domingo, 14 de mayo de 2017

DEBORAH KERR, ULTIMOS AÑOS



INTRODUCCIÓN

Hay personas e incluso instituciones reacias a reconocer en su verdadera magnitud los méritos de profesionales sobradamente merecedores de tal reconocimiento y de los honores correspondientes. Sin embargo, no se escatiman a otras personas con parecidos o incluso menores merecimientos. Deborah Kerr es un buen ejemplo de tibio o tardío reconocimiento, aunque el suyo tenga una connotación sorprendente: la tibieza
proviene en parte de su entorno más íntimo.

Hace años leí las memorias de su segundo marido, Peter Viertel, escritor y guionista, hijo de la actriz y escritora Salka (Steuermann) Viertel y del escritor Berthold Viertel.  En sus memorias, que leí a raíz de publicarse en España y que desgraciadamente he extraviado, da la impresión de que él tampoco hubiera votado a favor de concederle el Oscar en ninguna de las ocasiones en que fue nominada. Y digo "desgraciadamente", no porque me pareciera un buen libro de memorias -más bien, digno de colocarlo en el estante de los libros repudiados-, sino porque me gustaría releerlas para confirmar o descartar mis sospechas sobre la impresión que me causaron en su momento: que él era el primero en minusvalorar los merecimientos de su esposa, con los que mostraba esa tibieza a la que he aludido. Las memorias me dejaron algo perplejo y con un cierto sentimiento de menosprecio hacia su autor y de desinterés hacia sus obras. Pasado el tiempo, considero mi primera impresión correcta por dos motivos: 

a) Mientras Deborah Kerr estuvo en activo la consideré una excelente actriz y me gustaba verla, pero no era de mis favoritas, no había una atracción especial que me impulsara a ver sus películas por el mero hecho de aparecer en ellas, más allá de la convicción de verla siempre involucrada en producciones merecedoras de confianza. Considero, pues, que al considerar que al menos en una o dos ocasiones sus méritos eran superiores a los de las otras candidatas, mi opinión se ajusta a consideraciones artísticas y no de simpatía. No obstante, cualquier persona -pasados ya muchos años y con las actrices involucradas en la elección de mejor actriz, fallecidas o retiradas-, tiene oportunidad de comprobar por sí misma si dicha consideración se ajusta a la realidad de una forma muy sencilla: viendo las películas.

b) Peter Viertel, aunque competente en sus trabajos, no fue ninguna lumbrera como guionista o escritor. Debió ser un hombre hábil a la hora de hacer notar sus méritos, en contraste con la sencillez de su esposa, nada propensa a vanagloriarse de los suyos y de los cuales, Viertel no da la impresión de que fuera un entusiasta propagador. 
Como (más o menos) dijo André Maurois:
"En la Pareja, una parte ama y la otra se deja amar"
Deborah Kerr no era una estrella. En su vida privada y en la profesional se comportaba con discreción. Los premios de interpretación que son para actrices (o actores), que a lo largo de un año han tenido una actuación particularmente destacada. No debieran concederse a estrellas, por mucho que sean capaces de enamorar a media humanidad con su encanto y su carisma y aparezcan continuamente en los medios de difusión. A no ser en aquellos casos en que conviven la actriz y la estrella en una misma persona. También, en ocasiones no es imprescindible ser una personalidad rutilante y basta una sabia utilización de las relaciones públicas, que permita incrementar de forma decisiva el número de votos favorables. No parece probable que Deborah Kerr estuviera muy dispuesta a emplear su tiempo en hacer destacar sus méritos. 


LA TERCERA ETAPA

Las películas de Deborah Kerr durante la década de los 1960s se fueron espaciando. El Sistema de Estudios, que había iniciado su declive a finales de los 40s, caminaba a pasos agigantados hacia su desaparición y, aunque todavía haya quien denomine al Hollywood de los 50s como una "época dorada de Hollywood", la consideración es totalmente errónea. En realidad son los años del declive, imperceptible al principio pero inexorable, y veloz conforme pasan los años. Durante la década de los 50s se produjeron los fallecimientos, ceses o jubilaciones de los grandes dirigentes de varios de los estudios; el final de los contratos a largo plazo de actores y actrices, la no renovación de los de algunas de las grandes estrellas y a decisión de algunas de ellas de producir sus propias películas. La venta obligada de las salas de exhibición propiedad de las productoras y la influencia cada vez mayor de la televisión en la disminución de espectadores a las salas de cine, contribuyeron a cambiar la estrategia de las productoras, no siempre acertada. Por otra parte, los cambios en la sociedad, en los gustos del público y la aparición de nuevos escritores, guionistas, productores y directores, con ideas innovadores sobre la forma de hacer cine contribuirán a poner punto final en la década de los 60s a una forma de hacer cine.


The naked edge es la primera película de la última etapa
de su carrera y es la última de Gary Cooper, que ya estaba
gravemente enfermo. Se rodó en Inglaterra y no deja
de ser curioso que Cooper interpretara a un asesino. 




El ejemplo más evidente del desmoronamiento de sistema de estudios es el de MGM, que pasa de tener sus máximos beneficios en el período 1945-1947 a una notable disminución de ingresos, que lleva a los dirigentes de Loew's en Nueva York a limitar las atribuciones de Louis B. Mayer en 1951 y destituirlo en 1953. Dos graves errores, entre otros de gestión general de la compañía, que llevaron a la desaparición de MGM como productora de películas a mediados de los 60s.


Louis B. Mayer en su despacho. Mayer era, según el director 
Clarence Brown, "Un genio ejecutivo", que hubiera 
podido dirigir una compañía como General Motors con igual eficiencia. 
Pero en MGM se sentía a sus anchas. Mandaba y dejaba mandar, 
sin interferir, si las personas respondían. Sabía sus limitaciones 
y si algo no estaba a su alcance contrataba a los mejores para hacerlo.

La carrera de Deborah Kerr es un buen ejemplo de la transformación que experimenta el cine de Hollywood durante la segunda mitad de los 50s. Deja de estar ligada a MGM y trabaja para diversas productoras, incluida la propia MGM. Esta será también la tónica durante la última parte de su carrera, aunque los rodajes serán generalmente en otros lugares, principalmente Inglaterra, y no en Hollywood. Con todo, el nivel de las películas en las que intervino fue notable, aunque no siempre los resultados estuvieran acorde con las expectativas. The arrangement (El compromiso), de 1969, fue su última película de la década de los 60s. 


Pamele Ftanklin y Martin Stephens, 
los perversos niños con la institutriz
Estrellas bien avenidas... a ratos; en un rodaje complicado. 
El director, John Houston; más propenso a echar leña 
al fuego que a sofocarlo; les regaló a cada una de las estrellas 
un revólver Derringer, con sus nombres grabado en las balas 
y un consejo: "si las necesitáis durante el rodaje, 
usadlas y así me evitáis a mi problemas"

 

The chalk garden convirtió a Hayley Mills,
hija del actor John Mills, en una estrella.


Dos comedias poco brillantes con excelentes intérpretes 

Un melodrama de perdedores que con las grandes estrellas de
De aquí a la eternidad en una secuencia que superó en audacia a
una de las más mitificada de la Historia del Cine. Pero en 1969
la censura estaba en vías de desaparición. Con todo,
fue una verdadera sorpresa ver desnuda a Deborah Kerr.
En El compromiso, 1969, Elia Kazan, con Kirk Douglas y Faye Dunaway
No regresó hasta 1984 para intervenir en una miniserie de televisión, Emma Harte,  y en dos películas, The Assam garden y Reunion at Fairborough, con Robert Mitchum, tan escéptico en su primera intervención juntos y luego un entusiasta partenaire.






El Oscar honorífico. A veces. las Academias de Cine
reconocen los errores del pasado


FILMOGRAFÍA

2 comentarios:

  1. Eugenio:
    magnífico repaso a la obra de esta maravillosa actriz que siempre he admirado por su elegancia y saber estar en la pantalla. Enhorabuena.

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  2. Te agradezco tu comentario, Francisca. Como a ti, me encanta que opinen sobre lo que hago. Son comentarios que siempre ayudan y son un estímulo para perseverar.

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