viernes, 10 de abril de 2015

a propósito de la búsqueda de información

CUANDO LA REALIDAD CONFIRMA LO INTUIDO



María tratando de no ceder ante las perversas intenciones del baboso de la película.

A lo largo del trabajo sobre la actriz María Alba -que no he terminado todavía porque está resultando más complicado de lo previsto-, me he visto obligado, ante la escasez de información fiable, a efectuar más suposiciones de las habituales y a dejar que la intuición sustituyera a la realidad en más ocasiones de las que son aconsejables; si se pretende que lo que se escribe sea fiable.

Afortunadamente, y me congratulo de ello, el paso de los años que afecta negativamente en muchos aspectos a las personas -en este caso a quien escribe-, no lo ha hecho en el de conservar la lucidez para descubrir lo que verdaderamente hay detrás de una información o un comentario, y, por añadidura, acerca de quien lo escribe y de sus intenciones.

Inmerso en esa situación de duda e inquieto y disconforme conmigo mismo por verme obligado a echar mano en exceso de lo "personal", he seguido buscando, casi como un arqueólogo de estar por casa, para encontrar confirmación a lo que intuía porque no tenía constancia fiable a través de otras personas con más conocimiento que yo, bien por ser contemporáneas de las personas mencionadas y haber trabajado o tenido relación con ellas. Afortunadamente esas opiniones han aparecido.

Y estoy contento porque aunque ello esté suponiendo un retraso considerable en la publicación del trabajo sobre María Casajuana, lo obtenido me ha permitido constatar que la intuición sigue en buena forma y que algunas cosas supuestas -porque me parecía lógico y de sentido común considerarlo como decía-, se han visto confirmadas por la realidad y han dejado de ser, un punto de vista personal.

También ha resultado gratificante constatar que la simpatía que me despertó María Alba, conforme fui sabiendo más de ella y, ¿por qué no admitirlo?, la antipatía hacia algunos personajes aparecidos en el transcurso del trabajo, estaban justificadas. Simpatías y antipatías, quede bien bien claro, controladas no con mano férrea, pero si con el suficiente sentido común para que no interfirieran en mi capacidad de juicio hasta el punto de hacerme incurrir en los mismos vicios que siempre me han repugnado: la parcialidad descarada y, en ocasiones, intencionada y el desprecio gratuito de los méritos de otras personas, fuese por incapacidad para verlos , por antipatía personal o por interés.

Una agradable consecuencia -en momentos en que las ideas nuevas empiezan a mostrarse reacias en aparecer- es el encuentro con nuevos temas sobre los que trabajar o la revitalización de algunos ya previstos. 

Entre estos últimos, el de los Cineastas Españoles en Hollywood, pero que los documentos encontrados abre nuevas maneras de enfocarlo y, sobre todo, deja en entredicho algunos de los libros o documentales hechos al respecto. O más bien, a sus autores.

Entre los imprevistos, el que iniciaré, si Dios quiere (recordando tiempos pasados en los que cualquier propósito incorporaba la frase). Se centrará en dos antiguas eminencias de fama y honores poco merecidos en algunos aspectos: el director y falso escritor Gregorio Martinez Sierra y la "eximia" actriz Catalina Bárcena que, esencialmente y sin discutir sus evidentes méritos -que los tuvieron, no cabe duda- fueron, en lo esencial, dos caraduras que se aprovecharon del trabajo ajeno y cuyos méritos distan bastante de los que se les atribuyen todavía hoy día.


Gregorio Martinez Sierra

Catalina Bárcena

Otro se referirá a críticos, comentarista, gacetilleros y diversos especímenes del Periodismo o de la Colaboración periodística, de ayer de hoy y de siempre, cuya opinión está mediatizada por sus fobias y filias y, en ocasiones, de los estímulos que reciben por opinar en un sentido o en otro. Idolatran o ningunean sin ningún rubor, aunque, si se tercia, sean capaces de maldecir a sus ídolos cuando les caen en desgracia y alabar a quienes despreciaban o ignoraban, en este caso, eso sí, mediante cobro por el cambio de opinión. Es posible que este último trabajo lo reparta entre los dos citados. Está por decidir.

Entre las opiniones fiables encontradas, dos han sido particularmente importantes, las del actor José Crespo y las del director y actor Adolfo Marsillach. Curiosamente, las memorias de Marsillach las leí cuando se publicaron, a finales del siglo pasado y ha sido, a raíz de cruzarse en el camino la pareja Martinez-Bárcena, cuando he recordado que valía la pena releerlas.


José Crespo

Adolfo Marsillach
Dentro de poco, por fin, María Alba.





 

martes, 24 de marzo de 2015

DUDAS RAZONABLES

¿O DISCUTIBLES?



María Alba



Las dudas están ocasionadas en la necesidad de hacer cambios en el último trabajo que estoy haciendo, sobre la actriz María Alba, de corta y, por cierto, poco apreciada trayectoria. La poca valoración de su trabajo es, precisamente, uno de los motivos del cambio, por darse tanto en los momentos en que su carrera se desarrollaba como con posterioridad, en los diversos estudios sobre los cineastas españoles en Hollywood a los que he tenido acceso.


Dudas, por otra parte, que han aparecido después de haber resuelto otra, provocada por la necesidad de elegir el orden de elección entre dos opciones: ¿CONCHITA MONTENEGRO o MARÍA ALBA? ¿Cuál es prioritario? Prioritario, por supuesto, para mis propias ganas de poner uno antes que otro.


Mi primera intención fue centrarme en Conchita Montenegro, pero el descubrimiento de un actor del que no tenía noticia, Antonio Cumellas, relacionado con María Alba por ser los dos ganadores españoles del concurso convocado por FOX FILMS CORPORATION en 1926, me hizo decantarme por María Casajuana Martinez, de nombre artístico María Alba. 

De Cumellas, de trágico final, puse una foto en "Amics de Barcelofilia", en un intento de obtener información, parcialmente satisfecho. Una lástima por que el tema daba mucho de sí, como reportaje de investigación o como punto de partida de una gran novela.

Aquí aparecieron nuevas dudas, todavía no resueltas en su totalidad, que han ocasionado un considerable retraso en lo que ya tenía casi estructurado. No por Cumellas sino a causa de la dificultad de dar acomodo al nuevo material -y sesgo del mismo- sin modificar lo esencial: escribir sobre María Alba, ampliando en algunos aspectos la información existente, corrigiendo inexactitudes y -ésta es la duda capital- llevando al límite la opinión personal sobre una persona que desarrolló su carrera unos años antes de que yo naciera. Y encima, a través de unas informaciones que dejan mucho que desear. Porque se trata de una opinión -la mía- basada en impresiones muy "sui géneris", deducciones sacadas de informaciones de veracidad muy discutibles, comportamientos de personas desconocidas por mi y opiniones ajenas de una parcialidad notable.



"Bueno -me dije a mí mismo-, si fuiste capaz de leer la Prensa y escuchar la Radio en los largos y fluctuantes cambios de opinión de los años del Régimen de Franco -aunque en lo esencial la Opinión fuera inamovible-, sacando tus propias conclusiones sin ayuda de nadie, viendo venir los cambios; adivinando hacia donde iban a soplar los vientos después de cambiar su rumbo y aprendiendo a distinguir entre un elogio merecido, un peloteo más o menos indecente, una crítica soterrada, una alabanza envenenada o un episodio más de "la Puta i la Ramoneta"; bien puedes calibrar las informaciones o silencios de de quienes escribían el material que has encontrado y cuales eran fiables y cuales basados en simpatías o antipatías personales, cuando no, en intereses promocionales. Así que, deja de hacer el tonto y termina el trabajo antes de que críen pelo las ranas."

Las dudas no se refieren a la propia María, sino a su entorno artístico y al mediático. Aunque conocía algunos detalles; bucear en las informaciones, comentarios y críticas de revistas de la época, así como releer algunos libros dedicados al tema de la "Colonia Española de Hollywood", han hecho que se ampliara el ámbito del trabajo. Sin disminuir el protagonismo de María Alba, he puesto el acento en otros aspectos, en los que compañeros españoles de trabajo y periodistas tienen su lugar.

En parte, la nueva información me conducían a tener que tocar un tema previsto para otro trabajo: el de los españoles que trabajaron en Hollywood, en las versiones dobles entre 1930 y 1935, aproximadamente, que en algunos aspectos deja que desear, por muchos años que se hayan empleado en recabar información, muy diversas las fuentes consultadas y las personas entrevistadas.

María Alba, en el primer escalón, con Lupe Velez, Dolores del Río y Don Alvarado.
Las versiones en español ya estaban en marcha, pero María no sería una asidua de ellas


Han aparecido cosas curiosas, tanto en informaciones, opiniones o trabajos de aquella época y de otras más recientes. Cosas que inciden directamente en algunas de las características más frecuentes entre españoles, por muchos años que pasen. Cualquiera que sea el ámbito en que se producen estos cambios  y de los que muy competentes personas han dejado buenos ejemplos; que se remontan al primero que aprovechó el invento  de la imprenta para opinar sobre sus compatriotas, hasta el día de hoy.

En fin, espero que muy en breve, pueda poner el trabajo sobre María Alba, el de Conchita Montenegro y el de los españoles que trabajaron en Hollywood en la primera mitad de Siglo XX; que no se terminó todo cuando se acabaron las versiones en español, ni hubo que esperar a que aparecieran para que algunos compatriotas pusieron una pica en Flandes.

Todo ello, en el bien entendido de que las circunstancias me obligan a substituir, en más casos de los que quisiera, la información directa por la intuición, el sentido común o unas deducciones de investigador de estar por casa, aunque con muchas horas de vuelo y un cierto olfato para descubrir si lo que tengo en el plato es gato o liebre...  


viernes, 6 de marzo de 2015

PROXIMAMENTE


Cineastas españoles en Hollywood con Louis B. Mayer.
Edgar Neville, José Crespo, Conchita Montenegro... 

LOS NUEVOS TRABAJOS a publicar en este blog estarán dedicados a los Cineastas Españoles que trabajaron en Hollywood durante la década de los 20s y los 30s del Siglo XX.

El término "cineasta" lo utilizo en su sentido más amplio, de forma que incluye todos los apartados, aunque sean actores y actrices quienes ocupen un espacio mayor, como Conchita Montenegro, María Alba, José Crespo o Antonio Moreno. También Edgar Neville, Enrique Jardiel Poncela y un extenso etcétera aparecerán, aunque en algunos casos de forma abreviada, por ser ya muy amplio el material dedicado a ellos.
Lo harán en un orden impredecible hasta para quien escribe, aunque es bastante probable que sean Conchita Montenegro (que hasta hace unos días tenía todos los números para ser la primera) o la barcelonesa María Alba (que tiene unos comienzos muy curiosos) quienes inicien este recorrido verdaderamente apasionante porque coincide en buena parte con la transformación Cine Mudo-Cine Sonoro (Silent-Talkie), no menos fascinante y de mucho mayor calado.

Forman lo que se podría denominar "La Colonia Española de Hollywood", que se formó a raíz de la implantación definitiva del Cine Sonoro y como consecuencia de la necesidad de los Grandes Estudios de conservar los suculentos ingresos provenientes del mercado hispanoamericano y, en menor medida, de otros mercados de habla no inglesa.
A partir de la bajada de ingresos provenientes de dichos mercados surgió la necesidad de producir versiones en otros idiomas. Versiones dobles, triples o cuádruples, que se rodaban simultáneamente, con parte del reparto o del equipo técnico distinto para cada versión, que en ocasiones resultaban problemáticos, por no decir caóticos. El doblaje acabaría con las versiones múltiples y con la Colonia Española.

Colonia que, en este caso, si que merece tal calificativo por la tendencia natural de sus integrantes a reunirse, en contraposición con las mal llamadas, "Colonia Inglesa" o "Colonia Alemana" (La pequeña Weimar), que nunca lo fueron. Como diría Boris Karlof, al ser preguntado sobre la colonia inglesa: "yo no diría tanto. Más bien, había muchos ingleses por allí..."

En cuanto a la alemana, debe tenerse en cuenta que sus integrantes eran mayoritariamente exiliados, no inmigrantes, de forma que no tenían intención de integrarse en un país y una forma de vida que no les atraía, aunque algunos lo hicieran.

En el caso español la Guerra Civil supondría la puntilla porque también en la ya disminuida colonia se formarían distintos bandos y algunos de sus integrantes regresarían a España.

Así, pues, en breve, o Conchita Montenegro, María Alba o José Crespo.

sábado, 28 de febrero de 2015

¿"EL ROSTRO DE ELIZABETH TAYLOR"?




("The changing face of Elizabeth Taylor") 
¿o, más bien, EL ROSTRO de quienes 
han intervenido en dicho documental?
 BLUNDER 2: FALLOS GARRAFALES, 2ª entrega




El rostro de Elizabeth Taylor, 1959. 

Una mujer de 27 años, en plenitud de belleza y encanto personal, 
que está a punto de dar el paso definitivo que la lleve de estrella a superestrella. 
Es, también, el rostro de una mujer que acumula numerosas experiencias personales 
y profesionales y a la que su salud le ha ocasiona diversos problemas.





El rostro de Elizabeth Taylor, 1950.
Una mujer muy joven, 18 años, 
que ha dado con naturalidad el paso de actriz infantil a adulta, 
poseedora ya de una notable experiencia profesional y, 

para su edad, también notable en lo personal. 

LOS HECHOS QUE DAN LUGAR A ESTE TRABAJO:

Sábado, 14 de Marzo de 2015: TVE-2 programa en el espacio La Noche Temática dos documentales, de producción francesa, según anuncian. Son: "GLAMOUR" y "EL ROSTRO DE ELIZABETH TAYLOR". Como es habitual en las cadenas de televisión españolas, en general, sean públicas o privadas, programan en el orden que les parece, aunque no sea el previsto, de forma que emiten primero el anunciado como segundo (1). No me afectó el cambio porque, como los conozco como si los hubiera parido -a ellos y a los de las otras cadenas- grabé todo, incluido el "antes" y el "después", para evitar sorpresas desagradables. Luego, los hechos demostrarían que no valía la pena grabar ni uno ni otro.


SIN EMBARGO, LAS COSAS SON ASÍ:

"EL ROSTRO DE ELIZABETH TAYLOR" es en realidad y, como indico en el título, "EL ROSTRO" de quienes han hecho el documental o intervenido en él, como:

Pamela Church-Gibson, Historiadora de Moda, Naomí Kirk, experta en patrones faciales, William Mann, biógrafo; Ashley Pierson, periodista de espectáculos; Lisa Fairbank, producer-editor; David Norman-Watt, executive producer; Kiera Gordon-Garrett y Rose Glanfield, editores y un larguísimo equipo de profesionales, en el que no acierto a ver que es lo que convierte el documental en una producción francesa, como no sea la idea de hacerlo y la financiación.

La historiadora, la experta, el biógrafo, el productor, la editora, la directora... Nadie fue capaz de darse cuenta de que una foto que aparece varias veces en el documental, y que la Historiadora de Moda, Pamela Church-Gibson pone como máximo exponente de su rostro y de su estilo, ubicándola en 1951, corresponde a su rostro y su estilo 9 años más tarde de la que época que menciona. La foto, en realidad, es de 1959 y corresponde al rodaje de "Suddenly last summer" y no a "A place in the sun" ("Un lugar al sol", 1951). Para que el despropósito sea mayor, "A place in the sun", aunque estrenada en 1951, se empezó a rodar en 1949, momento en el que Elizabeth Taylor tenía 17 años. Estaba muy reciente su transformación de actriz infantil a actriz adulta.

Tampoco la Sra. Kirk, experta en patrones faciales, que da una lección acerca del tema, debe haberse dado cuenta del error, aunque ella se base en otra foto para hacer su análisis. Es de suponer que, caso de darse cuenta, hubiera advertido del fallo. 

La Sra. Church-Gibson y el resto de expertos y confeccionadores del documental pontifican -o dan por bueno lo que dice su colega- sobre el rostro de una mujer de 27 años, con tres matrimonios a cuestas; los dos primeros terminados en divorcio y el tercero por la trágica muerte de su marido. En el momento de la foto más significativa del documental está reciente el cuarto matrimonio, que provoca uno de los grandes escándalos de la época. Por otra parte, ha tenido tres hijos. 

Y el resto de sus colegas de pre y post-producción no se dan cuenta de que es imposible que la foto escogida pertenezca a una mujer de 17 o 18 años. Tampoco los responsables de TVE que lo programan, traducido, advierten el error, aunque es bastante probable que se haya programado sin más y, si alguien lo ha visto, tampoco se ha dado cuenta o no le importa.


EL FONDO DE LA CUESTIÓN:

Lo sucedido, no es que sea muy frecuente, pero tampoco es nada excepcional y a cualquiera le puede pasar. Ninguno estamos exentos de errores, a veces de bulto. Lo que resulta inadmisible es que sucede a nivel profesional, en algo que revisan, o debieran revisar, numerosas personas y nadie advierta el fallo. Y, lo peor de todo, la suficiencia que demuestran las personas que aparecen dando su opinión resulta irritante, cuando la fiabilidad de lo que puedan decir, en este tema o en cualquier otro, queda en entredicho. 

La sensación que queda es la de que se trata de unos expertos de tercera, poco fiable incluso "a toro pasado", que cuando los encontremos opinando sobre un tema del que no tengamos conocimientos, o sean escasos, será conveniente no hacer ningún caso o, al menos, poner en tela de juicio lo que digan. 

¿UNA PRODUCCIÓN FRANCESA? Veamos los Títulos de Crédito, el Cast completo:

Producer-Director: Lisa Fairbank
Series producer: Julie Heathcote
Executive Producer: David Notman-Watt
Editors: Kiera Gordon-Garrett, Rose Glainfield
Production Manager: Amanda Starr Crawford
Assistant Producers: Sussie Povey, Helen Gladders
Production Co-ordinator: Emma Stamp
Composed music: Elías Moukrzel
Tittles: Tony etwell, Hal Watmough
Dubing Mixer: Dave Austin
Online editor: Jim Walhs 
Assistant director: Matt Cooksey
Camera: Mark North

¡Qué producción francesa más rara!, aunque Film Affinity la considera así. 







jueves, 19 de febrero de 2015

HURRELL BY HURRELL

GEORGE HURRELL: 
A través de sus comentarios sobre 
FOTOS, ACTRICES, GLAMOUR y TRABAJO en 
LA ÉPOCA DE LOS GRANDES ESTUDIOS, 
en conversaciones con JOHN KOBAL  

Todos los artistas, cualquiera que sea su especialidad,
son reconocibles inmediatamente por los profesionales de su especialidad o
por personas expertas. Para quien, como yo, no es ni una cosa ni la otra,
existen indicios que le permiten reconocer al artista porque forma parte de su "atrezzo", bagaje personal o "sello" inconfundible. George Hurrell utilizó en numerosas ocasiones una enorme piel de oso. la más conocida es con Jean Harlow.

George Hurrell en su estudio, alrededor de 1938.
John Kobal fotografiado por Hurrell en 1982,
doce años después de la primera conversación
.
Releyendo el libro de John Kobal, "La gente hablará" ("People will talk") con entrevistas a directores, estrellas y fotógrafos de la primera mitad del Siglo XX, se me ocurrió; a través de algunas de los aspectos de su profesión que explicaba uno de los entrevistados, el fotógrafo George Hurrell; localizar las fotos que explicaban lo que contaba sobre sus experiencias con determinadas estrellas; así como sus propios logros profesionales, aspecto éste en el que Hurrell se mostraba muy modesto, como si no diera mayor importancia a su trabajo. Dado que las conversaciones tuvieron lugar casi cuarenta años después de haber sido hechas las fotografías, Kobal tuvo la precaución de llevar algunas y, mientras conversaban, las tenían a la vista; las que llevó y las que el propio Hurrell conservaba de su propia colección. El fotógrafo, cercano ya a los 70, recordaba perfectamente los detalles.Trabajaba en ese momento para la 20th Century Fox, con la intención de asegurarse su jubilación. Todavía no había llegado el reconocimiento de su labor -como la de otros fotógrafos de su época- que se produciría poco después, en parte gracias a la labor de John Kobal, gran coleccionista del trabajo de todos ellos y divulgador de sus obras.

Hurrell en una de las numerosas exposiciones que se hicieron,
a partir de la revalorización 
de su obra.
Pie de foto original de Getty Images: 
Photographer George Hurrell and actress Natalie Wood attend the
18th Annual Publicists Guild of America Awards on March 27, 1981
at the Beverly Hilton Hotel in Beverly Hills, California.
(Photo by Ron Galella/WireImage)
El libro, excelente en su texto, es, en su versión española (Seix-Barral, 1987), pobre en imágenes -sean de Hurrell o de otros fotógrafos-, de forma que sincronizar sus explicaciones con ellas no resulta fácil. Aumenta dicha dificultad, y la convierte en imposibilidad, el hecho de que algunas de las fotos con las que Hurrell aclaraba sus comentarios las vio el propio Kobal por primera vez durante la primera entrevista y cabe pensar que no se publicaran en ningún libro o recopilación, quizá por escogerse otras mejores o consideradas más apropiadas. Por ello, no sé si en este trabajo habré conseguido encontrar las mismas o, al menos, las adecuadas. Para ello, mis armas han sido la intuición,  mis propios recuerdos, los libros comprados a lo largo de los años -extraviados, por desgracia, algunos que me hubieran resultado muy útiles- y lo que he podido localizar en Internet, un instrumento esquivo para quienes hemos llegado a él a una edad poco ideal; cuando la mente ya no se desenvuelve con la con agilidad y reflejos idóneos para sacar todo su provecho a la materia que se estudia o se utiliza como instrumento de trabajo.
Norma Shearer, la máxima estrella de la MGM -junto a Greta Garbo-, decidió elegirle a él para una serie de fotos, con preferencia a los fotógrafos oficiales del Estudio, Clarence Sinclair Bull y Ruth Harriet Louise. Shearer, mujer inteligente y con las ideas claras, intentaba convencer a los dirigentes del Estudio, incluído su esposo, Irving Thalberg, de la necesidad de cambiar su imágen y el tipo de papeles que interpretaba porque los tiempos, y con ellos los gustos del público, estaban cambiando. El cine se estaba transformando, la sociedad todavía más, ella no quería quedarse atrás y, de entre todos los fotógrafos, vio que el joven Hurrell era el indicado para llevar a cabo lo que pretendía conseguir. Hurrell se lo cuenta así a Kobal:

"Shearer vino a verme por las fotos que
 le había hecho a Ramón Novarro".
"La cuestión era que en el Estudio (MGM) no la ponían lo bastante sexy... quería un aspecto realmente perverso y de sirena... Se me ocurrió la idea de revolverle los cabellos, nunca se peinaba así. tenía la frente tan alta que siempre parecía demasiado intelectual para el tipo de papel que deseaba interpretar... Dejándola caer el pelo, bajándole la cabeza e incorporándole un cierto clima de "caprichosa"... Le encantaba que pusiera discos todo el tiempo... No tenía la menor relación con conseguir un clima sexy, pero conseguimos las fotos... Así fue como consiguió su papel en "The divorcee". La sesión fotográfica modificó la opinión del estudio... Obtuve mi contrato con MGM gracias a esta sesión con la Shearer."

"Se me ocurrió la idea de revolverle los cabellos,
nunca se peinaba así."
Sobre las fotos en bata o las piernas: 
"El escote no era un problema. En las fotos fijas era más fácil que en las películas... podías planificar y organizar... Es iluminación; podías dar escote a chicas que eran más lisas que una tabla... Sus piernas no eran demasiado buenas, aunque utilizándolas la imagen se convertía en una especie de rendición sexual. Todo se conseguía a través del modo en que colocas las piernas, pero en las películas no puedes hacer lo mismo porque las tienen que mover... Existen cuestiones como éstas que actualmente se pasan por alto..."

"...se conseguía a través del modo en que colocas las piernas..."
¿Qué es el "glamour" y cuando apareció el término?  Hurrell lo explica así:
"En aquél entonces alguien acuñó la palabra "glamour". De ahí procede: de esos días. Consistía en darles a las chicas una apariencia más sexy... Estoy convencido de que el "glamour" se puede crear totalmente. Aunque hay que reconocer que alguna mujer de nuestra profesión tiene, por lo general, algunas cualidades en este sentido. Por ejemplo, Joan Crawford proyectaba esa cualidad. Tal vez se debiera a que pensaba de un modo sexy, proyectaba algo más emocional." En otro momento de la conversación vuelve al concepto y añade: "Te diré que para mi el "glamour"no era más que un modo indirecto de referirse a las fotos Sexy. En síntesis, para mi equivalía a decir: Venga haremos unas fotos sexy. Las vestimentas brillantes que lucían siempre revelaban sutilezas y daban forma al cuerpo..."
Sobre las estrellas que poseían ese algo especial, instintivo, que hace que la persona parezca "llegar" -sea una reunión de pocas personas, un club o una fiesta en una gran mansión, dice lo siguiente, marcando la diferencia entre unas y otras:
"Ellas llegaban. Desarrollaban esa actitud. Nunca vi nada semejante. Cuando ahora lo recuerdo, me resulta divertido. Fue como si tuvieran trompetas internas que sonaba en el preciso momento que se abría la puerta..." 

"Como si tuvieran trompetas internas ..."

"Las veías en fiestas, en cocteles, en cosas sin importancia,
pero siempre se las ingeniaban para llegar..."
"Rita (Hayworth) proyectaba ese algo más... 
no era muy despierta mentalmente.
Era puro instinto, lo que es muy apreciable. Es vital."
 
"La Harlow (Jean Harlow) era por el estilo. 
Fueron productos de esa época; pensaban de esa manera y 
sentían de esa manera, proyectaban esa cualidad.
Cuando atraviesan la puerta, se las ingenian para llegar."
"Lana Turner solía hacer lo mismo,
aunque apareció algo más tarde."
"... el glamour consistía en darle a las chicas una presencia más sexy.
Ni siquiera la poseía la Sheridan (Ann), la chica atractiva 

por excelencia... la tenía en su conformación física y en su actitud, 
pero no para las fotos ni para el cine. Ella no pensaba así. Se la arrancamos 
en los estudios fotográficos y con la ayuda de las batas..."
EL EMPLEO DE LA MÚSICA:
"... Esa fue una de las razones de utilizar la música y de la larguísima manga de cuatro metros y medio con una bombilla en la punta porque la cámara era fija. No podíamos movernos como se hace hoy... Sin embargo, yo era móvil. Me movía por todas partes; para que me miraran... es distinto a ser primer operador. Lo he sido, pero es demasiado sedentario. Estaba acostumbrado a moverme, a desplegar montones de actividad física y de la otra... Pueden tardar horas en realizar un primer plano... el operador está siempre a merced del director... cuando piensas en el tiempo que le dan a realizar un primer plano, para iluminarlo, cosa que nosotros hacemos en dos segundos, resulta ridículo."
"Utilizar la larguísima manga de cuatro metros y medio
con una bombilla en la punta porque la cámara era fija.
N
o podíamos movernos como se hace hoy... Sin embargo, yo era móvil."

"En aquella época podías intentarlo prácticamente todo, salvo la fotos 
de desnudo. El trabajo tenía que ser estrictamente pudoroso.
Todos los desnudos que retraté fueron trabajos personales...
"
"... le encantaba (Norma Shearer) que yo pusiera 
música todo el tiempo..."
ACERCA DE JOAN CRAWFORD y la compenetración fotógrafo-estrella  
"Creo que hice más fotos de la Crawford que de cualquier otra actriz. Le gustaba posar, era muy dócil. Se entregaba a fondo a la cámara fija. Se esforzaba... aprovechó esas oportunidades para presentar una nueva imagen que posiblemente le serviría para toda su personalidad cinematográfica. Yo abordaba algún enfoque distinto incluso antes de que ella llegara."
"Le gustaba posar, era muy dócil."
"Se pasaba el día entero y tal vez se ponía 
veinte atuendos distintos,
se hacía diferentes peinados, modificaba su maquillaje...
Podía pasarse una hora entre entre un cambio y otro..."
"Me gustaban los platós porque disponía 
de cosas nuevas con las que trabajar..."
ILUMINACIÓN Y COMPOSICIÓN
"Tenía una actitud ante la iluminación e incluso ante la calidad de la lente, que se diferenciaba de la de los demás fotógrafos de la época... Se trabajaba con un objetivo vertone permanentemente difuso porque era la norma, pero yo lo modifiqué... Cuando entré en la Metro utilicé sus equipos y empecé a filmar nítido -sumamente nítido-, reduje el objetivo y lo volví nítido. Esa fue una de las diferencias. La otra se refería al modo arraigado que tenía de iluminar. Lo modifiqué todo, incluso mis propios métodos, en un intento de hacer cosas distintas. Empecé a emplear fondos... Comencé a practicarlo con la Shearer y luego lo hice con la Crawford... Siempre tenía en cuenta las composiciones, lo que me venía de haber estudiado pintura. En consecuencia, si no disponía de otra cosa componía con la luz." 
"Siempre tenía en cuentas las composiciones,
lo que me venía de haber estudiado pintura..."
"Me aficioné a esta enorme piel de oso. 
Aunque no sé porqué ni cómo,
me aferré a ella y la usé durante años...".
(Ann Sheridan, años 40s.)
George Hurrell, como otros fotógrafos de su época -fueran de estudio o de calle, por decirlo de una forma concisa- fue enormemente creativo. Su propio aprendizaje iba ligado al desarrollo del material que utilizaba y de los accesorios útiles -a veces, por inventar- para su práctica, de forma que en algunos casos su necesidad de encontrar el elemento que necesitaba y no existía le llevó a inventarlo o a mejorar algo ya inventado, pero insuficiente. Cuando abandonó Hollywood siguió su carrera en el mundo de la publicidad, de la moda y fotografiando  a estrellas o aspirantes a serlo. A finales de los 60s regresó a hollywood, momento en que John Kobal le entrevistó y colaboró en el reconocimiento de su labor. Durante los 70s y 80s, nuevas estrellas del mundo del espectáculo se añadirían a su impresionante serie de fotografías, alguna de ellas, como Sharon Stone, tuembada en la piel de oso...

FINAL 
Algunas cosas se quedan en el tintero, quizá más interesantes que las contadas. Para acceder a ellas nada mejor que acudir a las fuentes originales: los libros de John Kobal y de otros autores, los Archivos de Getty Images o de Corbis y echar un vistazo a los diversos blogs, más o menos oficiales, dedicados a dar a conocer su obra. También, los dedicados a Joan Crawford, para mí el máximo exponente de lo que es una estrella de cine, desde que toma conciencia de que quiere serlo, se sabe con condiciones para conseguirlo y con una capacidad de trabajo y de sacrificio superlativos. Y, una vez conseguido, con sentido común para mantenerse en el puesto sin disminuir su esfuerzo.

Respecto a este trabajo, como respecto a cualquiera, será útil y reconfortante para su "autor" (entre comillas porque es más bien, un recopilador), en la medida en que se comente, se discuta, se apruebe, se critique o se rectifique en sus indudables fallos, que sería una lástima que permanecieran en su lugar sin ser corregidos o eliminados.


lunes, 16 de febrero de 2015

BLUNDER

OTRO ERROR GARRAFAL O
NO ES "ÉSTO", IMBÉCILES, ES "ÉSTO"

Estaba a punto de publicar "Hurrell by Hurrell", un trabajo sobre algunas fotos de George Hurrell, con sus propios comentarios acerca de ellas a través de unas conversaciones mantenidas con el historiador y coleccionista John kobal, cuando ha surgido algo que me ha hecho retrasarlo momentáneamente. 

Retrasarlo por dos motivos: 1) la imperiosa necesidad de contarle a todo bicho viviente lo que he visto y, 2) revisar mi propio trabajo, no sea que meta yo también la pata y se me pueda a mí calificar de lo mismo que pongo en el título. 

Quiero ésto decir que estoy preparando, un trabajo rápido sobre lo visto, UN ERROR GARRAFAL", que deja en mantillas uno que comenté hace unos días. Error que se debe también a  una foto mal identificada pero con el agravante que APARECE EN UN DOCUMENTAL, en donde diversas personas pontifican acerca de un tema sin reparar en el fallo. 

Documental que se edita, se revisa (se supone) y pasa por diferentes "controles de calidad" sin que nadie parezca haber advertido el monumental error o, lo que es peor, haya preferido ignorarlo. La segunda posibilidad es más lamentable porque indica falta de rigor profesional y de respecto a quienes van a ser espectadores del documental. También, poca honradez a la hora de vender el producto a otras televisiones, cines  o entidades, según sea dónde se proyecte. 

Un motivo adicional antes de publicarlo, es dulcificar lo de "IMBÉCILES", sustituyéndolo por algo menos contundente, por aquello de que "todos cometemos errores", aunque no cobremos por hacer aquello en lo que se produce el fallo.

Así, pues, en breve, el NUEVO FALLO GARRAFAL, con la persona equivocada,el lugar de los hechos y los posibles culpables del crimen. 

martes, 27 de enero de 2015

RUBY, MISSY, STANY, BÁRBARA




INTRODUCCIÓN

El comienzo de este trabajo sobre Bárbara Stanwick no es el habitual en lo que publico, pero en este caso es adecuado porque a través de las opiniones de una persona, el director Fritz Lang, queda muy clara la forma de ser de la actriz en el plano profesional e, indirectamente, en el personal. Están extraídas de unas conversaciones del director con Peter Bodganovich -escritor y más tarde, también director- al analizar la película "Clash by night", de 1952. Éstos son los párrafos en los que Lang se refiere a ella:
…"Fue maravilloso trabajar con Bárbara Stanwick, Robert Ryan y Paul Douglas… pero no fue fácil trabajar con Marilyn Monroe.”
...“Recuerdo que Bárbara tenía una escena muy difícil en un patio, colgando ropa de una cesta de lavado y diciendo sus diálogos. No que colgara algo y después dijera una frase, sino haciendo las dos cosas a la vez. Y Marilyn tenía una o dos frases en la escena que equivocaba constantemente. No oí a Bárbara una sola protesta; fue muy amable con ella. Paul Douglas la odiaba.”
… "los periodistas venían a la hora de comer, y como Bárbara era la estrella, todo el mundo intentaba asegurarse de que fuera entrevistada. Pero los reporteros decían: “no queremos hablar con Bárbara, queremos hablar con la chica de las tetas grandes”. Otra mujer se hubiera puesto furiosa. Bárbara, nunca. Sabía lo que estaba ocurriendo”.
... “Jerry Wald quería darle a Marilyn carteleras de estrella tan grandes como a los otros. Douglas dijo: “Nunca daré mi consentimiento; ¡nunca!” Ryan no dijo nada, pero Bárbara dijo: ¿Qué quieres?: es una estrella naciente”. 

Con Fritz Lang en un descanso del rodaje de "Clash by night": sintonía total.
Cuando dialogan dos personas inteligentes, sensatas
y abiertas a lo que escuchan, siempre se entienden.  

RUBY

La vida de Ruby Stevens, el verdadero nombre de Bárbara Stanwick hubiera dado para una espléndida película biográfica. Nació en 1907 y fue la menor de cinco hermanos. Su madre murió atropellada por un tranvía cuando tenía cuatro años. Meses después su padre se fue a trabajar al canal de Panamá, dejándolos a cargo de la beneficencia pública. Vivió en diferentes casas de acogida, de las que se escapaba, y a los ocho años pudo irse a vivir con su hermana Mildred, que trabajaba como corista. De ella aprendió a bailar y los movimientos para moverse en un escenario. En la temporada de verano la acompañaba en las giras, mirando entre bastidores la forma de bailar de las figuras del conjunto.
A los trece abandonó la escuela y empezó a trabajar como empaquetadora. El sueldo le permitió tener cierta independencia económica. Pronto se hizo evidente que su inteligencia y facilidad para aprender estaba muy por encima de sus compañeras de trabajo. Trabajó de telefonista, aprendió mecanografía y consiguió trabajo en la Remick Music Company. También allí destacó y atrajo la atención de uno de los gerentes, que le puso en contacto con un productor musical, para el que hizo una prueba en su Club. Estuvo unos meses y consiguió entrar como corista en el espectáculo de Florence Zigfield, con quince años. Su hermana Mildred se oponía a que se dedicara a las variedades, pero Ruby se sabía con condiciones y no se dejó convencer. En realidad, eran sus primeros pasos con vistas a llegar a Broadway como actriz de teatro y de cine en Hollywood, sus metas desde muy jovencita.

Peinado, maquillaje y vestuario apropiados
para aparentar más edad.


Bastante más que "chica de coro"
Un reportaje sobre Variedades en Artist and Models Magazine.
Todavía era Ruby Stevens.


El aro, el banquito y el manto eran elementos esenciales en las fotos de estudio de 
Alfred Cheney Johnstone, especialista en fotografiar a las artistas de Zigfield 
y a actrices de cine y teatro, como Gloria Swanson,
Norma Shearer 
y Paulette Goddard, siendo muy jóvenes.

Estuvo dos temporadas en el espectáculo de Zigfield y los dos años siguientes en clubs nocturnos, simultaneando el trabajo con el de instructora de baile en un club de la Texas Guinan, en donde trabó amistad con el pianista Oscar Levant, con quien años más tarde coincidiría en Hollywood. En 1926, Billy La Hiff, dueño de un club nocturno le presentó al empresario teatral Willard Mack, que estaba completando el reparto de “La soga” y buscaba una actriz para el papel de una corista. La Hiff convenció a Mack para que le hiciera una prueba, con el argumento de que nadie mejor que una verdadera corista para interpretar el papel. Pasó la prueba con éxito, pero la obra no tuvo un buen comienzo. Sin embargo, fue suficiente para que Mack viera claras las grandes posibilidades de Ruby, que  no sólo no desentonaba con sus compañeros de reparto sino que incluso destacaba en sus breves intervenciones. Decidió suspender las representaciones, ampliar el papel de ella, dotándolo de mayor dramatismo, y volver a estrenar semanas más tarde. La obra se convirtió en uno de los éxitos de la temporada, con cerca de 200 representaciones.
Ruby Stevens daba paso a Bárbara Stanwick, nombre artístico compuesto del nombre de su personaje en la obra y el apellido de otro.

Una escena de "La soga" con el protagonista, el actor Rex Cherryman,
con el que mantuvo una relación amorosa.
Es posible que quienes le facilitaron el acceso a las Variedades y a  Zigfield Follies y, más tarde, al Teatro no lo hicieran por amor al arte, o llevados de la simpatía o la ternura que les despertaba una chica tan joven, pero Ruby, con dieciséis años era ya una mujer de recursos, inteligente, con carácter y muy capaz de nadar en aguas turbulentas. Se podría decir que cuando algunos de los tiburones iban, ella ya volvía, aunque alguna de las travesías debió llevarse algún mordisco...
Su trayectoria posterior deja bien claro que, cualquiera que fueran las circunstancias por las que tuvo que pasar, si le hicieron mella no le impidieron seguir su camino y convertirse en una actriz muy completa y una excelente compañera, con una capacidad de comprensión y una paciencia franciscana capaz de aguantar sin inmutarse las torpezas de algunos colegas, fueran actrices, actores o directores.


BÁRBARA

Conoció al actor Frank Fay, con el que se casó, quizá viendo en él una mezcla de marido y padre. Precisamente se lo presentó Oscar Levant, hecho más que sobrado para que Bárbara le hubiese retirado la amistad, pero, a lo que parece, no se lo tuvo en cuenta.
Aceptó una propuesta para hacer cine en Hollywood. Fue el principio de su carrera y también la confirmación de que su marido era un actor que no interesaba a nadie; violento, machista y con más afición a la bebida y a dirigir la carrera de su esposa y vivir a su costa que encauzar la suya. Bárbara podía ser muy comprensiva y paciente, pero no tanto como para aguantar a semejante cenutrio, así que se divorció de él. A mí, particularmente, me resulta incomprensible que una chica tan lista no fuera capaz de darse cuenta y, encima, se casara con él. Fay llevaba escrito en la cara su verdadera personalidad. 
Es posible que las únicas interpretaciones buenas de Fay como actor fueran las que hizo a Stanwick para convencerla de que era el marido ideal para ella...


El primer marido, un pesado lastre, que había visto claro que era mucho mejor 
hacerse manager su esposa que dedicarse a su propia carrera. he leído en varios sitios 
que la película "A star is born" ("Ha nacido una estrella") está basada en ellos,
pero me parece una solemne tontería.

Como persona es difícil encontrar una opinión negativa sobre ella, aunque debe haberlas, faltaría más. Como profesional creo que debe ser imposible. Otra opinión de peso, la del director Billy Wilder, que no era precisamente de los que se mordían la lengua al referirse a sus colegas.
En conversaciones con Cameron Crowe, (periodista, guionista y más tarde director de, entre otras, “Jerry Maguire”) analizando "Double indemnity" ("Perdición"), un personaje escrito por Wilder para ella:

"... Ensayé con ella una o dos veces como máximo, y no era muy distinto de lo que ella había pensado. Era una mujer extraordinaria. Cogió el guión, le gustó desde el principio... Con Stanwick no tuve ninguna dificultad. Y se sabía el guion y los diálogos de todo el mundo. Uno podía despertarla a mitad de la noche y se sabía la escena. Ni un fallo, ni un error; tenía un cerebro maravilloso..."

RUBY, BÁRBARA y yo

De jovencito vi a Bárbara Stanwick en varias películas, sin enamorarme de ella, supongo que porque la veía como una señora mayor e incluso, en algunas fotos se parecía a mi madre, por el peinado, el físico o la manera de vestir. Sólo se llevaban dos años y habían crecido y hecho mayores en épocas parecidas. Digamos que "se daban un aire"...

"Clash by night". Sólo tenía 45 años y quizá el papel lo requería,
pero tampoco había necesidad de encasquetarle ese peinado...
Mis amores de los 50s eran Audrey Hepburn y Janet Leigh, mayores que yo pero de una edad más cercana. Sin embargo,  mi subconsciente retenía su imagen y cuando la volvía a ver, fuera en una película o en una revista, atraía mi atención. Más adelante, la memoria me devolvería las imágenes retenidas. No me ocurría con otras actrices de parecida edad o categoría, como pudieran ser Bette Davis o Joan Crawford, a las que me acercaría muchos años más tarde, aunque de otra manera.
Pasado el tiempo, unas y otras permanecen en el recuerdo de muchas personas, la mayoría de las cuales nacieron en los albores de su carrera o cuando ya habían fallecido. Es el mejor ejemplo de su valía, más allá de cánones de belleza, modas, “redescubrimientos” comerciales y endiosamientos gratuitos.
Las películas realizadas a partir de principios de los 50s y hasta que se dedicó exclusivamente a la televisión, únicas vistas en el momento en que se estrenaron, eran tan sólo una parte minúscula de su carrera y un reflejo muy difuminado, por lo tanto, de su personalidad. Cuando tuve oportunidad de ver las películas de Stanwick realizadas entre 1930 y 1945; cambió de una manera radical mi forma de verla.
En cualquier caso, yo todavía no había llegado a ese punto de madurez que permite analizar el trabajo de una persona a través de la labor de toda una vida y no sólo de una parte de ella. Es decir, ver el bosque, no unos cuantos árboles, sin dejarse influenciar por la simpatía hacia la persona y su atractivo. Cuando el interés por conocer va más allá de lo profesional e incluye lo personal.
Si yo, en vez de nacer en 1942 lo hubiese hecho veinte o treinta años antes -cualquiera que fuera la época, entre 1907, su nacimiento, y 1920, por situar un límite razonable- Bárbara Stanwick hubiera sido uno de mis Amores de Cine, ya que habría ido creciendo al unísono con ella y el impacto que recibí, muchos años después, se hubiera producido a su debido tiempo.

Henry Fonda, un excelente actor, devorado en pantalla por Stanwick.
Cuando vi la película me pareció que Fonda se empequeñecía por momentos...
El descubrimiento y fulminante enamoramiento se produjo a través de una foto vista en una revista extranjera de cine -comprada “de extrangis” en el Mercado de San Antonio, en Barcelona- y de una de las películas proyectadas en un ciclo dedicado a ella en TVE, concretamente,  “The lady Eve” (“Las tres noches de Eva”), 1941, dirigida por Preston Sturges. Luego, no recuerdo si en el mismo ciclo o en otros momentos, llegarían “Stella dallas”, “Ball of fire”, “Unión Pacific”  y muchas más, alguna de las cuales las había visto de adolescente, pero que ya contemplaba con otros ojos y muy diferente sensibilidad, con la que ya me ví sus últimas interpretaciones en Cine, especialmente, “Walk on the wild side” (“La gata negra”), en donde, rodeada de excelentes actrices, uno cree que su papel debió tener mayor protagonismo, aunque fulminar a Laurence Harvey del reparto tampoco hubiera estado de más…


Buenas películas unas, aceptables otras y nunca, malas, aunque en  algunas lo único bueno fuera ella y algunos de los componentes del reparto, a los que hacía mejores de lo que eran; como las grandes figuras del futbol, como Ladislao Kubala, Alfredo Di Stéfano o Johan Cruyff, capaces de hacer parecer buenos jugadores a auténticas mediocridades y –nótese la similitud con Bárbara- hacerlo con naturalidad, de forma que ni ellos ni la mayoría de los espectadores se dieran cuenta.
Simultáneamente, se añadiría la indagación sobre su vida personal, la búsqueda de unas posibles memorias, de biografías o de entrevistas. También, el apartado dedicado al deporte, éste último con vistas a reservarle un capítulo de mi libro, junto a su segundo y último marido, Robert Taylor, experto aviador.

MISSY

Robert Taylor con su avión, Missy, en honor a su esposa. 

Al ver algunas de las fotos de los primeros años de su matrimonio resulta evidente que formaban una pareja muy compenetrada, aunque ella, por razón de edad diera mayor impresión de madurez. Diferente a la formada por sus buenos amigos, Lombard y Gable, en donde era difícil decir quien protegía a quién. Fueron los matrimonios de dos parejas que llevaban muchos meses de vida en común y les iba muy bien como estaban, pero a raíz de un reportaje publicado en una revista sobre las parejas que, como otras,  vivían en situación irregular, recibieron un "toque" de sus respectivos Estudios, a fin de que regularizaran su situación.


A mí esta foto me encanta, como la mayor parte de aquellas en las que están juntos. En las actuales fotos de pareja que se publican, rara vez encuentro la sensación de complicidad, de amor compartido que se nota entre ellos. ¿Una parte amaba y otras se dejaba amar?
Pasa en muchas parejas y las imágenes, implacables, lo delatan. En ésta, si pasaba, tardó en ocurrir.

¿Se celebraba el primer año como pareja?

Eran asiduos a las carreras de caballos en Santa Anita y en Del Mar, especialmente en las que participaba algún trotón de la cuadra de Clark Gable y Carole Lombard,
de quienes eran muy buenos amigos. Un cuarteto muy compenetrado,
de personalidades muy diferentes pero que encajaban entre sí.


La foto es del Getty Archive, pero la autora fue la actriz Carole lombard, esposa de Gable. Supongo que John Kobal  la adquirió para su colección y luego Getty compró la colección. 

No es que fuera una gran practicante, pero le divertía jugar al tenis y le gustaba ver los partidos de deportistas profesionales o de conocidos suyos en campeonatos de artistas. Carole Lombard, buena amiga suya, entrenaba con Eleanor “teacher” Tennant, entrenadora de la gran campeona Alice Marble. A Bárbara le divertía verla entrenar -o como se tomaba los entrenamientos- y luego jugaba con ella. 
No jugaba tan bien como Ginger Rogers o Jeanette Mc Donald 
porque no pretendía participar en campeonatos, sino, simplemente, 
hacer deporte y divertirse, sin afán competitivo.


STANY

Una foto promocional en el set de "The lady Eve"
Frank Capra, en su autobiografía, a propósito de la preproducción y rodaje de “Ladies of leisures” (“Mujeres ligeras”), producción Columbia de 1931:

“… Luego apareció Bárbara Stanwick, destinada a ser adorada por todos los directores, actores, equipos y extras. En un concurso de popularidad de Hollywood ganaría el primer premio sin siquiera alzar las manos”.

Lo curioso del caso es que en el primer encuentro saltaron chispas entre ellos porque Capra, que no la conocía, quería a otra actriz y Stanwick, en la entrevista, advirtió su rechazo y se fue hecha un basilisco. Pero Capra vió un montaje de secuencias de tres minutos de “The noose” y cambió radicalmente de opinión, pidiéndole a Harry Cohn  (propietario de Columbia) que se olvidara de su petición de actriz protagonista y contratara a Stanwick. 

“… Debajo de su hosca timidez hervían los fuegos emocionados de una joven Duse (Eleonora), o de una Bernhardt (Sarah). Ingenua, no sofisticada, sin importarle el maquillaje, el vestuario o la peluquería. Aquella chica del coro podía aferrarte el corazón y hacértelo pedazos…” 

"The noose", la interpretación de Stanwick que hizo cambiar
de forma radical a Frank Capra su opinión sobre ella.



En "Ladies of leisure", su primera película con Frank Capra
Y otra opinión de peso: la da del escritor Niven Bush, autor y guionista de "Duelo al sol" y de otros éxitos, en una entrevista concedida a David Thomson en 1983, en la que charla sobre el film, "The furies", dirigida por Anthony Mann en 1950. Estaba basado en una novela suya, pero de la que se desentendió después de vendérsela al productor Hal Wallis. Dice Bush, a propósito de las dotes de Stanwick como amazona, a pesar de lo cual... Veamos lo que explica : 

"... creo que la Stanwick debería haber sido mejor dirigida, y que las secuencias de exteriores deberían haber sido mejor llevadas. Colocaron a la Stanwick en un caballo palomino de culo gordo que apenas podía caminar como un pato. Tenían miedo de que ella se cayese o algo así. La podían haber subido sobre un caballo de verdad; era muy buena amazona... Wendell Corey era muy insulso. Para ese papel necesitaban un tipo muy enérgico... Creo que la Stanwick quedó muy decepcionada. Más tarde participó en otro western que hice -y que nunca he visto- llamado "The moonlighter" (1953). 

En mi opinión, la mala dirección pudo deberse a que Anthony Mann todavía no le había cogido el pulso a los westerns, de los que más tarde sería un consumado maestro. Tres o cuatro años después y con James Stewart, su actor favorito, en vez de Wendelll Corey, "The furies" hubiera sido muy diferente, Bárbara Stanwick no hubiera quedado tan decepcionada y es bastante probable que le hubieran proporcionado un caballo en condiciones.

Montar a caballo era habitual siempre que se presentaba la oportunidad.

Sobre el OSCAR (Academy Awards)

Cuatro veces nominada como mejor actriz y ninguna vencedora. Es cierto que en casi todas las ocasiones fueron magníficas actrices, quienes se llevaron el galardón, pero, pasados los años creo que en dos de las ocasiones fue una injusticia y en una de ellas, un absoluto despropósito.

En 1937 ganó Luise Rainer, por “La buena tierra”. Con todos mis respetos a la ganadora por su interpretación de blanca reciclada a china, no hay punto de comparación con la de Bárbara en “Stella Dallas”. No deja de ser curioso que la Academia, tan propensa a premiar melodramas superlativos (o personajes afectados de enfermedades diversas), no lo hiciera en esa ocasión.

En 1941 la agraciada fue Joan Fontaine, por “Suspicion”. Si, era una película apreciable, de Alfred Hitchcock, pero sinceramente Fontaine hacía el mismo papel insulso que haría durante la mayor parte de su carrera… Bárbara estaba nominada por “Ball of fire”, una comedia y un personaje diametralmente opuesto al de “Stella Dallas”. Howard Hawks, el director, no estuvo particularmente inspirado y Billy Wilder, todavía guionista, hubiera hecho una película mucho mejor con su guion (coautor con Charles Brackett). En cualquier caso, la intepretación de Stanwick fue muy superior a la de Fontaine. A decir verdad, cualquiera de las otras tres nominadas (Bette Davis, Greer Garson y Olivia de Havilland) lo merecían más que la ganadora.

En 1944, Bárbara Stanwick era nominada por un papel que no tenía nada que ver con los dos anteriores: la perversa protagonista de “Double indemnity” (“Perdición”). Ganó Ingrid Bergman por “Gaslight” (“Luz de gas”). La Historia y los millones de espectadores que han visto ambas interpretaciones durante décadas no creo que tengan muchas dudas sobre quién debió ganar.
Billy Wilder, a pregunta de Cameron Crowe:

En 1948, ganó Jane Wyman por “Belinda”, mientras que Bárbara estaba nominada por “Sorry, wrong number”, dirigida por Anatole Litvak, otro ejemplo de su extraordinaria capacidad interpretativa, el de una mujer aterrorizada. Hubiera podido ganar, pero en este caso lo encuentro más razonable, verla aterrorizada por un tarado resulta chocante, pero fue capaz de conseguir que resultara convincente. Las otras nominadas fueron Ingrid Bergman, Olivia de Havilland e Irene Dunne.

Pudo haber sido nominada en bastantes más ocasiones, pero hay una particularmente notable: 
“Clash by night”, RKO 1952, dirigida por Fritz Lang y producida por Jerry Wald. La opinión de Lang sobre Bárbara, mencionada al principio vale la pena contrastarla con la visión de la película.
Por cierto, Jerry Wald se salió con la suya –¿o fue cosa de Marilyn, que lo persuadió?- y las letras de Monroe eran tan grandes como las de los restantes intérpretes. Es de suponer que a Paul Douglas, hombre visceral, le sentara como un tiro y no consta si al final hubo que sujetarlo para que no estrangulara a Marilyn. En los años siguientes la cola de posibles estranguladores crecería de forma notable…

Pero esta es otra historia y la que toca ahora, aunque llega a su fin, es de la esta maravillosa actriz que, por muchos años que pasen permanecerá en el recuerdo de quienes vean sus películas.
APUNTES FINALES
Como era de suponer, el productor Jerry Wald se salió con la suya:
el tamaño de las letras de Marilyn fue el mismo.

DOS CABALLOS PARA BÁRBARA

Bárbara con "el caballo de culo gordo que apenas podía andar como un pato",
en "The fueries", con el "insulso" Wendell Corey. Realmente, 

quien escogió a Corey como protagonista sentenció al fracaso la película. 
Era un buen actor, pero no encajaba en el personaje ni con calzador.
También puede ser que a ella le pusieran un caballo más pequeño 
para que no se notara tanto que allí el pequeño era Corey.


El caballo de "The moonlighter" ya era otra cosa, y no hace falta ser un experto 
en caballos para darse cuenta de que, subiera o bajara de él 
o lo llevara al galope Stanwick lo hacía con gran estilo. 
Y no era necesario subirla a una caballo inválido para evitar un percance. 
Con Fred Mac Murray coincidió en varias películas, de estilos muy diferentes. 
En todas formaron una excelente pareja.
La mayoría de las fotos pertenecen a los archivos Corbis y Getty y, en cuanto logre localizar los nombres de todos los fotógrafos que las hicieron -de los que sólo tengo una parte y está pendiente de confirmar alguno-, lo añadiré.
En cuanto a algunos de los textos, están en las memorias o conversaciones mencionadas -está en color- y una mínima parte en Wikipedia, aunque esto último con variaciones para corregir inexactitudes.