viernes, 2 de febrero de 2018

WILLIAM A. WELLMAN, director & BÁRBARA STANWICK, actriz

1942, Bárbara Stanwick, Joel McCrea y William A. Wellman

LA PERFECTA RELACIÓN 
DIRECTOR-ACTRIZ: 
cada parte sabe lo que tiene que hacer,  
lo que deben hacer los demás, lo que puede pedirles...
y lo que puede esperar de lo que ha pedido...

Bárbara Stanwick fue la protagonista de cinco películas dirigidas por William A. Wellman. Los dos fueron conscientes, a lo largo de sus respectivas carreras, de cuanto se dice en el subtítulo de este trabajo; así, la relación entre ellos fue siempre excelente en lo profesional y en lo personal. Las tres primeras colaboraciones se produjeron en los comienzos de la carrera de la actriz, en los primeros años 30s, siempre como protagonista. Ninguna de las cinco están entre las más destacadas de sus respectivas filmografías, aunque sean películas apreciables. Los constantes cambios de productora de Wellman, poco dispuesto a continuar cuando no se sentía a gusto con lo que le proporcionaban, le llevó a lo largo de su carrera a trabajar prácticamente en todos los grandes estudios, en diversas etapas, o con productores asociados. Stanwick también cambió a lo largo de su carrera, pero las etapas de permanencia fueron largas, de forma que coincidieron en un mismo estudio de forma esporádica.

El Cine Sonoro ya era mayoritario a finales de los 20s, pero a principios de la década siguiente todavía aparecía en las fichas técnicas el tipo de sonorización empleado, dado que convivían dos sistemas, que utilizaban métodos de grabación muy diferentes. Como se puede observar en el breve apunte acerca de cada película, en las tres primeras se indica el sistema de sonido, mientras que en las dos últimas, en la década de los 40s, ya es innecesario.

El Sistema Vitaphone lanzado por Warner en 1927 ("El cantor de Jazz") llevaba la banda sonora en disco y requería poca inversión, de ahí que al principio fuera el más utilizado. Sin embargo, tenía un gran inconveniente: los frecuentes desajustes entre imágen y sonido, que provocaban situaciones inesperadamente cómicas o irritantes para los espectadores. 

El Sistema Phonofilm, inventado por el ingeniero Alexander Lee de Forest y probado con éxito en 1923, llevaba incorporada la banda sonora a la película pero requería una inversión muy superior, que obligaba a la substitución total de los equipos de filmación y de proyección del Cine Mudo y adecuar las salas de exhibición. Los cuantiosos ingresos en el Mudo y la desconfianza entre las grandes productoras ante la viabilidad del Sonoro, frenaron el cambio en plena época de bonanza económica, por más que ésta fuera un espejismo. Con todo, terminó por imponerse, paradójicamente en pleno desarrollo de la Gran Depresión, tras el Crak de 1929. La inversión que debía hacerse era enorme pero las productoras ya veían claro que era inevitable hacerla porque las películas mudas se habían quedado casi sin espectadores. Sin embargo, a principios de los 30s todavía se distribuían versiones mudas de algunas películas porque había muchas salas, sobre todo en poblaciones de tamaño medio o pequeño, que no estaba acondicionadas. Fuera de Estados Unidos y paises de habla inglesa, el retraso todavía era mayor.




Wellman no estaba dispuesto a que la servidumbre respecto al micrófono limitara los movimientos de la cámara y, como consecuencia, su forma de narrar. Su sentido común, su enorme imaginación y su carácter, que muchos calificaban de endiablado, le impedían dar por buenas situaciones que sabía mejorables. Un buen ejemplo de su manera de ser y prueba evidente de que el progreso del Cine Sonoro se conseguía día a día -como hicieron los Pioneros del Cine Mudo-, ocurrió durante el rodaje de "Beggars of life" (Mendigos de la vida, 1928, con Louise Brooks), película planificada como muda pero a la que el productor asociado de Paramount, B.P.Schulberg decidió incluir secuencias sonoras. Para ello encargó al especialista de efectos sonoros Roy Pomeroy que supervisara el rodaje de una secuencia en la que Wallace Beery debía cantar una canción sin moverse de su ubicación, con el micrófono oculto. Wellman no estaba de acuerdo en hacer un cambio de tal envergadura en algo planificado con todo detalle. Le parecía un error; pero lo aceptó. Sin embargo, cuando Pomeroy insistió en que el micrófono no podía moverse y que Beery debía llegar con un barril al hombro al lugar en el que estaba escondido el micrófono y cantar sin moverse de él, Wellman... 

Veamos como el director, ya molesto por la imposición de Schulberg e indignado por el empeño de Pomeroy, lo explicaba años después:

"Eso me hizo hervir la sangre. Así no se puede hacer una película. Hay que disponer de cierta movilidad. Así que llegué y le dije (a Pomeroy y al resto de los técnicos de sonido). Esta mañana tengo noticias para vosotros, sonidistas. Voy a mover el maldito micro".

Pomeroy insistió en que el micro no se debía mover y Wellman, un ferviente seguidor del movimiento de la cámara y con una personalidad fuerte, no estaba nada dispuesto a discutir algo que sabía mejor que podía hacerse de otra manera, así que cogió el micrófono, lo colgó de un palo, posiblemente una escoba según una versión  o una especie de pértiga, según otra, e hizo que un operario siguiera a Wallace Beery mientras caminaba cantando con el barril al hombro. La secuencia se filmó con el micrófono y la cámara en movimiento, sin que ni Pomeroy ni los sonidistas pusieran más objeciones. Es posible que Pomeroy, que había trabajado con Wellman en varias películas y lo conocía -tanto su carácter como su capacidad para resolver problemas-, decidiera mantener un prudente silencio y esperar a ver los resultados. Al día siguiente no se hablaba de otra cosa en los diferentes estudios. Fue el principio del fin de la dependencia de cámara, directores y actores respecto al micrófono. El cine había dado un  nuevo paso adelante: había nacido la "jirafa". Como suele ser habitual, a la jirafa le surgieron numerosos padres que se adjudicaron la idea. La anécdota la cuenta Frank D. Thompson en su libro dedicado a la obra del director. Atribuye la veracidad de lo ocurrido a David O.Selznick, que estaba presente como ayudante de producción. La secuencia sonora, por cierto, no se conserva.


Para Bárbara Stanwick el paso de Mudo a Sonoro no supuso ningún problema por la sencilla razón de que debutó en 1929 con una película sonora, Mexicali Rose, Columbia, Erle C. Kenton; ya como protagonista. La segunda fue Ladies of leisure (Mujeres ligeras), Columbia, 1930, Frank Capra. La tercera, Night nurse, con Wellman. 

El Cine Sonoro le permitió explotar al máximo su enorme versatilidad, lo cual, con directores como Frank Capra y Wellman, los primeros en confiar en ella, o, más tarde, Billy Wilder ("Double indemnity", "Perdición", 1944) y Fritz Lang ("Clash by night", 1952), fue esencial. Ellos sabían que cualquiera que fuese lo que le pidieran estaba en condiciones de darlo. Durante la década de los 30s, 40s, principalmente, y los 50s interpretaría personajes que han quedado en la historia del cine.

FILMOGRAFÍA CONJUNTA STANWICK-WELLMAN

1931. "Night nurse", Warner, sonido Vitaphone, con Bárbara Stanwick, Ben Lyon, Joan Blondell, Charles Winninger, Clark Gable... (en un papel secundario pero importante).

Es una película previa a la instauración del nefasto Código Hays. Wellman, reciente todavía el impacto de su gran éxito con The public Enemy -que convirtió a James Cagney en una estrella-, advirtió inmediatamente las enormes posibilidades de Stanwick y su capacidad para pasar en una misma secuencia de un estado de ánimo a otro. Ella se adaptaba a lo que exigiera el argumento, fuese comedia, drama o aventura y requiriese su personaje. Sin la menor vacilación, resultando convincente en cualquier situación porque había estudiado a fondo el guión íntegramente, no sólo su parte. Era consciente de lo que exigía su papel y confiaba en la capacidad de su director -con el que rápidamente estableció una relación de amistad y respeto-, para aconsejarla

En mi opinión, es una película muy recomendable, revalorizada con los años. Permite apreciar cómo Wellman condujo con decisión una trama complicada, a veces poco verosímil e incluso alocada. Con mano férrea pero también con flexibilidad, para que los intérpretes dieran lo mejor de sí mismos y dando pie a que Stanwick pudiera soltarse en los muy diferentes registros que permitía el personaje, el tipo de mujer que al director le encantaba: fuerte, sin contemplaciones a la hora de tomar una decisión o emplear métodos expeditivos; pero tierna y sensible si la situación lo requería y divertida, desenvuelta y, muy especialmente en esta película, sensual y atractiva. Como dato curioso, Clark Gable interpreta de forma convincente a un perverso chófer. Faltaban todavía un par de años para que empezara a labrar su leyenda como "Rey de Hollywood". Frank Capra, ("It Happened one night", "Sucedió una noche", 1934) y el público se encargarían de ello, ante el escepticismo de MGM, que lo había prestado a Columbia para dicha película.






1932. "So big", Warner (Darryl F. Zanuck), Vitaphone, con Bárbara Stanwick, George Brent, Dickie Moore, Guy Kibbee, Bette Davis (uno de los vehículos que conducirían a que dos años después protagonizara su primer gran éxito)... 

No gustó a la Crítica, pero tuvo un aceptable rendimiento comercial. No es evidentemente una película destacable en la carrera de Wellman, pero sí fue valorada la interpretación de Stanwick.
 



1932. "The purchase price", Warner (Hal B. Wallis), Vitaphone, con Bárbara Stanwick, George Brent, Lyle Talbot, Leila Bennett...

La Crítica se mostró dividida en sus juicios. De nuevo, fue más valorada la labor de la actriz que la del director, que empezaba a estar decepcionado por las películas que le ofrecía Warner, algunos de cuyos argumentos le resultaban mediocres o sin interés y a los que veía imposible sacar partido a pesar de sus esfuerzos y de su capacidad para hacerlos mejores. Wellman se marchó en diversas ocasiones de las productoras en las que trabajaba por estar desilusionado con lo que le ofrecían.

 
1942. "The great man's lady", Paramount, con Bárbara Stanwick, Joel McCrea, Brian Donlevy, Katherine Stevens, Thurston Hall, Anna Q. Nilsson... 

Una mujer centenaria rememora su vida y la de su marido en la inauguración de una estatua dedicada a él, un pionero de la  Conquista del Lejano Oeste, creador de un imperio junto a ella. Suponía lo que suele denominar, "un tour de force" interpretativo de la actriz, que debió representar al personaje en diferentes épocas de su vida. Uno de los tipos de personaje femenino preferidos de Wellman: una mujer con recursos, inteligencia, fuerza, amplitud de miras, carencia de prejuicios y humor para salir de cualquier situación. Hoy en día, que se comentan con admiración los casos de actores o actrices que son capaces de cualquier sacrificio para "meterse en la piel del personaje", Bárbara Stanwick ya lo hizo -como otros colegas de su época-, pero sin publicidad, sin alardes, con profesionalidad, y naturalidad. Con sensatez, pero con la ayuda del experto en caracterización, Wally Westmore, bien aleccionado por Wellman y la propia actriz para evitar excesos. Visitaron previamente un asilo para estudiar como se movían y se comportaban personas de mucha edad pero todavía con la notable lucidez que conserva a protagonista de la película.




1943. "Lady of burlesque", (Hunt Stromberg, United Artists), con Bárbara Stanwick, Michael O'Shea, J. Edward Bromberg, Iris Adrian, Gloria Dickson...

La última colaboración entre ambos es seguramente la que más se recuerda y ha sido frecuentemente aprovechada por numerosos periódicos españoles para venderla en DVD en sus promociones. Es una película extraña, basada en la novela The G-string murders, de Gypsy-Rose Lee,  actriz, cantante y escritora, que destacó principalmente en el género Burlesque. Para ambos fue un caso claro de "divertirse al trabajar", pues conocían el ambiente en el que se desarrollaba la trama de la película y que se puede calificar de "extraña" por la mezcla el ambiente de las Variedades con intriga, asesinato y strip-tease, no visto en ningún momento, y que debe "seguirse" a través de las caras de los espectadores. Como en otras películas del director, destaca la unión del grupo -generalmente desunido- frente al enemigo común. En este caso, el grupo está formado por mujeres. De nuevo, Stanwick tuvo oportunidad de combinar dentro de su personaje diversas facetas, actuando en el escenario del Burlesque, cantando, bailando e insinuando un strip-tease, manteniendo la tensión provocada por un asesino que permanece al acecho esperando su oportunidad de volver a matar.


La relación entre director y actriz fue siempre excelente y la opinión mutua queda perfectamente reflejada en el prólogo que Bárbara Stanwick escribió para el libro de Frank T. Thompson, dedicado a Wellmann. Es esclarecedor el siguiente párrafo, a propósito de una entrevista hecha al director por la escritora Ella Smith, con vistas a incluir su opinión sobre ella en un libro que estaba preparando sobre la actriz. 

Cuenta Wellmann:
"En una entrevista, Miss Stanwick me citaba como uno de sus directores favoritos y terminaba diciendo "Adoro a ese hombre". No hace falta decir que me sentí muy halagado y se me hizo un nudo en la garganta, lo que no ocurre muy a menudo. Bárbara Stanwick, "Adoro a esa chica"."

¿Qué opinaba Stanwick de Wellman? De nuevo, otro párrafo del prólogo del libro citado nos da una buena idea:

"Era amable y paciente. No te decía qué tenías que hacer. Daba por supuesto que conocías tu oficio, aunque siempre podías contar con su orientación... Bill hacía sus tareas en casa, por así decirlo, y planificaba la dirección mucho antes de empezar una película... Organizaba el trabajo de todos con arreglo a ellos. Bill esperaba que sus actores hicieran lo mismo y aunque jamás lo vi realmente enfadado, imagino que debía ser terrible."


NOTAS
Para más información sobre Bárbara Stanwick se puede acudir en este mismo blog a la entrada, "Ruby, Missy, Stany, Bárbara" y, también, a la dedicada al actor Robert Taylor, su esposo entre 1939 y 1950. Quizá, tan sólo, añadir que su implicación en los rodajes era tal que se sabía su papel y el de los restantes compañeros, su disciplina, su permanencia en el set terminada la jornada de trabajo por si era necesaria por algún motivo y su capacidad para ayudar en los momentos de dificultades, fuera entre los componentes del reparto o de la parte técnica. Confiaban en ella y acudían para contarles sus problemas e incluso solicitar su mediación para resolver conflictos.

Respecto a William A. Wellman son varios los estudios que permiten aproximarse a él como cineasta y como persona. He acudido, principalmente, a dos libros, separados entre sí por por más de 40 años, con lo cual el punto de vista de sus autores sobre el director es en cierta medida diferente, motivada en parte por el hecho de que la carrera del director no estuviera ni por la mitad de su duración, en el caso de Jacobs, o ya hubiesen pasado muchos años desde su retiro, en el de Thompson: 

1) La azarosa historia del Cine Americano, del crítico, historiador y director de cine experimental, Lewis Jacobs, publicado en 1939 (1972 en españa). 
2) William A. Wellman, de Frank D. Thompson, publicado en Inglaterra en 1983, (1993 en España. Publicaciones del Festival de Cine de San Sebastián). 





viernes, 29 de diciembre de 2017

De "GONE WITH THE WIND" a "EL ÁLAMO"


RUSSELL BIRDWELL (1903-1977)

"Puedo hacer famoso a cualquiera por la tarifa correcta"


Este trabajo es una consecuencia directa de querer saber algo más del hombre que conversa con Vivien Leigh en la foto que da inicio a esta entrada. Su aspecto me resultaba familiar y aunque no conseguía recordar de qué, me rondaba por la memoria algo sobre diversas campañas publicitarias relacionadas con Rodolfo Valentino, Lo que el viento se llevó -la película en uno de cuyos descansos conversan- y, años después, con Jane Russell. Como pasa a veces, haciendo posteriormente algo que no esta ligado con el motivo de lo que pretendía recordar, saltó la liebre por casualidad releyendo un libro de entrevistas con guionistas de Hollywood. La entrevista que me aclaró la relación entre Russell Birdwell -el hombre en cuestión- y Vivien Leigh se la hicieron Pat McGilligan y Barry Strugatz al guionista Ring Lardner Jr. En ella, aunque brevemente, salió a relucir el nombre de Birdwell. Sin embargo, con la entrada ya publicada, he recordado que tenía el libro de memorias de Lardner, "Me odiaría cada mañana", mucho más claro por razones obvias, que la entrevista citada, de forma que he utilizado las dos fuentes, rectificando algunos párrafos.


Ring Lardner Jr., dos veces ganador del Oscar al mejor guión
A partir del recordatorio he sido consecuente conmigo mismo:

"¿Para qué me voy a romper la cabeza pensando cómo voy a darle a conocer, cuando alguien que lo conoció y trabajó con él puede hacerlo en pocas palabras y mucho mejor?" 

Así, he dejado que sea Ring Lardner Jr. quien nos hable -en dicha entrevista y en sus memorias-, sucintamente, sobre él:

"Empecé a trabajar con el primer director de publicidad de Selznick International, que fue substituido con bastante rapidez. Selznick (David O'Selznick) le había dicho que no quería ninguna publicidad personal sobre él, que al público norteamericano sólo había que venderle la nueva empresa, sus productos y sus estrellas. Y ese tipo, Joe Shea, se lo tomó al pie de la letra y unos treinta días después de mi llegada fue sumariamente reemplazado por Russell Birdwell, a quien David reiteró sus modestas instrucciones. El astuto Birdwell no le hizo caso ni por un instante, de modo que buena parte de nuestro tiempo se destinó a idear procedimientos para colocar sueltos sobre David en las columnas de cotilleo y conseguir que se convirtiera en una de las grandes celebridades de Hollywood."

Y añade Lardner sobre su propia labor en Selznick International, a donde acudió desde Nueva York llamado por el propio productor en 1936 para firmar un contrato de siete años:

"Durante el año de aprendizaje con Birdwell mi cometido consistía en dejarme caer por los escenarios de las dos películas que se produjeron en 1936, El pequeño Lord y El jardín de Alá... Debía recolectar breves noticias para las columnas de cine (que aparecían en casi todos los periódicos de la época) y para las revistas del ramo. Charlas con los actores y otros participantes en el rodaje se consideraba un componente esencial del trabajo."

Hasta entonces, Birdwell había trabajado como redactor en los periódicos de la Cadena Hearst, cubriendo entre otros sucesos el despegue de Charles Lindberg en 1927 para su histórico vuelo América-Europa. Fue el autor del montaje publicitario sobre la mujer "vestida de viuda" que puso flores en la tumba de Rodolfo Valentino, el primer aniversario de su fallecimiento, una actriz contratada por él
 
Muerte de Rodolfo Valentino. 1926, foto: Dallas News. La desconsolada "viuda"

Hizo algo de cine durante la última época del cine Mudo y fue enfocando rápidamente su carrera a la publicidad como agente libre. En 1938 pasó a ser el jefe de publicidad de Selznick International (SI) y encargado de la campaña publicitaria de Lo que el viento se llevó, incluida la búsqueda a nivel nacional de la actriz elegida para ser Scarlett O'Hara

Lo cuenta Lardner en su libro, I hate myself in the morning (Me odiaría cada mañana), publicado en 2001 (2006 en España, Ediciones Barataria): 

"Cuando me disponía abandonar su departamento, Birdwell concibió el mayor bombazo promocional de su carrera y de la historia del cine: la colosal, minuciosamente relatada y enteramente superflua búsqueda de la actriz ideal para representar a Scarlett O'Hara tanto entre estrellas consagradas como entre perfectas desconocidas."


DIRECTOR (1ª ETAPA)
 
1929. Leila Hyams, J.Farrell, A.Birminghan. Aparece como extra, Jean Harlow.
Flying devils, RKO, 1933.

En 1939 abandonó SI y abrió su propia agencia de publicidad, Russell Birdwell and Associates, con despachos en Los Ángeles, Nueva York y Londres. Empresas, magnates (Howard Hughes), artistas (Carole Lombard, Marlene Dietrich, Janet Gaynor, Jane Russell...) y hasta algún rey (Carol II de Rumania) fueron clientes suyos.

Con su secretaria en el despacho de
Birdwell and Associates, en 1941 (Getty Images)
Con Carole Lombard, una de sus clientas. Obsérvese el letrero

De nuevo Ring Lardner Jr. da una pincelada magistral para comprender la enorme capacidad de improvisación  y de hallazgo de ideas originales y efectivas de Birdwell. 

"La estratagema de Birdwell que recuerdo con más cariño (pues ilustra a un tiempo el ingenio y la descarada trapacería del arte publicitario) nació durante una conversación banal con Carol Lombard en el plató de Nothing sacred (La reina de Nueva York, William A. Wellman). Hablábamos sobre la inminente declaración a Hacienda y la actriz, como muchos otros privilegiados, se quejaba de tan oneroso tributo (en aquél tiempo, dicho sea de paso, no había aún retenciones y toda la deuda se pagaba de una enorme tacada). 

"No, no", dijo Birdwell súbitamente inspirado. "¡Te alegras! Estás feliz de pagar impuestos. Es la inversión hombre-muerde-perro."

Carole, mucho más lista que la mayoría de sus consoeurs y confrères, se prestó de buena gana al artificio y, a renglón seguido, las portadas de todo el país comunicaban a sus lectores, que la protagonista (con Fredric March) de la última producción de David O'Selznick consideraba un alto honor y una pura delicia depositar la contribución pertinente."

Birdwell escribió en diferentes épocas de su vida, novela -Mount horeb, en 1972-, sus propias experiencias en libros autobiográficos, como I ring doorbells (1939) y Women in battle dress (1942), basado en sus propias observaciones en Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial, así como un libro de poemas en 1969.




PROMOTOR
Para dar una idea de su capacidad publicitaria mandó hacer, para la película "El pequeño Lord Fauntleroy" en 1936, un cartel pintado de tal longitud que sólo se podía ver en su totalidad desde una gran altura. Entre sus campañas publicitarias para promocionar películas de gran presupuesto, las más conocidas, aparte de Gone with the wind, son The outlaw, para Howard Hughes y El Álamo, para John Wayne, reclamado en este caso para salvar lo que se temía como un descalabro financiero.


El lanzamiento de Jane Russell en The outlaw, fue un anticipo de los que en la actualidad son habituales,  a fin de convertir a una desconocida en una estrella aún antes de haberla visto en una sola película. En este caso, sin embargo, la imágenes publicitarias de la actriz chocaron frontalmente con los criterios morales marcados por el Código Hays. El rodaje de la película finalizó a principios de 1941, se estrenó en 1943, con escasa distribución, y el estreno y distribución a gran escala se produjo en 1946, con cortes en determinadas escenas pactados por la productora y los censores. Las explicaciones de Birdwell cada vez que tenía que dar la cara para justificar los retrasos en el estreno acabaron siendo motivo de comentarios irónicos en algunos periódicos, que bromeaban acerca de qué nuevo motivo iba a esgrimir para justificar lo que era evidente, pero no se "debía decir". Ni que decir tiene que el publicista salía del paso con su habitual aplomo.

La publicidad se sustentó en "Aquí tiene dos buenas razones para ver The outlaw

DIRECTOR (2ª ETAPA)
En la segunda mitad de los '1950s produjo y dirigió dos películas, con una campaña publicitaria fiel a su estilo.




La publicidad se basó principalmente el el rapado de cabeza de la actriz Natalia Daryll

SU ÚLTIMO GRAN RETO
Con su audacia, imaginación y falta de complejos a la hora de recurrir a quien fuera a la hora de hacer su trabajo, consiguió, en buena medida, revertir la idea generalizada de que "El Álamo" era una película condenada al fracaso, para convertirla en un acontecimiento histórico de visión obligada. La campaña para conseguir que la película se llevara algún Oscar no consiguió más que uno al mejor sonido y varias nominaciones menores. Sin embargo, la salvó de la quiebra e incluso dió beneficios, en especial en Europa y Asia. Los exagerados intentos para conseguir que Chill Wills consiguiera el premio al mejor actor de reparto crearon una gran polémica, que no fue la única por las maniobras de Birdwell presionando a miembros de la Academia, hasta extremos tan exagerados que hicieron irritar al propio John Wayne, productor y director. Contactó con políticos para conseguir convencerles de que ver la película era un deber patriótico. Y no se paró en barras y envió una carta a ex Premier británico Winston Churchill para que escribiera un prologo para la película, sin recibir respuesta. 

Sus excesos en la campaña publicitaria de El Álamo rebajaron notablemente su prestigio como publicista, de forma que su actividad decayó notablente durante la década de los 60s y a principios de los 70s tuvo que pagar una columna en Variety en la que contaba cosas de su trabajo en Hollywood. 

NOTAS
1. La alusión a Birdwell de Ring Lardner Jr. aparece en Back Story-3, tercer volúmen de una espléndida serie de libros publicados en España por la Editorial Plot dedicada a guionistas de Hollywood, que conversan con McGilligan y otros entrevistadores, sobre sus guiones, sus aportaciones a los de otros, la forma de trabajar en los Estudios, su relación con otros guionistas, los directores y los intérpretes. A lo largo de las entrevistas hablaron de sus propias vidas, merecedoras como en el caso de Lardner, de realizar una película basada en ella. Algunos, como Lardner y Dalton Trumbo, debieron firmar sus trabajos con seudónimos para eludir el boicot de la Era McCarthista. Compaginaron en determinados casos el trabajo en los Estudios escribiendo obras de teatro, guiones para programas de radio, publicación de relatos en revistas, novelas y, a partir de la agonía del Sistema de Estudios,  series de televisión. 

2. Ring Lardner Jr, Chicago, 1915-2000. Guionista, dos veces ganador del Oscar al mejor guión:  
Woman of the year (La mujer al año), 1942, MGM, George Stevens, con Katharine Hepburn y Spencer Tracy
MASH, 1970, 20th Century Fox, Robert Altman, con Donald Sutherland, Elliot Gould y Sally Kellerman

Fue uno de los 10 de Hollywood que fueron a la cárcel por no ceder a la presión durante la Caza de Brujas. Tuvo que firmar sus guiones con otro nombre hasta que en 1964 el productor Martin Ransohoff y el director Norman Jewison le incluyeron con su verdadero nombre en los créditos de The Cincinnati Kid (El rey del juego). Sus memorias, son una gran fuente información sobre el cine, los cineastas y las consecuencias de la caza de Brujas de la época del maccarthismo. Cuenta anécdotas contadas con simpatía y espíritu comprensivo hacia la forma de ser de sus protagonistas, que dan a entrever el talante amable y comprensivo, pero sincero, del autor.

martes, 26 de diciembre de 2017

BALANCE 2017


MARÍA ALBA
El año termina con cambios significativos en el orden de las publicaciones. Por primera vez desde que lo publiqué en 2014, la entrada, "The name above the title", dedicado a la actriz Dolores del Río y el director Edwin Carewe, ha sido desplazada del primer puesto, -ocupado ahora por la barcelonesa María Alba- pasando al 4º lugar. Como pasa a veces no siempre el trabajo del que está más satisfecho el autor coincide con las preferencias de los visitantes del blog, pero este balance deja en primer lugar a mi preferido por primera vez. Ocurre que trabajos que no crees que pueda interesar en demasía, aunque se disfrute haciéndolos, tienen un seguimiento inesperado, como el viaje de la aviadora Ruth Elder, seguido por el periodista Manuel Chaves Nogales, que despacio pero de forma constante se ha situado en el tercer lugar. El dedicado a la pareja Lombard-Gable, se colocó en primer lugar después del verano, pero al final ha quedado en 2º lugar.

Por número de visitantes según el país de procedencia, están en los primeros lugares España, Rusia y Estados Unidos, a mucha distancia de los que le siguen, encabezados por Francia, Alemania y México.

El orden por número de visitas queda así:

1 MARÍA ALBA
 
















2 CLARK GABLE & CAROLE LOMBARD


















3 RUTH ELDER (aviadora y actriz) & MANUEL CHAVES NOGALES (periodista)
















4 THE NAME ABOVE THE TITLE (Dolores del Río & Edwin Carewe)


















5 MELODRAMAS














6 RUBY, MISSY, STANY, BÁRBARA (Bárbara Stanwick)






















7 DE LA OBERTURA DE TANHAUSER  A LUCHINO VISCONTI

8 AMORES DE CINE (infancia y adolescencia)


9 FALLOS GARRAFALES 















10 BAMBI 


















11 DEBORAH KERR (en sus tres etapas)






















12 SUSAN PETERS (en dos partes)