domingo, 30 de noviembre de 2014

RUMBO A CALIFORNIA, tercera parte


CAPÍTULO 3
RUMBO A CALIFORNIA

A
 partir de 1933 y hasta principios de la década siguiente se produjo un intenso flujo migratorio desde los países de Centroeuropa, principalmente Alemania, hacia Estados Unidos, que a partir de 1938 fue masivo. El desembarco, vía Nueva York, se distribuyó por diversas zonas, aunque fuera California el lugar mayoritariamente escogido por escritores, cineastas o músicos, por citar algunas de las profesiones más solicitadas a efectos de los temas tratados en este blog. Fue como una  reedición de la marcha hacia el Far West.







Los nuevos colonos no llegaban en carromatos, no eran acosados por sioux o comanches en pie de guerra; sabían a dónde iban y había quien les esperaba con los brazos abiertos y no para arrancarles la cabellera. Eso sí, llegaban justos de dinero, no tenían empleo, aunque confiaban en conseguirlo rápidamente, y venían –los más destacados- de una situación acomodada, con un prestigio reconocido y habiéndose visto obligados a dejar su país para salvar la vida o no acabar en un campo de concentración.
La llegada de inmigrantes procedentes de Alemania y Austria y con destino a California se  podría concretar en cuatro etapas:

1ª. Entre 1919-1929, desde el término de la Primera Guerra Mundial hasta declive del Cine Sonoro y la aparición del Cine Sonoro.
2ª. Desde el Crash de 1929 y la consolidación del Cine Sonoro hasta la proclamación de Adolph Hitler como Canciller en1933.
3ª. De 1933 hasta 1938, es decir, a partir de los primeros decretos y acciones del Régimen Nazi hasta la intervención directa en la Guerra Civil Española y las primeras anexiones de territorios. Ya no son emigrantes, son exiliados y el número es enormemente superior.
4ª. Desde 1938 hasta 1940, es decir, desde la firma del Pacto de Munich,  la anexión de Austria y Checoslovaquia, hasta la invasión de Polonia, que da comienzo a la Segunda Guerra Mundial. El éxodo es masivo, aunque cada vez más dificultoso, hasta hacerse casi imposible una vez culminada la ocupación de Francia por las tropas alemanas.
El compositor Max Steiner, emigrante. Una obra para el Cine inolvidable, aunque se le recuerde principalmente por la música de "Lo que el viento se llevó". Es un claro ejemplo de persona que se integra plenamente en el trabajo y en la forma de vida de su nuevo país.

La soprano Lotte Lehmann, exiliada al poco tiempo del ascenso del Nazismo. Ella también vió claro desde el principio lo que se aproximaba.
Las dos primeras etapas son de emigrantes en busca de una mejora profesional, cortas en número de integrantes. Las dos últimas, las que trato en este trabajo, son de exiliados y se produce de forma masiva. Sin embargo, tienen algo en común: la sensación de provisionalidad de sus integrantes. No tienen, en principio, intención de quedarse de forma definitiva y su idea es regresar.

Aunque al conjunto de alemanes y austríacos que llegaron a California a partir de 1933, se los llegó a denominar la Pequeña Weimar, nada más lejos de la realidad: distaron mucho de parecerse a lo que se denominó la Colonia Inglesa, que tampoco es un calificativo acertado.

INCISO ACERCA DE LA COLONIA INGLESA
A este respecto, decía Boris Karloff, que se podría considerar uno de sus miembros más destacados,  que no era tal, “aunque sí había bastantes ingleses por allí”, muchos de ellos con muy pocas intenciones de regresar a su país de origen y menos todavía de mantenerse fieles al estilo inglés. Lo de Colonia Inglesa no pasaba de ser un eufemismo que se podía considerar adecuado para algunos de sus componentes –los integrantes en el grupo formado alrededor de C. Aubrey Smith, con el cricket como elemento aglutinador, el de Ronald Colman y alguno más-. Algunos eran emigrantes que llegaron a Estados Unidos contratados en firme por alguna productora, en busca de unas oportunidades que no encontraban en su país de origen o porque las que tenían no colmaba sus expectativas, fueran las profesionales o las personales. Se sabían con condiciones para progresar y las diferencias entre lo que les ofrecía su país y lo que podían encontrar en América eran abismales. Muchos se sintieron a gusto en California, se nacionalizaron y no regresaron a Inglaterra más que de visita. ¿Se agrupaban, asociaban o emprendían actos de mantenimiento del recuerdo de su patria lejana? Más bien, no; aunque hubiera quien se mantenía fiel a ella y se seguía sintiendo más identificado con su país de origen que con el nuevo. 

El Boris Karloff real, buen jugador de cricket y tenis, gran lector, amante de la vida hogareña... Como diría él: "uno de los muchos ingleses que había por allí". Plenamente integrado en California.

C.A.Smith se mantuvo fiel a sus orígenes pero supo armonizarlo con el estilo de vida americano y permaneció en California, aunque fue con frecuencia a Inglaterra.
Los integrantes de esta foto, que todo parece indicar que son los que se nombran en el pie, no coinciden en su totalidad con otras versiones que he visto, excepto en las personas más conocidas.

REGRESO AL TEMA DEL ESTUDIO
Las consideraciones expuestas en el Inciso se pueden extender a una parte de los emigrados alemanes o centroeuropeos anteriores a la llegada de los nazis al poder, pero cuando en realidad se puede hablar de Colonia Alemana y compararla con la inglesa, dentro de lo que cabe hablar de tales calificativos, es con respecto a quienes llegaron en las etapas 3 y 4.

La Pequeña Weimar era mayoritariamente de exiliados: personas que en su mayoría en modo alguno hubieran abandonado sus países sino hubiera sido por necesidad. En su voluntad siempre estaba presente el regreso cuando las circunstancias lo hicieran posible, aunque hubiese quienes adaptados a las costumbres de su país de acogida –un verdadero oasis en muchos aspectos- acabaran quedándose en él; pero son los casos menos frecuentes. Los alemanes llegados durante las etapas 1 y 2 que habían decidido continuar en Estados Unidos estaban plenamente integrados y en su mayoría nacionalizados.

El número de exiliados habla por sí sólo. Se calcula en cerca de 2.500.000 los exiliados de Alemania y de otros países europeos desde la toma del Poder por los nazis. Estados Unidos era un país de acogida y no puso ningún impedimento a una inmigración de alta cualificación profesional, excepcional en bastantes casos. Para los de mayor prestigio el aval de un residente de la misma nacionalidad, que se encargara de su manutención mientras encontraba trabajo, fue un mero formulismo. Universidades, Conservatorios y Estudios de Cine acogieron a los exiliados de mayor nivel, que en años anteriores habían acudido como invitados o para realizar trabajos concretos.

TIERRA DE ACOGIDA
La California que encontraron los emigrantes primero y los exiliados después era muy atractiva. Todavía lejos de la masificación, su exuberante naturaleza, su luminosidad y las enormes posibilidades que ofrecía a quienes tuvieran un buen nivel profesional -o capacidad para adquirirlo- y no tuvieran inconvenientes en adaptarse a lo que se les solicitara, suponía un reclamo demasiado atrayente para resistirse, más si cabe en el caso de los exiliados, teniendo en cuenta lo que habían dejado atrás.
Hay algo sobre lo que se pasa por alto, como si fuera un tema de menor importancia en la vida de las personas: la práctica del deporte. No hay libro o estudio que lo trate más que de una manera anecdótica y sin concederle le menor importancia. Si lo es para mí y por eso en el libro le dediqué tanta atención, ligándolo con mis propias experiencias personales. Si para muestra basta un botón, acerca del valor que le daban a su práctica algunas personas, ahí van dos: Arnold Schöenberg y Charles Chaplin, que jugaron a tenis toda su vida desde que tuvieron la oportunidad de acceder a su práctica. 

Bill Tilden, la gran figura del tenis de su época, Charles Chaplin, emigrante que se tuvo que exiliar de su país de acogida para no ir a la cárcel, Doglas Fairbanks, una gran estrella y un excelente deportista  y Manuel Alonso, finalista en Wimbledon, del que dujo Tilden: " Nunca he visto un genio natural más grande que el de Alonso, su velocidad de piernas es increíble y tiene el golpe de derecha más terrorífico que he visto"

El deporte fue algo esencial, tanto para los iniciados en él como para los neófitos, porque una sociedad menos clasista ofrecía mayores oportunidades de practicarlo sin necesidad de poseer unas condiciones económicas desahogadas. No hacía falta inscribirse en ningún club, se podía jugar de alquiler o incluso de forma gratuita en las instalaciones municipales. En los clubs tradicionales es posible que en muchos casos no les hubiera aceptado, por su condición de judíos, de sospechosos de connivencia con los nazis, aunque hubieran huido, o, pura y simplemente, por falta de estatus económico.

La Industria Cinematográfica supo nutrirse de la enorme aportación de talento que suponía la llegada de tantas personalidades de valía a lo largo de toda la Década. Pasados los años, al recapitular sobre el legado inmenso de estos refugiados es difícil no asombrarse de la extrema cerrazón mental que puede llegar a demostrar los mandatarios de los regímenes totalitarios, que repudian a sus mejores talentos si se muestran críticos o indiferentes ante sus consignas aunque ni siquiera supongan un peligro real para ellos.

1934: Leopold Godowsky, Albert Einstein yArnold Schöenberg en el Carnegie Hall.


EN HOLLYWOOD 
Cineastas, escritores y técnicos encontraron el apoyo de las grandes figuras que habían emigrado años antes. Ernst Lubitsch, Marlene Dietrich y Max Steiner, entre otros, contribuyeron a facilitarles su asentamiento, así como exiliados recientes que habían encontrado rápido acomodo, como Billy Wilder y Peter Lorre. Algunos de los emigrantes desarrollaron la mayor parte de su trabajo en la década siguiente, dado que estaban en los inicios de su carrera o no habían alcanzado todavía el grado de madurez de sus colegas más famosos.
Sin embargo, muchos de los exiliados alemanes nadaban contra corriente: no se integraron, ni pusieron demasiado empeño en hacerlo, porque el país y la forma de vida les resultaban extrañas e incluso superficiales. En ellos pesó demasiado un bagaje cultural que en cierta medida les suponía un lastre más que una ayuda, unida a cierta rigidez conceptual y una manera de ser que hizo que la sociedad se desentendiera de ellos progresivamente. Figuras de reconocido prestigio fracasaron o no alcanzaran la altura que se esperaba en razón a sus cualidades. Su falta de integración hizo que pasaran los años de la guerra luchando contra corriente o escogiendo otros países para establecerse y se apresuraran a regresar a su país de origen en cuanto terminó la guerra. 

Inmigrante con exiliado: Marlene Dietrich y el escritor Erich María Remarque.

Marlene Dietrich se implicó a fondo en la ayuda a los exiliados y colaboró activamente el el esfuerzo para ganar la guerra, tanto en USA, como en Europa, actuando para las tropas.
Petyer Lorre se estableció en USA y desde el primer momento ayudó a quienes, como él, habían tenido que huir. Sólo dejó su país de acogida cuando su carrera sufrió las consecuencias de la caída del Sistema de Estudios y se vió obligado a desprenderse de su rancho y aceptar las ofertas de trabajo que le ofrecían.

Conrad Veidt es un buen ejemplo de cómo un actor (o actriz) tiene que interpretar personajes que están en las antípodas de su manera de ser. El siniestro personaje de "Casablanca" tuvo que huir de la Alemania nazi para salvar su vida, en serio peligro.
Fritz Lang no se lo pensó dos veces cuando Joseph Goebbels, ministro de propaganda del Tercer Reich, le ofreció el cargo de director de la Cinematografía, con plenos poderes. Huyó inmediatamente. Aquí aparece con su esposa, la escritora y guinista Thea von Harbou, ferviente nazi, según cuentan sesudos historiadores y estudiosos del cine. En mi opinión, lo de "ferviente" es bastante discutible. Sobre von Harbou y algún otro caso, que también es digno de un estudio más realista y exento de prejuicios prefabricados, tengo un trabajo en marcha. Los vencedores de las guerras suelen ser quienes cuenten como fue la Historia y, luego, los perdedores quienes se justifiquen y den su versión, cuando puedan y se les deje. Pero... para algo hay personas que ni la ganaron, ni la perdieron, no idolatran a nadie, ni odian tampoco, no tienen cuentas que saldar y sí sentido común para comprender, sin juicios previos, ni intención de tomar como artículo de fe lo que digan otros, por muy sabios que sean, aunque se les respete.
El escritor Stefan Sweig, es un caso muy especial. Pacifista convencido, fue de los primeros en comprender lo que pasaría si los nazis llegaban al poder. Vivió en Suiza, en Inglaterra y al principio de la guerra se trasladó a Estados Unidos. Sin embargo, no se encontraba a gusto, a pesar del reconocimiento a su persona y de su labor que se le mostraba. Decidió instalarse en Brasil, con su segunda esposa, Lotte, pero ya en unas condiciones anímicas muy bajas. Fatalmente, tomarían la decisión de suicidarse en 1942, cuando ya empezaba a verse claro que Alemania no estaba en condiciones de ganar la guerra, aunque su final estuviera muy lejos todavía. Quizá Sweig lo intuyera, pero era consciente de que el mundo que había conocido y con el que se sentía identificado estaba destruido. Muchas de las personas que formaban parte de él habían muerto o lo estarían antes de acabar la guerra.

1941. Stefan Sweig  en Nueva York, mirando libros en un puesto ambulante.

La Europa perdida: su casa en
Kapuzinerberg 5, Salzburg

Stefan Sweig con su esposa Lotte en Petrópolis, Brasil

El 4º y último capítulo tratará de algunos de los exiliados más notables que trabajaron en California y muy especialmente, en los Estudios de Hollywood.

jueves, 13 de noviembre de 2014

BUSTER KEATON Y EL CLAN TALMADGE

LAS MALAS COMPAÑÍAS DE BUSTER KEATON 
Guest Star: JOSEPH M. SCHENCK

Aquí vemos a Buster con Margaret (Peg) Talmadge y sus tres hijas,
Norma, Constance y Natalie (su esposa), a la derecha, poco dotada como actriz.

Bajo la tutela de la madre del Clan, abogados y
  jueces ayudaron a Natalie
a despojar a Keaton de todos sus bienes. 
Los rostros de las cuatro aparecen relajados 
y se diría que angelicales. Keaton quizás empezaba a sospechar que su suegra
apreciaba más al perrito que descansaba en su regazo que a su yerno...
Se dice que el mayor error de Buster Keaton fue firmar por MGM, consideración con la que él mismo parecía estar de acuerdo. Algo hay de cierto en dicha suposición, pero ni él, ni los estudiosos de su vida y obra, tienen en cuenta debidamente en qué medida la situación personal influye en el trabajo de las personas, provocando efectos devastadores cuando las circunstancias son muy negativas. Más, si cabe, si dicho trabajo es creativo. La lectura de las memorias de Keaton avala lo que digo, aunque no lo diga claramente. En su situación personal estuvo la clave de su terrible hundimiento moral y profesional.

Es evidente que su integración en MGM tuvo como consecuencia inmediata una pérdida de libertad muy notable, casi absoluta conforme pasaba el tiempo. Era algo que él mismo temía que pudiera pasar, por lo que le pidió su opinión a Charles Chaplin antes de tomar una decisión. Éste le aconsejó que no aceptara la oferta. Pensaba Chaplin que a pesar de que en MGM tenían algunos de los mejores profesionales, el problema estribaba en que eran muchos y todos dispuestos a dar su opinión: “es un caso claro de demasiados cocineros”, sentenció. Otra de las grandes estrellas de aquellos años, Harold Lloyd, a quien también consultó, era de la misma opinión. Ambos rechazaron diversas ofertas similares a la ofrecida a Keaton.

Sin embargo, Keaton terminó haciendo caso de Joseph Schenck, productor y consejero desde casi los principios de su carrera. Schenck era uno de los productores ejecutivos de United Artists y hermano de Nicholas Schenck, máximo ejecutivo de MGM, por encima de Louis B. Mayer. No creo que sea aventurado afirmar que hubo un momento en que Schenck dejó de ser un buen consejero y amigo, para convertirse en uno de los cómplices del complot que lo llevaría a la ruina. Keaton había tenido un anticipo -en cuanto a que las opiniones de su consejero y amigo no eran del todo acertadas-, cuando le propuso dejar de filmar películas de corto o medio metraje y pasar a largometrajes. Schenck le disuadió porque consideraba que en la Comedia de humor desenfrenado, "Slapstick", no tenía razón de ser y el formato adecuado era el que utilizaban. Meses más tarde, Chaplin y Lloyd decidieron hacerlo, con notable éxito.

Joe Schenck, productor, consejero y amigo de Buster Keaton.
Hubiera sido preferible que no se fiara tanto de él porque 

mantenía una excelente relación con Peg Talmadge, estaba casado 
con su hija mayor, Norma, con la que compartía productora, 
la "Norma Talmadge Film Corporation" (dramas principalmente)
 y aconsejaba a la más pequeña en la "Constance Talmadge 
Film Corporation" (comedia sofisticada). 
Norma, la máxima estrella del Clan Talmadge. Intentó reconducir su carrera 
durante el Sonoro, ya lejos de la tutela de Schenck, y a pesar de que su primera
 película sonora, "New York Nights", no había ido mal, las críticas demoledoras 
de  “Du Barry, woman of passion” y su acento, nada apropiado, ahuyentó 
al público de las taquillas y la hizo retirarse antes de lo previsto. 
La portada de Photoplay Magazine a finales de los 20s era un presagio

No sería el primer error de bulto de Schenck: opinaba que era precipitado rodar con sonido porque ni la industria ni el público estaban preparados para una inversión tan costosa. La realidad tiró por tierra sus vaticinios en cuestión de meses. No obstante, supo rectificar a tiempo cuando se dio cuenta que el Cine Mudo estaba condenado a la desaparición y, además, a muy corto plazo. A pesar del Crac del 29 (The Great Crash), la Gran Depresión y la enorme inversión que suponía para la Industria la transformación Cine Mudo-Cine Sonoro, el cambio era imparable. De todas formas, pese a su reconocida inteligencia y conocimiento del negocio, parece evidente que Schenck carecía de esa visión de futuro que permite intuir los cambios en los gustos del público y en la sociedad que, cuando se poseen, permiten anticiparse a los demás. Con todo, en su caso no era un problema, porque era un maestro en sacar partido del talento de los demás, que, siendo justos, se debe decir que en algunos casos fue el primero en advertir.

En lo que si tenía vista Schenck era en escoger los galanes para las películas 
de su esposa: homosexuales o poco atractivos para Norma,  aunque útiles
 a efectos de taquilla. El día que bajó la guardia y escogió el galán inadecuado
-un Gilbert Roland en plenitud de apostura y encanto personal-
su mujer se la pegó, convirtiéndose en la amante de Gilbert.

En la caída profesional de Buster Keaton también tuvo mucho que ver una clara y lógica inadaptación al Sonoro. No olvidemos que “The cameraman”, una excelente película, la última íntegramente muda que hizo, fue la primera que rodó para MGM, bajo la dirección de Edward Sedwick. Aunque fue un éxito notable tuvo que batallar, tanto en la fase de pre-producción como durante el rodaje, con las injerencias de los "cocineros". Chaplin y Lloyd supieron preservar su independencia, lo cual les permitió esperar que “el furor” por las películas sonoras se mitigara y planificar su carrera en el nuevo medio con mayor tranquilidad, adaptándolo a su personalidad. Keaton no tuvo esa tranquilidad, metido en el engranaje de MGM, y se vio abocado a participar en unos proyectos que no le gustaban, en los que, como le había advertido Chaplin, todos se creían con derecho a dar su opinión, y su capacidad de decisión sobre cuanto se hacía era cada vez menor. Con todo, Lloyd no asimilaría el Sonoro, en parte por los enormes cambios en los gustos del público durante la época de la Gran Depresión, y se retiraría... multimillonario. El mismo Chaplin tomaría la decisión de espaciar sus producciones y dejaría pasar varios años entre una película y la siguiente.

Las primeras películas sonoras de Keaton fueron aceptables. Todavía el Complot-Talmadge, con la complicidad de Schenk, no se había terminado de planificar en sus más mínimos detalles y él no había entrado en la fase de autodestrucción que lo dejaría sin capacidad de reacción.


Abril de 1929: primera película con MGM, todavía muda,
aunque se añadieron efectos sonoros y música, con Dorothy Sebastian.

Primera película íntegramente sonora, dirigida también por Edward Sedgwick,
con Anita Page 
y Robert Montgomery, y en la que tenían breves apariciones
los directores Cecil B. de Mille y Fred Niblo y el actor Lionel Barrymore.
 
Considero que en unas condiciones más normales Keaton hubiera sabido superar todos los obstáculos, dado que tenía condiciones sobradas para conseguirlo; superiores en determinados aspectos a las de Chaplin y, no digamos, a las de Lloyd; pero su cabeza no estaba plenamente en el trabajo y su creatividad entró en una fase de parálisis. Personal y profesionalmente cayó en una profunda crisis y sus ánimos para afrontar las adversidades, desaparecieron; hasta el punto de que no hizo nada para salvaguardar su patrimonio ante la avaricia de su esposa y el Clan Talmadge y luchar por la custodia de sus hijos, cuando le fueron arrebatados y hasta desposeídos de su apellido paterno. Era un hombre abrumado por lo que se le había venido encima, cuya magnitud no podía comprender, aunque reconocía su parte de  culpa.

La brutalidad de la sentencia del juicio de divorcio, que lo dejó en la ruina más absoluta, sin bienes, propiedades y dinero, cuando todo había salido de su trabajo, influyeron de forma decisiva en su comportamiento y, por consiguiente, en su trabajo, al que en alguna ocasión se presentó a rodar en condiciones lamentables. Su prestigio cayó en picado y el trato con compañeros de profesión y ejecutivos de la productora cambió de forma radical. Personalmente, me resulta incomprensible, a pesar de los años transcurridos, la actuación del Juez, del Jurado, si lo hubo, de los testigos de la Acusación y la Defensa, del Fiscal y el Abogado Defensor. Sería clarificador ver las actas del juicio.

No hay que olvidar que de las tres hermanas Talmadge, su esposa Natalie fue la única que no consiguió triunfar y ganarse la vida con su esfuerzo, a pesar de las muchas y cualificadas ayudas de las que dispuso. Era una absoluta mediocridad y sin el más mínimo carisma. Su frustración y falta de sentido común la llevó a pretender seguir el ritmo de vida de las grandes estrellas, superándolo incluso en ostentación, gastos y derroche. Keaton, hombre sencillo, se vio inmerso en la vorágine, participando de ella. Imagino que nunca llegó a comprender que una mujer que no tenía condiciones para aspirar a llevar un tren de vida como el que llevaba -y que sus hermanas si habían conseguido con su propio esfuerzo- pudo actuar de una forma tan desproporcionada con respecto a los posibles agravios. Sin duda, Mamá Peg, que sabía lo que daba de sí su hija, tuvo claro que la única forma de asegurar para ella un futuro confortable era apoderarse de todo. Ignoro si fue la primera "mamá de Cine", luchando a muerte por sus retoños, presta a saltar a la yugular de quien se interpusiera en su camino, pero aunque hubiera otras antes que ella, ninguna sacó adelante a tres con tan esplendorosos, y lucrativos, resultados.

El complot, cuya fecha de inicio cabe situar en el mismo momento en que la madre se dió cuenta de que Natalie era un desastre sin remisión y Buster una presa fácil, se puso en marcha sin que él se enterase de nada y, lo que fue peor, sin que reaccionase cuando pudo hacerlo. Era un hombre vencido, que pensó que su talento le permitiría remontar el vuelo, pero se equivocaba porque su creatividad, su ilusión y su fuerza estaban bloqueadas. Un mal entendido orgullo, a la hora de aceptar consejo, le hizo rechazar las posibles ayudas.

El Clan al completo el día de la captura de la pieza.
Las niñas sonríen, mientras el rostro de la madre, refleja el agotamiento 

por el esfuerzo, pero también la satisfacción del deber cumplido:
ha conseguido "colocar" hasta a la más torpe de las tres hermanas, 

negada para la interpretación y sin el más mínimo carisma.
Norma y Constance es probable que no intervinieran directamente e incluso que no lo vieran claro conforme se fueron produciendo los acontecimientos, pero tampoco debían ser dos hermanas de la caridad. Veamos:

1. De Constance, ya retirada, a Norma, que empieza a pensar en hacer lo mismo ante el fracaso de su última película, "Du Barry, woman of passion", destrozada por unas críticas inmisericordes, que más parecían ataques personales o ajustes de cuentas pendientes: 

CONSTANCE: Date por satisfecha con lo que has conseguido y agradece que mamá ella sí supiera invertir nuestro dinero.

2. Respuesta de Norma, años después de retirarse, a una admiradora que le había dicho, ilusionada "Regresa, Norma"

NORMA: Lo siento, querida, pero nunca más os volveré a necesitar.


Vistas desapasionadamente, lo cierto es que Norma, Constance y Natalie
eran un poco "cebollonas", que es como mi madre calificaba a una chica
un poco basta y no sobrada de gracia, aunque fuera guapa o atractiva.
En la foto, stán en una fiesta de disfraces en San Simeón (Hearst Castle)

a mediados de los años 20s. Creo que el calificativo es bastante apropiado 
y se hace difícil comprender como dos de ellas llegaron a estrellas. 
En esa época, quizá más que en ninguna otra, hubo auténticos maestross 
en iluminación, fotografía, maquillaje, vestuario y diseño.
 
En lo que se refiere a las fotos de la boda, es probable que Keaton
se hubiera resignado a lo inevitable: la caza del zorro había concluido. 
Sin embargo, sorprende que su seriedad, nada fingida,
apareciera siempre y se mantuviera con el paso de los años,
especialmente en las fotos familiares.

 Natalie, un caso patológico, no se conformó con arrebatarle toda su 
fortuna, sino que consiguió que a sus hijos les quitaran el apellido paterno.
Con el paso del tiempo su paranoia llegó al extremo de no poder soportar
que se nombrara a su ex-esposo, provocando que amigos y familiares
lo hicieran, para burlarse de ella.
Principios de los 30s. Con Norma Talmadge y Gilbert Roland 
en la Costa Azul, "con el agua al cuello" es válido en cualquier sentido 
de la expresión. En unos meses las carreras en el Cine de Talmadge 
y Keaton tienen los días contados y la relación Talmadge-Roland, 
también, ella se casará con George Jessel y él con Constance Bennett.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Nuevos Visitantes

WELCOME

Bienvenidos los nuevos visitantes de Argentina, Chile y El Salvador.

Y también a los de Polonia, Indonesia y Eire.

Con Traducción de BING:

. Turystów z Polski: Zapraszamy do "Bardzo osobisty Hollywood".
Pengunjung dari Indonesia: Selamat datang di "Hollywood yang sangat pribadi".
Visitors from Eire: Welcome to "A very personal Hollywood".

Gracias por vuestro interés.
Eugenio

martes, 28 de octubre de 2014

PRÓXIMA PUBLICACIÓN

En breve en "Un Hollywood muy personal": Inmigrantes y exiliados: California lugar de acogida. Cineastas, Músicos, Escritores, Diseñadores, Escenógrafos...

Google Translator:
Briefly on "Un Hollywood muy personal": Immigrants and Exiles: California welcoming place. Filmmakers, Musicians, Writers, Designers, Set Designers...

Kurz auf "Un Hollywood muy personal": Einwanderer und Exiles: California einladender Ort. Filmemacher, Musiker, Schriftsteller, Designer, Bühnenbildner...


Fritz Lang, exiliado y
Marlene Dietrich, inmigrante

Thomas Mann 

Arnold Schöenberg y sus hijos 


Carl Laemmle y Erich Mª Remarque

Otto Klemperer, Príncipe von Lowenstein,
Arnold Schöenberg y Ernst Toch

Frederick Hollander y Hedi Schoop 

Franz Waxman