La Guerra Civil Española, la Segunda Guerra Mundial y el bloqueo de las Democracias al Régimen Franquista provocaron que muchas películas, especialmente de los Estudios de Hollywood, se estrenaran en España con varios años de retraso o, incluso, ni llegaran a estrenarse y pasaran décadas después a verse en televisiones públicas, compradas o alquiladas en videos domésticos VHS o Beta y, más tarde, en formato digital, CD y DVD.
Es decir, no se trató de una imposibilidad de verlas por prohibición, fueran los motivos de índole política o de criterios morales o religiosos, sino, en este caso concreto, por ser muy difícil la llegada del material. Mientras en los países de Europa no controlados por la Unión Soviética se restableció rápidamente la importación de películas, en España no sucedió hasta finales de la década de los 40s, a partir del enfrentamiento de la Unión Soviética con las potencias democráticas. El régimen franquista pasó de estar aislado y permitida su supervivencia como un mal menor a convertirse en un aliado conveniente. A partir de la llegada a la Presidencia del General Eisenhower en 1952 se consideró más útil para los intereses norteamericanos que el dictador Franco siguiera en el Poder, así que se restablecieron los acuerdos comerciales con EEUU y la situación se fue normalizando, aunque no dentro de España. En el aspecto cinematográfico, sólo la Censura fue la principal responsable de que un buen número de películas no se estrenaran o llegaran incompletas a las pantallas.
Dos, de las tres películas de las que trata este trabajo, se encuentran entre las que no llegaron a su debido tiempo. Las tres fueron una excelente muestra del cine de aventuras apto para todos los públicos, aunque fueran niños y adolescentes quienes más disfrutaron durante los últimos años de la década de los 40s. En realidad, debieron haberse divertido con ellas los espectadores de finales de los 30s. o principio de los 40s. En el caso de Tres lanceros bengalíes, se pueden considerar tres motivos esenciales para que resultara rentable reestrenarla años después con honores de estreno, como solía destacar la publicidad en tales casos: a) la escasa cantidad de películas realizadas entre 1936 y 1949 llegadas a España, b) su vigencia como película entretenida para el público de la época, y c) la permanencia en el estrellato de sus protagonistas.
De ahí que yo tuviera oportunidad de verla, como otras de distintos géneros estrenadas en la década de los 30s., cuando en realidad por mi edad me correspondían las hechas en los 40s y 50s, que, en buena medida, tampoco llegaron, sin necesidad de ninguna guerra, fuera civil o mundial; sólo por tener le inmensa desgracia de vivir en una dictadura infame.
Es decir, no se trató de una imposibilidad de verlas por prohibición, fueran los motivos de índole política o de criterios morales o religiosos, sino, en este caso concreto, por ser muy difícil la llegada del material. Mientras en los países de Europa no controlados por la Unión Soviética se restableció rápidamente la importación de películas, en España no sucedió hasta finales de la década de los 40s, a partir del enfrentamiento de la Unión Soviética con las potencias democráticas. El régimen franquista pasó de estar aislado y permitida su supervivencia como un mal menor a convertirse en un aliado conveniente. A partir de la llegada a la Presidencia del General Eisenhower en 1952 se consideró más útil para los intereses norteamericanos que el dictador Franco siguiera en el Poder, así que se restablecieron los acuerdos comerciales con EEUU y la situación se fue normalizando, aunque no dentro de España. En el aspecto cinematográfico, sólo la Censura fue la principal responsable de que un buen número de películas no se estrenaran o llegaran incompletas a las pantallas.
Dos, de las tres películas de las que trata este trabajo, se encuentran entre las que no llegaron a su debido tiempo. Las tres fueron una excelente muestra del cine de aventuras apto para todos los públicos, aunque fueran niños y adolescentes quienes más disfrutaron durante los últimos años de la década de los 40s. En realidad, debieron haberse divertido con ellas los espectadores de finales de los 30s. o principio de los 40s. En el caso de Tres lanceros bengalíes, se pueden considerar tres motivos esenciales para que resultara rentable reestrenarla años después con honores de estreno, como solía destacar la publicidad en tales casos: a) la escasa cantidad de películas realizadas entre 1936 y 1949 llegadas a España, b) su vigencia como película entretenida para el público de la época, y c) la permanencia en el estrellato de sus protagonistas.
De ahí que yo tuviera oportunidad de verla, como otras de distintos géneros estrenadas en la década de los 30s., cuando en realidad por mi edad me correspondían las hechas en los 40s y 50s, que, en buena medida, tampoco llegaron, sin necesidad de ninguna guerra, fuera civil o mundial; sólo por tener le inmensa desgracia de vivir en una dictadura infame.
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| Cine Alondra, en la C/Córcega, entre Aribau y Muntaner. |
Son tres películas coloniales: The lives of a bengal lancer (Tres Lanceros Bengalíes) y Gunga Din, del ejército colonial inglés en la India y Beau Geste, de la Legión Extranjera Francesa. Todas, con un esquema parecido: las peripecias de un trío de camaradas -en Beau Geste son hermanos-, en entretenidas tramas que combinan sabiamente sacrificio, heroísmo, generosidad, romanticismo e ingenuidad, salpicado con leves toques de humor. Guiones bien hechos en manos de grandes directores -Henry Hathaway, Georges Stevens y William A. Wellman- y unos intérpretes -Gary Cooper, Cary Grant, Susan Hayward, Victor McLaglen, Joan Fontaine, Ray Milland, entre otros-, algunos de los cuales (Cooper, en especial) se apropiaban de su personaje hasta convertirlo en un reflejo de sí mismo o de la forma de ser con que se les identificaba, basada tanto en películas anteriores como en lo que se conocía de su propia vida. Dada la época en la que se hicieron, preludio de la Segunda Guerra Mundial (SGM) y con los regímenes coloniales inglés y francés en plena vigencia, está claro quienes son los buenos y los malos y deben verse las películas como son: de aventuras.
Durante la década de los 60s, se fue consumando el fin de la Era de los Grandes Estudios, iniciada, aproximadamente a principios de la anterior. Las grandes productoras -algunas de ellas ya en manos de otras compañías- no controlaban las informaciones referentes a sus estrellas, así que era posible conocerlos, de una forma más cercana a la realidad, en medios informativos no sensacionalistas. Por mi parte, el aprecio o la valoración no disminuyó por el conocimiento de ciertos aspectos de sus vidas hasta entonces ocultos. Al fin y al cabo, siempre los había visto como lo que eran, personas, y no como ejemplos a seguir o a imitar. El sentido común ya me advertía desde niño -fuera en este tema o en cualquier otro-, que tipo de informaciones, comentarios y críticas no eran muy fiables, o incluso falsas, y resultaba absurdo idealizar y, mucho menos, mitificar. Unos intérpretes que, por otra parte, durante los 50s, todavía se mantenían a un gran nivel o incluso superior al que tenían en dichas películas, como en el caso de Susan Hayward, muy joven todavía cuando intervino en Beau Geste.
En cuanto a las tres películas, la SGM había dejado abierto el camino que conducía a la independencia de las colonias inglesas y francesas. Las películas que trataron el tema del colonialismo fueron a partir de entonces algo diferentes. Como pasó años atrás con los westerns: los indios ya no eran los malos por autonomasia y se repartían los papeles de buenos y malos con los blancos; la forma de considerar a los aborígeness de los países excolonizados, fue diferente.
Los protagonistas de las tres películas, en general, aguantaron bien el retraso en el estreno. No sucedió como en el caso de Lo que el viento se llevó, estrenada con 10 años de retraso: Leslie Howard, uno de los cuatro intérpretes principales, había fallecido siete años antes. Vivien Leigh, la verdadera protagonista de la película, llevaba 8 años sin trabajar en Hollywood cuando regresó en 1950 para el rodaje de Un tranvía llamado deseo. Dado que el estreno de ambas películas en España fue relativamente cercano, la diferencia en el físico de la actriz en ambos personajes -Scarlett y Blanche- hizo evidente el paso del tiempo. En ese inicio de los 50s. Clark Gable mantenía su estatus de gran estrella, pero la carrera de Olivia de Havilland, aún estando reciente su éxito con La heredera en 1949 -por el que le concedieron el Oscar a la mejor actriz-, empezaba a declinar por diversos motivos, personales y profesionales.
Durante la década de los 60s, se fue consumando el fin de la Era de los Grandes Estudios, iniciada, aproximadamente a principios de la anterior. Las grandes productoras -algunas de ellas ya en manos de otras compañías- no controlaban las informaciones referentes a sus estrellas, así que era posible conocerlos, de una forma más cercana a la realidad, en medios informativos no sensacionalistas. Por mi parte, el aprecio o la valoración no disminuyó por el conocimiento de ciertos aspectos de sus vidas hasta entonces ocultos. Al fin y al cabo, siempre los había visto como lo que eran, personas, y no como ejemplos a seguir o a imitar. El sentido común ya me advertía desde niño -fuera en este tema o en cualquier otro-, que tipo de informaciones, comentarios y críticas no eran muy fiables, o incluso falsas, y resultaba absurdo idealizar y, mucho menos, mitificar. Unos intérpretes que, por otra parte, durante los 50s, todavía se mantenían a un gran nivel o incluso superior al que tenían en dichas películas, como en el caso de Susan Hayward, muy joven todavía cuando intervino en Beau Geste.
En cuanto a las tres películas, la SGM había dejado abierto el camino que conducía a la independencia de las colonias inglesas y francesas. Las películas que trataron el tema del colonialismo fueron a partir de entonces algo diferentes. Como pasó años atrás con los westerns: los indios ya no eran los malos por autonomasia y se repartían los papeles de buenos y malos con los blancos; la forma de considerar a los aborígeness de los países excolonizados, fue diferente.
Los protagonistas de las tres películas, en general, aguantaron bien el retraso en el estreno. No sucedió como en el caso de Lo que el viento se llevó, estrenada con 10 años de retraso: Leslie Howard, uno de los cuatro intérpretes principales, había fallecido siete años antes. Vivien Leigh, la verdadera protagonista de la película, llevaba 8 años sin trabajar en Hollywood cuando regresó en 1950 para el rodaje de Un tranvía llamado deseo. Dado que el estreno de ambas películas en España fue relativamente cercano, la diferencia en el físico de la actriz en ambos personajes -Scarlett y Blanche- hizo evidente el paso del tiempo. En ese inicio de los 50s. Clark Gable mantenía su estatus de gran estrella, pero la carrera de Olivia de Havilland, aún estando reciente su éxito con La heredera en 1949 -por el que le concedieron el Oscar a la mejor actriz-, empezaba a declinar por diversos motivos, personales y profesionales.
The lives of a bengal lancer (Tres Lanceros Begalíes)
Producción Paramount, 1935. Estreno en España: 1935.
Director: Henry Hathaway
Intérpretes: Gary Cooper, Franchot Tone, Richard Cromwell, Sir Guy Standing, Kathleen Burke, C. Aubrey Smith, Monte Blue...
Henry Hathaway, durante una conversación con John Kobal para el libro "People will talk" (La gente hablará), 1987:
"Surgió (la película) de un ciclo de producciones de Louis D. Leighton: Un hombre entraba en la vida de otro, resolvía los problemas y se largaba. No tenía la menor importancia que viviera o muriera... Todas sus películas giraban sobre este tema. Y ese es el problema cuando la gente intenta hacer películas improvisadas. ¿Cómo puedes improvisar si careces de una idea básica? Era un productor brillante que siempre tuvo un tema subyacente que jamás se expresaba pero que, de todas maneras, siempre estaba ahí....
"El meollo del asunto estaba en que en la India 400 millones de personas estaban controladas por 40.000. La disciplina los mantenía a raya. La disciplina no consistía en apalear a los nativos, sino en ser muy disciplinados entre ellos para que los nativos los vieran y pensaran: "¡Santo cielo! Si se castigan tan severamente entre sí, ¿qué nos harán a nosotros?"
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Cuando el coronel del regimiento, Tom Stone (Guy Standing) y padre de Donald Stone (Richard Cromwell), teniente novato, castiga severamente a su hijo por un error, éste se derrumba y ambos se distancian. Alan McGregor (Gary Cooper), teniente experto, tratará de arreglar el conflicto, pero...
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Producción Paramount, 1939. Estreno en España: 1947
Director: William A. Wellman
Intérpretes: Gary Cooper (Beau Geste), Ray Milland (John Geste), Robert Preston (Digby Geste), Brian Donlevy, Susan Hayward, Broderick Crawford, Charles Barton, Donald O'Connor (Beau, niño)...
| Estreno en Cine Cristina, Enero de 1947. En Cine Alondra, Mayo 1947. |
El rodaje, que fue muy duro, se hizo en Buttercup Valley, un desierto cercano a Yuma (Arizona), en donde su había hecho la primera versión de la novela. El fuerte estaba en mal estado y se construyó de nuevo. El equipo, de casi mil hombres, entre intérpretes, técnicos, extras, construcción y mantenimiento se instaló en un campamento de 136 tiendas que disponía de diversos servicios y comodidades, que no servían para nada cuando se desataba una tormenta de arena que lo desbarataba todo. Al cabo de algunas semanas varios componentes del equipo habian recibido atención hospitalaria.
Wellman: El trabajo de la película era duro. Había que ser fuerte... Al principio fleté un autobús hasta un local de mala nota de Yuma... Iba hasta los topes durante las dos primeras semanas... luego, sólo quedaba un tipo dispuesto a ir, un viejo especialista...
Youngerman (ayudante de dirección): El rodaje en aquel lugar fue muy duro...
Hubo un incidente entre Ray Milland y Brian Donlevy que nunca quedó muy claro: en un duelo con las bayonetas Milland hirió a Donlevy en un lado del pecho (el torso estaba protegido por un peto de esgrima).
Wellman: Milland detestaba a Donlevy... Se dió cuenta de que los brazos y los costados no estaban protegidos... Finalizando la escena le atacó por allí y le hirió levemente. Donlevy vió la sangre y se desmayó...
Youngerman: No creo que Ray Milland pudiera hacer una cosa así...
Gunga Din
Producción: RKO, 1939. Estreno en España: Marzo 1948. En Cine Alondra: Octubre 1948.
Director: George Stevens
Intérpretes: Cary Grant, Victor McLaglen, Douglas Fairbanks Jr., Joan Fontaine, Sam Jaffe, Eduardo Ciannelli...
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| El corneta (Gunga Din), como suele ocurrir en este tipo de películas, muere heroicamente, en este caso, alertando de la emboscada. |
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| De I. a D: Sam Jaffe, Douglas Fairbanks Jr., George Stevens y Cary Grant. |














