jueves, 14 de febrero de 2019

Ambiciosas, manipuladoras, sin escrúpulos...


¿Qué es una lagarta?
En su sentido figurado, trascribo lo que dice la 2ª edición (5ª tirada) del Diccionario Ideológico de la Lengua Española de Julio Casares, publicado por la Editorial Gustavo Gili de Barcelona, que me regaló mi hermana Rosario a principios de los 70s. El Casares no es un diccionario al uso; es diferente; queda claro desde el principio con la declaración de intenciones que sigue al título de la obra: 

"Desde la idea a la palabra; desde la palabra a la idea"
  
El diccionario define a la lagarta así: "Mujer astuta, taimada". 

Yendo de la palabra a la idea, buscando las posibles acepciones del calificativo, el riquísimo diccionario permite ampliarla, en su parte Analógica, con nuevas interpretaciones que la conecta con grupos afines de palabras, en donde se encuentran algunas que a lo largo de los años he oído en conversaciones, retenido y añadido a mi propio diccionario, por considerarlas apropiadas; utilizándolas posteriormente de manera coloquial para referirme, en algún caso concreto, a una persona de ese tipo. Así, son igualmente útiles, según sea la variante femenina: 

"artera", "ladina", "desvergonzada" e incluso, "tener más conchas que un galápago". 

Unas definiciones encajan más que otras, siendo todas apropiadas en cierta medida, porque corresponden a diferentes tipos de personas, en sus maniobras para tener al alcance determinados objetivos y la forma de conseguirlos. 
(Como suele ocurrir con los calificativos procedentes del lenguaje popular no he encontrado equivalente en inglés, en los diccionarios clásicos o a través de Internet, así que si alguien lo conoce, será bienvenido)

Generalmente, el vocablo del género masculino no tiene la misma consideración. Así, el sinónimo de lagarto puede ser camaleón, y tener más bien una connotación política o de personalidad, aludiendo al individuo que cambia de partido político o de opinión personal como de camisa e, incluso, de amigos, según sus conveniencias; con lo cual sus opiniones o convicciones nunca merecen crédito, por apasionada que sea su defensa de ellas. Sin embargo, conviene no perderlo de vista porque no es de fiar por muy convincente que parezca. Una vez logrados sus propósitos suelen dar de lado a sus valedores, pero volverán a arrimarse a ellos si les conviene. Una de sus variedades incluye el "robo" de la esposa o novia ajena, sea amiga o no, pero al que lo hace no se le llama lagarto; tiene otro calificativo...

De niño me hice una idea bastante aproximada de lo que era una lagarta, a través de las opiniones sobre determinadas mujeres, escuchadas de mi madre, de amigas suyas, de vecinas de la escalera o acompañando a mi madre a la compra, en los puestos del Mercado del Ninot (C/Casanovas, al lado del cuartel de Bomberos) y en las tiendas del barrio. En esos lugares florecía la lagarta de mercado o de tienda -su habitat natural-, que no tenía manías a la hora de dar gato por liebre, fuera a un cliente habitual o a otro circunstancial. En los diálogos de algunas películas españolas, mejicanas o argentinas, generalmente dramas, dramones o comedias, era frecuente que algún personaje reuniera semejantes características. Todo ello me dió oportunidad de ver con otros ojos a determinadas mujeres a las que se les había adjudicado el calificativo -estuviera o no justificado- y comprobar por mí mismo si era adecuado o no había para tanto. 

La Guerra Civil Española y la Postguerra -como en todas- es una tragedia de tal magnitud que se presta al desarrollo de lagartas y lagartos, a los que la supervivencia propia o la de los suyos, obliga a actuar de esta manera. Luego, supervivientes de ambas desgracias -guerra y postguerra-, abandonan la condición adquirida si era fruto de unas situaciones límite, mientras las que son vocacionales siguen en ella.

Los tres personajes cinematográficos escogidos, Nancy, Ruth y Eva encajan en determinadas definiciones; provengan del diccionario o de la sabiduría popular. Sus objetivos e intenciones para llevar a cabo sus propósitos las delatan. Los sentimientos de la supuesta lagarta pueden marcan la diferencia, pero lo que me parece esencial es saber si sus maniobras son puntuales y sólo acontecen con una persona concreta, o bien, es algo intrínseco a su personalidad y la lagarta va a actuar de igual o similar manera en cualquier circunstancia y ante cualquier tipo de persona.

Lagartas de película hay muchas en cualquier época del cine pero estas me son más familiares y entrañables, por eso las he escogido. Nancy, Ruth y Eva son diferentes entre sí, y sus métodos se pueden apreciar en Gaslight, (Luz que agoniza); Leave her to heaven (Que el Cielo la juzgue) y All about Eve (Eva al desnudo). Tres actrices de notable trayectoria profesional, Ángela Lansbury, Jeanne Crain y Anne Baxter fueron las encargadas de sacarle todo el jugo a sus respectivos personajes. No obstante, al no tratarse de las protagonistas casi absolutas de las tres películas, sus actuaciones quedaron parcialmente oscurecidas por las estrellas: Ingrid Bergman, Gene Tierney y Bette Davis; pero en el aspecto que muestra este trabajo son ellas quienes lo protagonizan y sus ejemplos son casi perfectos para dar una buena idea de lo que es una lagarta.



En realidad, no se puede decir que sean intrínsecamente maquiavélicas o que sean lo que en un lenguaje cinematográfico o de novela se califica como malas chicas, sino, más bien, que tienen un objetivo claro, existe un obstáculo para llegar a él y se esfuerzan por eliminarlo. ¿Qué hace tan reconocibles y atemporales a personajes como ellas? El hecho de que cualquier persona las puede haber encontrado a lo largo de los años entre las de su propia familia, amigos, conocidos o con las que haya existido relación en el trabajo, en la vida cotidiana o, incluso, entre quienes desde un puesto u otro influyen en nuestras vidas con sus decisiones. A Nancy principalmente le mueve la codicia; a Ruth, el amor y a Eva la ambición. 

NANCY
Nancy (Ángela Lansbury), interesada, con más conchas que un galápago a pesar de su juventud, hará lo que sea para alcanzar su objetivo porque no siente ninguna piedad por su víctima, Paula (Ingrid Bergman), a la que desprecia. Tampoco ama a su aliado, el odioso Gregory (Charles Boyer), pero es el instrumento idóneo para conseguir sus fines y de él le atrae su falta de escrúpulos, su seguridad y el cinismo con que le cuenta sus planes para deshacerse de Paula sin necesidad de matarla. A veces, los guionistas y, sobre todo, los directores, en aras de un mayor interés por potenciar la trama  -o porque una determinada actriz es ideal para el personaje que debe interpretar-, aprovechan al máximo sus posibilidades y convierten un personaje de apoyo en una pieza esencial para la obra. George Cukor supo aprovechar las cualidades de Ángela Lansbury y ella le proporcionó a su personaje lo que requería. El resultado es una lagarta atractiva, irónica y desenvuelta, que despierta cierta simpatía mientras que la estrella, Ingrid Bergman -que está espléndida en su papel-, se la ve un poco fuera de lugar, quizá porque la imágen que había dado en sus anteriores películas -y ella, físicamente- distaba bastante de representar un personaje tan manejable.

Nancy y Gregory cruzan miradas y sonrisas 
maquiavélicas, mientras la pobre Paula 
empieza a tener la mosca en la oreja
 Angela Lansbury tenía 17 años cuando hizo de Nancy,
Nominada al Oscar como mejor actriz de reparto
Paula empieza a sospechar de su marido y encuentra 
apoyo en el detective Brian Cameron (Joseph Cotten)
En este primer ejemplo la trama no funcionó
RUTH
Ruth (Jeanne Crain), una mosquita muerta, está enamorada de Richard (Cornel Wilde), al que, además, admira. Ve a su rival, Ellen (Gene Tierney), con desprecio y, según avance la película, con desconfianza y odio porque la considera una arribista que le va a hacer mucho daño a Richard. Sus métodos para conseguir quedarse con su amado serán sutiles, perseverantes, sembrando cizaña y creando dudas razonables en su amado objetivo y, en cierta medida, en su rival, que, dicho sea de paso, no se andará con contemplaciones a la hora de eliminar a su cuñado Danny (Darryl Hickman). Danny es un personaje pesado, agobiante e inoportuno, favorecido por la exagerada protección de su hermano. Sin embargo, Ellen, aunque sospecha de Ruth, subestima su influencia sobre Richard y su entorno, así que no advierte que el verdadero peligro para su relación con Richard es ella y, puesta a tomar medidas drásticas para retener al máximo la atención de su esposo, decide eliminar a su hermano. La memorable secuencia en la que produce la muerte de Danny es una de las grandes bazas de Leave her to heaven, secuencia de la que hice una interpretación poco convencional en un trabajo para este mismo blog.
 
Ruth y Ellen tantean sus fuerzas. Ellen empieza a sospechar
que Ruth es su principal enemiga, pero decide eliminar a Danny

Escenas como ésta hacen que Ellen se sienta postergada:
La angelical Ruth echa más leña al fuego, con Danny y Chill Wills 
mientras Richard (Cornel Wilde) no se entera de nada
Ruth espera que Richard deje de ser un buen amigo
para convertirse en su esposo, mientras Ellen 
desaparece de sus vidas. La sospechosa muerte de 
Danny se convertirá en su mejor baza.
Tras la muerte de Ellen, un juicio y una espera de dos años 
Ruth alcanza su objetivo: Richard ya es suyo
Como los guiones de las películas basadas en una novela suelen diferir bastante de la obra, sería conveniente leerla para ver si a su autor, Ben Ames Williams, tuvo en cuenta la posibilidad de llevar a los personajes por otros derroteros. No recuerdo si esta obra llegó a estar en casa pero, si estuvo, yo era un niño y no leía en dicha época más que tebeos. Más tarde, cuando ya leía novelas de mayor entidad que las del oeste, de intriga o de aventuras, tampoco. Ha sido haciendo este trabajo me ha entrado curiosidad por leerla.

El escritor Ben Ames Williams. Foto Granger
EVA
Eve (Anne Baxter), no odia ni le desea ningún mal a su rival, Margo (Bette Davis): simplemente quiere su puesto y todo lo que ella ha conseguido. Para conseguir sus propósitos será la lagarta perfecta, posiblemente la mejor de la historia del cine. Actuará con astucia, maniobrando con  suma habilidad manejará a quienes le pueden ayudar en sus planes y hasta en los momentos más críticos sabrá comportarse con elegancia y sentido común. Si ello conduce a que su rival quede en un segundo plano con papeles más adecuados a su edad o incluso -por si acaso- que acabe haciendo un par de apariciones en la obra de las que ella ya sea la protagonista, con frases del tipo: "la mesa está servida, señora", pues, perfecto, así seguirá ganándose la vida. De paso, su presencia le servirá de aviso para mantenerse alerta ante la posible aparición de otra advenediza, que con las mismas aviesas intenciones, se presente como una inocente jovencita en busca de una oportunidad de aprender a su lado. En su pretensión de robarle el puesto, esparcirá habilmente por su entorno las dosis apropiadas de cebo para que piquen todos los peces que se mueven en él. De los personajes que intervienen en la trama, sólo la asistenta de Margo, Birdie (Thelma Ritter), verá claro quién se esconde tras la apariencia angelical de Eva y lo que se propone, tratando de prevenir a Margo sin éxito. 
Recién llegada, Eva empieza a reconocer el terreno. 
 Pronto entrará en acción para tratar a las personas 
que le ayudarán a removerle la silla a Margo...

Miss Casswell, licenciada en Arte Dramático por la 
Universidad de Copacabana con su pigmalión, el crítico
Addison de Witt. Es presentada a la famosa actriz 
Margo Channing y a la usurpadora, Eve Harrington.

Margo ya es consciente de lo que pretende Eva.
En la escalera y a su derecha, quienes podrían ayudarla 
colaboran con la aspirante y la ayudan a ocupar su lugar 
El plan de Eva ha funcionado a la perfección: ha desplazado
 a Margo y es reconocida como una gran actriz, pero alguien 
está al acecho para hacerle lo mismo que ella hizo a Margo...
Epílogo
De los tres ejemplos sólo el primero terminó mal para la interesada, Nancy. A Ruth le salió casi a la perfección, con la leve penitencia de esperar dos años a que su amado Richard saliera de la cárcel. En el caso de Eva, no se puede pedir mayor perfección en un trabajo hecho a conciencia y con enorme pulcritud, porque al fin y al cabo, en el camino de Ruth quedaron un par de cadáveres, aunque ella no tuviera una intervención directa. 

Si hubiera una Escuela de Lagartas, Eva sería el modelo a seguir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario