O cómo adaptarse
a la madurez
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Esta foto tiene su pequeña historia; por eso encabeza el trabajo en vez de otras
de mayor calidad: Durante la primera mitad de los 50s el Tebeo-Revista Florita
regaló a sus lectoras (y lectores) las fotos de estrellas de cine. Mi hermana Rosario
las coleccionaba. Corresponde a la época en la que vi algunas de sus películas
en un cine de barrio, probablemente el Alondra o el Aristos, de Barcelona. |
INTRODUCCIÓN
Este trabajo no es un recorrido
detallado sobre su persona o su carrera. Trata aspectos concretos de su vida personal
y profesional, algunos poco conocidos, que me ha parecido interesante resaltar porque
dan una idea más cercana a su manera de ser. En principio, tenía intención de
centrarme en la primera parte de su carrera, la relación con su primera esposa,
Bárbara Stanwick —ver Ruby, Missy, Stanny, Bárbara, en este
mismo blog—, y su pasión por la aviación. Sin embargo, a raíz de leer un
artículo del periodista argentino Carlos
Guardiola en su blog crónicas en clave de naftalina, sobre la estancia del actor en Argentina en 1966 para el rodaje
de Pampa
salvaje, he ampliado el trabajo a los últimos años de su trayectoria,
desde su salida de MGM. Carlos hizo la entrevista para la revista Paralelo en Abril de 1966, aprovechando que Taylor estaba rodando un corto publicitario para la fábrica de armas, Winchester.
Es habitual que en los intérpretes que
alcanzan el estatus de estrella —sean masculinos o femeninos—, se atribuya al
atractivo físico o al carisma su impacto en los espectadores, por encima de su
capacidad como intérpretes. Pasado el tiempo, ya en el ocaso de sus carreras o
incluso fallecidos, se hace hincapié en tales aspectos, como si su
decadencia se debieran casi exclusivamente a la disminución o incluso pérdida
de ambos. Una pérdida que suele acarrear el desinterés del público... y de las
productoras.
Ninguna carrera cinematográfica de duración
notable —y la de Taylor duró más de 30 años—; en el transcurso de la cual una persona
pasa de la juventud a la madurez e incluso a la vejez, se puede basar
principalmente en la belleza, el glamour o el carisma; aunque, “un buen
envejecer” y una personalidad notable, ayudan.
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Página del calendario en "Remembering Robert Taylor". "Madurar con gracia..."
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El envejecimiento obliga a
cambiar de registro, ya que no permite seguir interpretando los papeles que les
encumbraron, y obligan a pasar a otros, diametralmente opuestos en ocasiones.
Hay, pues, mucho más, aunque pueda pasar desapercibido o no se le conceda el
valor que tiene: inteligencia, carácter, serenidad, ductilidad interpretativa, sentido
común para adaptarse a los vaivenes de
la profesión… En diferente medida, según el actor o la actriz que consideremos.
En el caso de las estrellas, supondrá
la pérdida de tal condición. No encabezará el reparto y, por supuesto, su
nombre no estará antes del título de la película desde mucho antes; pero esas
otras cualidades le permitirán proseguir su carrera dentro de un nivel estimable. Sobre todo, si nunca se ha convertido en un problema serio para la productora por ser consciente de sus propias limitaciones, ser disciplinado y poco conflictivo, que, en su caso, iba en buena medida con su manera de ser. Enrique Herreros, hijo, recuerda en su libro de memorias, Hay bombones y caramelos..., que, durante el rodaje de Pampa salvaje iba a buscarlo al hotel para llevarlo a los estudios o a la zona de exteriores y nunca lo tuvo que esperar; Taylor siempre estaba en la puerta del hotel porque salía varios minutos antes. A Herreros no le había ocurrido con ninguna otra estrella, de las muchas que acompañó.
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| 1930s |
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| 1940s |
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| 1950s |
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| 1960s |
Spangler Arlington Brugh; nació en Filley (Nebraska)
5/VIII/1911 y falleció en Santa Mónica (California) 8/VI/1969. Sus padres ejercieron una notable influencia sobre él, hijo único. Su padre, agricultor, estudió medicina para cuidar a su madre, que padecía una lesión cardíaca desde muy joven. Robert Taylor estuvo muy apegado a su pueblo, al que regresó en numerosas ocasiones. Bárbara Stanwick comentaba que, "él sentía que pertenecía a Nebraska", de forma que regresaba en cuanto le era posible porque se sentía a gusto con la forma de ser de la gente de allí.

Fue una persona con notables
cualidades, de firmes convicciones, de ideas conservadoras, como sus buenos amigos, Clark Gable, Gary Cooper y Ronald Reagan, aunque las convicciones de Reagan fueran bastante más que conservadoras y sus métodos, a la hora de darles cauce poco acordes con la forma de ser de Taylor, Gable y Cooper. En cualquier caso, conviene recordar que cuando Reagan fue elegido Presidente, Taylor hacía doce años que había fallecido y probablemente ni pudiera imaginar que su amigo llegaría a Presidente.
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1: Con Bárbara, Gary Cooper y su esposa Rocky.
2: foto hecha por Carole Lombard.
3: Cinco personalidades muy
diferentes atentas a lo que dice.
4: Jack Benny, el inolvidable protagonista de To be or not to be
5: Bailando con su esposa Úrsula y
Ronald y Nancy Reagan.
Faltaban muchos años para que Reagan fuera Presidente.
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Amante de la vida
familiar y, en la opinión de quienes le trataron, sencillo, afable y cordial. Sin ser
mitificado a posteriori por los Medios de Comunicación, como se ha hecho con
otros colegas con inferiores méritos profesionales y personales, lo cierto es
que no ha caído en el olvido e, incluso, son numerosas las personas que le admiran, la
mayoría de las cuales eran muy jóvenes cuando falleció o ni siquiera habían
nacido. Buena prueba de ello son los blogs dedicados a recordarlo, en especial el excelente, Remembering Robert Taylor.
La música fue importante en su
formación; durante su época de estudiante tocaba el chelo y formó parte de un
cuarteto de cuerda. Su voz, profunda y de perfecta dicción, le permitió
trabajar en la Radio mientras estudiaba y ganar un concurso de oratoria.
Empezó estudios de medicina y partició en las actividades teatrales de la
Universidad. Allí fue donde le descubrió un cazatalentos de MGM, Ben Piazza, que, entre otras aspirantes a estrella, había llevado al Estudio a Jean Harlow y Rossalind Russell. Su primera prueba la hizo con Evalynn Knapp, una de las Wampas Baby Stars de 1932. La prueba fue dirigida por Harold S. Bucquet, entonces ayudante de dirección y más tarde director de diversas películas y Oscar al mejor cortometraje de 1938 por Torture Money.
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El cuarteto de cuerda
Actividad teatral |
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| Con sus padres durante las pruebas |
Superada la prueba, a principios de 1934 firmó un contrato
de siete años con MGM e inmediatamente fue alquilado
a Fox Film Corporation —todavía no era 20th Century Fox—, entonces un Estudio venido
a menos. Debutó en Handy Andy, una
película hecha a la mayor gloria de Will Rogers, en donde él aparecía en 7º
lugar en los créditos, aunque con un papel destacado. Tuvo, por cierto, como
compañera de reparto a la actriz española Conchita Montenegro.
En la época de los Grandes Estudios era
habitual la cesión de intérpretes de una productora a otra para una película
concreta. En ocasiones se trataba de un intérprete joven, con poca experiencia,
pero cuya intervención en un papel destacado en una película de otra productora,
les permitía aquilatar sus condiciones. Otro motivo para cederlos era que ya no les
resultara rentable y esperaban a que concluyeran sus contratos para quitárselos de
encima, sacando mientras beneficios por el alquiler. Más de una vez, supuso un
castigo por mostrarse demasiado reivindicativos a la hora de renovar sus
contratos, en cuyo caso la cesión buscaba un escarmiento. En el caso de Robert
Taylor —el primero de los casos—, tres alquileres, unidos a sus primeros trabajos
en MGM, despejaron las dudas sobre sus capacidades: de actor y de atracción de los espectadores.
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1: West Point of the air, 1935, MGM. Rosalind
Russell en 6º y 9º en el reparto.
2:
1939. Entre las estrellas que rodean a Louis B. Mayer y Lionel Barrymore.
3: 1968. La última película, Where
angels follow go... trouble follows
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Convertido ya en un valor seguro los
papeles sucesivos fueron en producciones de serie A, con grandes directores y
compartiendo protagonismo con estrellas consagradas. Dos películas fueron clave
en su ascenso al estrellato: Magnificent
obssesion (Sublime obsesión), Universal, 1935, John M. Stahl, con Irene
Dunn y Camille (La dama de las camelias), MGM, 1936, George Cukor, con Greta Garbo.
A partir de ahí no dejaría de encabezar los repartos, fuera de forma individual
o compartida con la protagonista femenina.
Fue un practicante asiduo de
diferentes deportes, amante de la vida al aire libre. Experto jinete, aficionado a la caza y a la pesca
y un más que notable piloto de aviones. Su intervención en un pequeño papel en West point of the air, protagonizada por Wallace Beery, experto piloto y propietario de varios aviones, es probable que le llevara a tener su propio aparato, Missy, el apelativo familiar de Bárbara Stanwick. En las fotos le vemos en diferentes épocas de su vida y en actividades que le interesaron.
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El matrimonio con Úrsula Thiess supuso conseguir lo que siempre
había deseado: vivir en plena naturaleza, una vida familiar
plena y
un trabajo que no fuera absorbente y del que se desentendía una
vez
cumplido su horario.
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| Úrsula y Robert, un matrimonio compenetrado y feliz |
Su relación con Bárbara Stanwick, con
la que estuvo casado entre 1939 y 1941, se inició durante el primero de los dos
rodajes en que intervinieron juntos, His
brother’s wife, MGM, W.S.Van Dyke, 1936 y This is my affaire, 20th Century Fox, 1937, William A. Seiter. Las
dos productoras acordaron compartir a sus dos estrellas, ligadas ya
sentimentalmente, en un acuerdo beneficioso para todas las partes.
Al entrar en guerra su país intentó
enrolarse, pero fue aconsejado a que
lo aplazara a fin de protagonizar Song of
Russia, película propagandística destinada a loar la colaboración entre
Rusia y Estados Unidos. Previamente, el aconsejado
a producir la película fue Louis B. Mayer, director ejecutivo de MGM. La
película sería motivo de una gran controversia años después, en el transcurso
de una investigación del Comité de Actividades Antiamericanas (HUAC), en plena caza de brujas. Mayer, nunca fue
partidario de producir películas de ese tipo, ni de contenido social o de temas
comprometidos. Asumió la producción como ayuda al esfuerzo para ganar la
guerra. Robert Taylor, ferviente anticomunista, se negó a participar. Si la
presión sobre Mayer fue notable, la de éste sobre el actor, todavía fue mayor,
así que ambos no tuvieron más remedio que ceder y la película se hizo. Años más tarde, durante "la caza de brujas", comandada por J.Parnell Thomas y Joseph McCarthy.
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1948.Taylor,
la Derecha normal, con J. Parnell Thomas, presidente del HUAC,
la
ultraderecha. Parnell, uno de esos grandes patriotas que consideran que los
Intereses
de su país coinciden con los de su bolsillo. Taylor debió quedarse
atónito
cuando supo que Parnell estaba en la cárcel por malversación de fondos.
Paradojas
de la vida: la misma cárcel en que estaba una de sus víctimas:
el
escritor y guionista Ring Lardner Jr, uno de los Diez de Hollywood.
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Con Susan Peters, una de las grandes promesas de MGM.
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Al término del rodaje, se incorporó a
la Marina, pero la guerra en el Pacífico había cambiado de curso, no eran
necesarios pilotos de su edad y se consideró que podía ser más útil como
instructor de vuelo. Durante esos años también dirigió 17 documentales sobre
instrucción de vuelo y fue el narrador de The
fighting lady, documental premiado por la Academia.
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| En su caso la foto respondía a la realidad, era aviador |
La Segunda Guerra Mundial provocó un
cambio muy significativo en la carrera de Robert Taylor. James Stewart y él me
parecen los casos más evidentes de actores que supieron recuperar el status de
estrella a su término. No fue fácil, les costó hacerlo y el cambio, físico y profesional,
fue evidente. Ambos pasaron de los personajes románticos, apasionados o
idealistas a los de carácter duro.
Ese tipo de personas que parecen estar de vuelta de todo por culpa de un pasado fatal, que los ha vuelto
cínicos, egoístas y despiadados. A veces, incluso, en busca de venganza para
saldar cuentas pendientes, que sólo el amor de la chica conseguirá redimir.
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| Primera película después de la guerra |
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| El cambio de personajes es evidente |
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| Con Ava Garner rodaría varias películas, en papeles muy diferentes |
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| Con Ann Francis en Rogue cop |
Es difícil encontrar un matrimonio de
actores en el que sea tan evidente un amor compartido, en el que las dos partes
aman y se dejan amar. Amor que lleva
aparejado un profundo respeto y admiración por el trabajo de la otra parte. Quizá, en Clark Gable y
Carole Lombard y, en época bastante posterior, Paul Newman y Joanne Woodward.
Años después de su divorcio, Stanwick se consideraba responsable de la ruptura
por la excesiva dedicación a su carrera. Dedicación, que la llevaba a
permanecer en el Estudio, acabado su horario de trabajo, por si la necesitaban.
Circunstancia que ocurrió en diversas ocasiones y fue muy alabada por sus
compañeros de rodaje, pero que fue minando la relación con su esposo. Las largas
esperas por la excesiva dedicación de ella a su trabajo, es probable que
provocaran cierta desilusión y Taylor terminara cediendo a las insinuaciones de
algunas compañeras de trabajo o tomara la iniciativa en alguna relación. Parece
que esa fue la causa determinante de la ruptura definitiva, que se produjo durante
el rodaje en Italia de Quo Vadis. Stanwick voló a Roma ante los rumores de
relación entre su esposo y una starlett. Particularmente, dudo que ese fuera el motivo.






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25/02/1943: Los Sres. Spangler Arlington Brugh en la Corte.
Ya son, a todos los efectos, Robert Taylor y Bárbara Stanwick |
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7 años después: Rodaje de Quo Vadis, con Peter Ustinof y Patricia Laffan.
El viaje de Stanwick a Italia
desembocará en la ruptura del matrimonio.
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Las consideraciones de Stanwick,
acerca de su excesiva dedicación al trabajo, y los años que siguieron al
matrimonio de Robert Taylor con Úrsula Thiess permiten apreciar que la vida familiar
era una parte absolutamente esencial para el actor. Después de su matrimonio con
Thiess compró un rancho y replanteó su carrera, de forma que le permitiese
estar el mayor tiempo posible con su familia. Thiess abandonó su carrera para
centrarse en sus hijos, dos de un matrimonio anterior y los dos que tuvo con el
actor. La vida familiar en el rancho que compró para vivir todo el año en plena
naturaleza le permitió compaginar familia y trabajo. Como
posiblemente intentó con Stanwick sin conseguirlo; de hecho, ya habían vivido en
un rancho y, quizá también, por la frustración de no tener hijos, lo cual les llevó a adoptar uno. Con todo, después del divorcio,
mantuvieron una excelente relación.
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Sus miradas no engañan, especialmente la de ella en la segunda
foto:
seguía habiendo afecto, además de mutuo respeto
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Mientras Louis B. Mayer estuvo al frente de MGM la situación del actor no cambió, ni lo hizo él personalmente. Con todo, desde mediados hasta finales
de la década de los 50s su carrera todavía se mantuvo a buen nivel, con
películas rodadas en Inglaterra o en Hollywood y en ambos casos de excelente
factura, como Quintin Durward, 1955, MGM, Richard Torphe, The law and Jack Wade
(Desafío en la ciudad muerta), 1958, MGM, John Sturges o Party girl (Chicago,
años 30), 1958, MGM, Nicholas Ray.
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La
novia salvaje, 1955, MGM, Roy Rowland, con Eleanor Parker
y
Victor McLanglen. Una de las escasísimas comedias ambientadas
en
el Oeste que no es una sandez y merece verse
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En 1959 MGM no renovó su contrato y
decidió aceptar una oferta de la cadena ABC para hacer una serie de episodios
de media hora, The detectives, que se
mantuvo en antena durante tres años, de 1959-1962, aunque la tercera temporada
fue en la NBC, pero con episodios de una hora. Dos de los episodios, en los que la estrella invitada era Vera Miles, se estrenaron en Europa unificados en una
película. A partir de ese momento se limitó a hacer
su trabajo con profesionalidad, sin regatear esfuerzos, pero cumpliendo
estrictamente con lo estipulado por el contrato. Los contratos, a partir de su
salida de MGM en 1959, fueron de corta duración; la de una película o una serie de TV.
La opinión del actor sobre su propia labor en esta parte de su carrera, la
industria del cine y la televisión son esclarecedoras y permiten comprobar el
realismo con que las analizaba y hasta qué punto antepuso su vida privada a la
profesional.
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"Taylor
talks turkey", que se podría traducir como,
"Taylor
habla sin pelos en la lengua", y deja claro
lo que
piensa de su propio trabajo, del cine y la televisión
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Finalizada la serie reanudó su
carrera cinematográfica en diferentes productoras, según surgían las ofertas —incluida
una de MGM—, y en coproducciones en el extranjero. En 1964, protagonizó con Bárbara Stanwick, The night Walker, MGM,
William Castle. Entre
las coproducciones, la más interesante es la segunda versión de Sauvage Pampa (Pampa Salvaje),
1966, dirigida por Hugo Fregonese y Lee H. Katzin (2ª unidad), coproducción
hispano-argentina-USA. Entre 1966 y 1969 presentó los capítulos de la serie de
TV, Death Valley Days. Sería su último trabajo.

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Así lo
vio el periodista argentino Carlos Guardiola (de espaldas en la foto):
"...Alto,
bronceado, buen mozo. Llamaban la atención sus ojos de
un
particulargris azulado. Vaquero color arena, cinturón ancho
con una
hebilla donde resaltabansus iniciales "RT",
campera
al tono, un pañuelo rojo al cuello, botas negras y
su
cabezacoronada con el tradicional Stetson... Amplia sonrisa
y
dientes blanquísimos:estilo hollywood. Fumador empedernido
de
"Lucky Strike" y sentado en una butaca baja,respondió
cada
una de mis preguntas con mucha simpatía y humildad..."
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El
rodaje de Pampa Salvaje se efectuó principalmente en España,
en los Estudios
Bronson los interiores y en la localidad de Las Rozas,
los
exteriores. Enrique
Herreros, hijo, cuenta en su libro,
“Hay
bombones y caramelos…”, la historia de una donación de sangre
de Robert
Taylor, copiosamente publicitada, pero en la que los 250cc
de
sangre salieron de un brazo de Herreros (junto a Taylor en foto)
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| Sus últimas actuaciones en Cine y TV. |
Acerca
de lo que he comentado al principio, sobre la huella dejada por Robert Taylor
en personas que nacieron con posterioridad a su gran época, creo interesante
dejar una opinión. Corresponde a la de una mujer nacida a finales de los 40s, que lo explica en su excelente blog, Remebering Robert Taylor. No he conseguido encontrar el nombre de la autora del blog.
Veamos
cómo lo explica:
“Me convertí en una
fan de Robert Taylor a la edad de 15, cuando se estrenó su programa de
televisión, "The Detectives". Mi madre quería verla porque recordaba
al Sr. Taylor de los años treinta. Vi su
mirada y eso fue todo. Pasé el resto de mi carrera de la High School secundaria
viendo por la noche películas de Robert Taylor en TV. Compraba fotos suyas,
hice álbumes de recortes y me convertí en una adolescente típica. La
Universidad, el matrimonio y la carrera intervinieron y me centré en mi propia
vida. Recuerdo estar triste cuando murió el Sr. Taylor. Envié dos enormes
recortes a Úrsula Thiess. Espero que los recibiera.
Pasado el tiempo, llegó mi jubilación y nos mudamos a Florida. Luego, en el
2012, mi marido Fred me comentó un día que esa noche hacían dos películas de
Robert Taylor en Turner Classic, Ivanhoe y Quentin Durward. Vi ambas
y todo sucedió otra vez. Comencé un blog dedicado a él, tanto para fans como
para gente que no sabe sobre Robert Taylor. El blog pasa de 200.000 visitas. Me
alegra que tantas personas lo hayan visitado y confío en que ayudará a
preservar el legado de este buen actor y buen hombre.”
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Como cierre del trabajo unas fotos desordenadas pero representativas de una manera de ser
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