Dentro de unos meses, MARSHA HUNT cumplirá 100 años. La noticia aparecerá en casi todos los medios de comunicación. Muchas de las informaciones
estarán confeccionadas de prisa y corriendo, mirando Wikipedia para ver de
quién se trata y qué hizo, o directamente y sin ningún escrúpulo, copiando lo
que ha escrito otra persona, sea a través de su conocimiento de la actriz o de su propia labor investigadora. Otros trabajos estarán hechos a conciencia y
con conocimiento real de la persona; sea dicho conocimiento reciente o venga de
antiguo. Cualquier posibilidad es algo habitual y que se da tanto en medios de
comunicación importantes o prestigiosos
como en los de escasa difusión. Se dirá que fue actriz de Cine y Televisión,
activista, que cayó en desgracia, que es la última superviviente de la Edad
Dorada de Hollywood, aunque luego aparezcan "últimos supervivientes"... Habrá quien comentará que iba en el grupo que viajó a Washington (se enterará en ese momento) con Humphrey Bogart,
Lauren Bacall, John Houston, grandes luchadores, personalidades con carácter en
cualquier circunstancia, que defendieron a sus compañeros acusados en la Caza
de Brujas de finales de los 1940s y principios de la década siguiente… Bla,
bla, bla
Sí, sí, todos regresaron a Hollywood, pero Bogart, Bacall
y Houston, entre otros, siguieron trabajando —The african queen (La reina de Africa), 1951—, mientras Marsha Hunt
siguió… pero opinando lo mismo que en el viaje de ida a Washington y fue a parar
de cabeza a una Lista Negra y al ostracismo durante varios años, como otras personas que no renegaron de sus principios; aunque su inteligencia y su capacidad para sobreponerse a situaciones adversa le permitió seguir en la brecha.
Mientras llega el momento de celebrar el
acontecimiento, me adelanto un poco al aniversario y coloco aquí unas fotos de
esta extraordinaria mujer. De su "antes" y de su "después
reciente", en donde se puede comprobar que hay personas que con el paso de
los años no pierden ni un ápice de su encanto personal y de su atractivo, sin
necesidad de perder la cabeza y convertirse en alguien irreconocible.
“Estoy viva y coleando y, bueno, hijos de puta, estáis
bajo tierra mientras yo he vivido hasta los 99”.
"Creo que soy, sin lugar a dudas, la persona más afortunada que he conocido".
Así es ella, camino de los 100.










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