sábado, 28 de noviembre de 2015

SUSAN PETERS. A NEW STAR FOR YOU!







EL cambio profundo que provoca en la vida de una persona un hecho fortuito ajeno a su voluntad, es tratado con frecuencia de forma superficial, salvo que el suceso provoque un efecto tan demoledor que sea lógico hablar de un antes y un después en su vida. 

Cuando las consecuencias del hecho decisivo son menos evidentes y la transformación es física, pero de carácter menos grave, o psicológica, se tiende a minimizar su trascendencia, como si "no fuera para tanto". Si acaece a una edad muy temprana, en plena formación de la  persona afectada, sólo  ella está en condiciones de juzgar, pasado el tiempo, si fue o no para tanto. Es bastante probable que los padres, familiares y amigos sean incapaces de advertir en su momento la magnitud del problema y no existan -o no se consulte con ellas, si se conocen- personas capaces de aconsejar de forma adecuada. 

Este trabajo está dedicado a la actriz Susan Peters, que vio como su vida cambiaba de forma cruel e irreversible a causa de un accidente provocado por un descuido ajeno. Un acto reflejo, hecho sin pensar porque ni remotamente podía imaginar las posibles consecuencias. Acción que, analizada a posteriori, cualquiera ve con meridiana claridad que no debió hacerse; pero que, inmersas en la misma hipotética situación, es probable que muchas personas hubiesen cometido el mismo error porque también para ellas el acto instintivo hubiese sido más rápido que el aviso de la razón. Con iguales consecuencias o sin que ocurriera nada y todo quedara en un susto.

Mi trabajo en este mismo blog sobre el productor y director S.Sylvan Simon, me llevó a Susan Peters y una foto, la que encabeza éste, motivó una fulminante atracción. Una atracción convertida en admiración al intuir como debía ser la persona que reflejaba no sólo esa imagen sino algunas más. Impresión confirmada a través de su labor como actriz, las declaraciones en entrevistas, los artículos que escribió y las opiniones de quienes la trataron, fuera en su trabajo o en su vida privada, que permitía aproximarse con bastante presición a su manera de ser. Admiración creciente pero impregnada de respeto y ternura y cristalizada en la necesidad de dar a conocer, dentro de mis posibilidades, la realidad de una persona ejemplo de lucha contra la adversidad. Y, por añadidura, reafirmada día tras día en la búsqueda de información sobre ella, escasa y encontrada a veces en lugares insospechados, casi oculta entre la montaña de información sobre actrices mitificadas hasta el hastío. Mitos construidos, casi siempre, a partir de unas vidas turbulentas más que en auténticas cualidades, aunque sean indudables en algunos casos. 

Cuando Susan Peters sufrió el accidente, yo tenía dos años y cuando murió, nueve. Debí verla en alguna película siendo niño. En Santa Fé Trail (Camino de Santa Fé), seguro, pero su aparición era fugaz y en Random harvest, probable. El resto de las películas es posible que no se llegaran a estrenar en España, por la difícil distribución durante la Segunda Guerra Mundial y el boicot posterior a la Dictadura del general Franco. Es seguro en el caso de Song of Russia, un homenaje a la Unión Soviética en tiempos de guerra, que se recomendó hacer a MGM y que pocos años después serviría para otros fines, como comento de forma sucinta posteriormente. 


El accidente 
La desgracia para Susan Peters fue que el día 1 de Enero de 1945 ella hizo ese movimiento irreflexivo durante una cacería en los Montes Cuyamaca, cerca de San Diego, con consecuencias fatales. Le acompañaban otras personas, su marido, Richard Quine (nota), un primo de él, Tom Quine y su esposa, entre ellas. Estaba previsto que estuvieran Turhan BeyLana Turner -con quien Susan había intimado a raíz de su participación en Keep your powder dry- pero una indisposición del actor lo impidió. Uno de ellos se había dejado la escopeta en el suelo y Susan se ofreció a ir a buscarla. La recogió estirando por el cañón. El gatillo se enganchó en una rama y se disparó, quedando incrustada la bala en la médula espinal. Ella, experta en el uso de armas y la mejor cazadora del grupo con diferencia, es de suponer que no podía imaginar que hubiesen dejado el cartucho sin bloquear. Tardaron más de una hora en llegar a un hospital y durante varios días -que después se convertirían en meses a causa de una recaída- se debatió entre la vida y la muerte. Los médicos consiguieron salvarla pero no pudieron evitar que quedara paralítica de cintura para abajo.

La nueva situación
Susan lo explicaba así (todos los textos en rojo) en 1947, en un artículo escrito por ella misma para la revista chilena ECRAN, dos años después de su accidente:
... A las dos semanas era capaz de sentarme y de comer. Los médicos me aconsejaron que me fuera a casa, pero pasando antes por el hospital de Los Ángeles, donde me quedaría tres días para someterme a un examen general. Tuve una recaída y los tres días se prolongaron a siete meses. Pasé por agonías de dolor; atravesé momentos de esperanza y otros de desaliento. Una noche, en que me consumía la fiebre, fue cuando el doctor anunció a mi marido que el fin estaba próximo... Llamé a Dick y le dije: "No le creas... No voy a morir..." Después me contó Dick que mis palabras le dieron seguridad contra el pesimismo de los médicos. "Supe que saldrías adelante... No sospecho cómo , pero comprendí que vivirías"... me dijo.

Sin embargo, no se atribuía ningún mérito por ello:
Comprendo que cada persona reacciona de forma diferente: a unos les invade el pánico, mientras que otros robustecen su determinación de vivir. Los médicos también pueden equivocarse, como en mi caso. Mi mayor desesperación era no poder valerme por mi misma. No podía moverme en la cama para coger un libro o conectar el radio... Todo dependía de esa campanilla que yo hacía sonar para que acudiera la enfermera a realizar por mi la cosa más nimia... No me jacto de ninguna de estas cosas porque no hay motivo para ello. He tenido la suerte de que se me cuide más que a cualquier otra persona que haya sufrido un accidente así. Pienso que lo malo está en ese excesivo cuidado... 

La lucha contra las consecuencias 
Superados los peores momentos, Susan confiaba en poder llevar una vida relativamente independiente, sin que pasara por su imaginación la idea de dejarse vencer:
Nunca fui paciente. pero el accidente me ha enseñado en ese sentido, y tal vez logre serlo antes de cumplir los setenta y cinco años. Tengo mucho que aprender, aunque me empeño constantemente por aumentar mi paciencia.

Luchó para que lo ocurrido no destruyera su vida y es bastante probable que hubiera asumido ya la posibilidad de no poder seguir actuando, al menos hasta que los médicos lo autorizaran o el Estudio, MGM, le ofreciera algo adecuado a su situación:  
Si había algo que deseaba era dar con un trabajo que me mantuviera ocupada. La mente ociosa afecta terriblemente el organismo. Para mantenerme alerta necesitaba estar realizando algo útil. Empecé por visitar a los inválidos de la guerra, con la intención de levantarles el espíritu; pero fueron ellos los que levantaron el mío. El médico me autorizó para hacer un programa radial una vez al mes, cosa que no me halagaba mucho porque jamás me ha gustado la radio...


Excelentes compañeros en la Radio: Robert Taylor,
protagonista con ella de "Song of Russia" y Van Heflyn. 

Mientras, en MGM buscaban un argumento adecuado.

Sobre el día a día explicaba:
Llevo una existencia todo lo normal que puedo dentro de las circunstancias en que me encuentro: nado, leo, escucho la radio, dirijo mi propio hogar con la ayuda de una cocinera y de una cuidadora, manejo mi coche que me adaptaron para controlarlo con las manos únicamente... 

Con meridiana claridad podemos comprobar, de nuevo a través de sus propias palabras, que el espíritu de la adolescente decidida y con iniciativas, que no se había dejado amilanar por las dificultades, seguía intacto y no estaba dispuesta a permitir que la invalidez la limitara más allá de lo inevitable:


"...me puse en contacto con un profesor especialista
que ha enseñado a muchos soldados inválidos..."

Dick puso el grito en el cielo cuando le manifesté mi deseo de manejar un auto, de montar a caballo, de pilotear un avión y de practicar el mayor número de deportes que fuera posible. Mi marido temía que me hiciera daño al intentar hacer cosas que estaban más allá de mi capacidad de inválida. 
Siempre había manejado mi coche; después del accidente necesitaba aprender a controlarlo sólo con las manos. Aprovechando cierto viaje que hizo Dick, me puse en contacto con un profesor especialista que ha enseñado a muchos soldados inválidos, y le pedí que me enseñara. Conseguí primero la transformación rápida del auto. Tuve que apurarme en aprender, porque Dick estaría ausente por poco tiempo. El día que mi marido llegó fui a buscarlo al aeropuerto. Al principio se mostró aterrado y no quería que yo trajese el coche de vuelta, pero yo había arreglado las cosas de manera que no hubiese otro auto disponible. Pedí de antemano a los amigos que fueron a recibirlo que desaparecieran cuanto antes, de manera que mi marido se viera obligado a regresar en mi coche.

Sus ganas de aprender y su facilidad para conseguirlo dan una idea bastante exacta de hasta qué punto era una persona especialmente dotada y que no se lo pensaba dos veces para poner en práctica una iniciativa:
... Después concebí la idea de pilotar un avión. En una exhibición aérea, a la que asistí con Dick Powell, June Allyson y mi marido, me enteré de que había aviones particulares que -al igual que los autos- se podían controlar a mano. Ese mismo día un piloto se ofreció a enseñarme. Nos invitó a dar una vuelta, con lo que nos divertimos a morir. Luego comencé con mis lecciones...
... Fui descubriendo cosas que mi marido y yo podemos hacer juntos, como cazar y pescar... ¡Por cierto que he vuelto a cazar después del accidente, con la diferencia que ahora tomo mayores precauciones!  
En este deporte soy más hábil que mi marido, él me gana en pescar. También hacemos paseos por el mar; vamos a las carreras y observamos el cuidado que se presta a nuestros caballos... La madre de Dick tiene un criadero de caballos de carreras y nosotros hemos continuado esa misma afición. Mi marido y Charles Bickford son dueños -en  medias- de "Creole lady" (una campeona)...


En el recuadro superior está con el músico y actor
cubano Desi Arnaz, casado con Lucille Ball


Una experta tiradora capaz de hacer blanco hasta con una escopeta de feria

Mientras convalecía, insistió para que los médicos autorizaran un mayor número de actividades. Casi dos años después del accidente se aceptó la idea de que filmara de nuevo. Aquí llegaron las primeras decepciones:
... Cada tema nuevo que me traían era una desilusión. Comprendía que sólo podía actuar en papeles muy limitados, ya que tienen que reducir su acción a la de una silla de ruedas. Por eso es que siempre presentaban a una dulce inválida que no parecía tener otra virtud que su suavidad demasiado almibarada... 

Trató de transmitir su optimismo a quienes la querían. Pero no todos tenían su fortaleza mental y flaqueaban en los peores momentos o, pasados éstos, incurrían en una sobre-protección. Sus explicaciones dan una idea muy clara del realismo con el que se veía si misma y a los demás.
Otra gran batalla me la presentó mi propia familia. Todos estaban seguros de que caminaría de nuevo. Mi madre me repetía: "Caminarás, si te lo propones"... Lo deseo ardientemente pero puedo mover tanto mis piernas como las de las personas que leen estas líneas. Mi madre murió con ese convencimiento, y me alegro de que muriera con esa esperanza: habría sufrido mucho más.

Superados los peores momentos intentó llevar una vida normal 
ante las miradas expectantes de los suyos. Al fondo su Oldsmobile adaptado.

La muerte inesperada de su madre por un infarto, a la edad de 52 años, supuso un nuevo golpe cuando se encontraba en plena recuperación. A la larga le supondría la pérdida de su mejor apoyo en aspectos cruciales de su nueva vida. Richard y ella decidieron adoptar un niño. Le ilusionaba la posibilidad de que alguien pudiera depender de ella, en contraposición a su dependencia de otras personas hasta para lo más nimio. 
...Lo más importante que tengo en la vida -fuera de mi matrimonio con Dick- es mi hijo adoptivo, Timothy Richard, que ya tiene un año y medio. Nueve días después que llegó al mundo se vino con nosotros y no se me ocurriría pensar que se pudiera querer más a un  hijo propio. Ya no dependo en todo sentido de los demás: el nene depende de nosotros, y no hay ningún cuidado que yo no pueda prodigar, desde cambiarle los pañales hasta preparar sus mamaderas.

Susan y Timothy en el Oldsmobile adaptado para ella
Año y medio después de la adopción de Timothy llegó una nueva frustración que, meses más tarde, ya en 1948, le conduciría a renunciar a su hijo y a divorciarse por propia voluntad. Con su madre al lado es bastante probable que muchos inconvenientes se hubieran podido superar sin crearle sentimientos de culpabilidad o frustración.
Dependía exclusivamente de mi hasta que comenzó a gatear. Es claro que le sigo con mi silla de ruedas, pero cuando no estoy en ella tengo que acudir a la campanilla para que la cuidadora venga a sujetar a mi pequeño demonio...

No deseaba atar a su marido el resto de su vida a una inválida. Es posible que empezara a notar que su salud se iba quebrantando y que viera claro que Richard Quine estaba bastante lejos de tener su fortaleza ante las adversidades, como quedaría claro muchos años después cuando Quine fue incapaz de afrontar su declive profesional y personal, que tuvo sus mejores momentos, ya como director, entre la segunda mitad de los 50s y la primera de los 60s, con películas tan notables como Pushover (La casa nº 322), My sister Eileen (Mi hermana Elena), Bell book and candle (Me enamoré de una ruja), The world of Susie Wong o Strangers with we meet (Un extraño en mi vida).  



Nunca se lamentó de lo que había sucedido y el párrafo que sigue es elocuente en cuanto a su preocupación por no amargarle la vida a nadie:
...Tengo el convencimiento de que siempre se recibe algo en cambio de lo que se pierde. La persona que queda paralítica puede hacer de su existencia -también la de los demás- un cielo o un infierno. Es posible que vuelva a caminar, como también que jamás use mis piernas... Pero, en todo caso, me esfuerzo para que, dentro de mis limitaciones, la vida sea lo más grata posible para mi y para quienes me rodean.

Murió a la edad de 31 años, siete después de sufrir el fatal accidente que cambió su vida, víctima de las secuelas, contra las que luchó hasta que las fuerzas y los ánimos le abandonaron. Durante los últimos meses rehusó obstinadamente los esfuerzos de los especialistas que la atendían para hacerle recuperar su salud, así como de su hermano, que intentó convencerla de que no se rindiera. Oficialmente la muerte se produjo por una infección en los riñones y pulmonía bronquial, pero su médico de cabecera, Ray Manchester, lo explicó así: 

Susan había perdido el deseo de vivir y ya no quería sufrir más. "Estoy terriblemente cansada -me confesó- y empiezo a pensar que la muerte sería lo mejor para mí. No puedo seguir luchando". 

Después del accidente: 1945 - 1952

MGM intentó encontrar guiones que se adaptaran a sus condiciones, pero Susan no quería seguir su carrera apoyándose en la lástima que pudiera despertar, aunque lo cierto es que la productora seguía confiando en ella. Rechazó diversas propuestas, entre ellas la de protagonizar The unfinished dance, precisamente por huir de esa posibilidad, y terminó por renunciar a su contrato con MGM. La película le había sido ofrecida por Joe Pasternak, uno de los productores de mayor influencia del Estudio durante aquellos años, especializado en musicales y comedias. La película terminó por realizarse, pero con grandes cambios en el argumento para hacer recaer el protagonismo en la estrella infantil Margareth O'Brien y en Cyd Charisse, una estrella en alza, mientras se recortaba el de su substituta, Karin Boothrelegada al tercer papel femenino

Una decisión equivocada
Creo que MGM no era la productora más adecuada para lo que Susan pretendía y ni ella -ni posiblemente su marido, Richard Quine- supieran negociar ese punto intermedio entre lo que le ofrecían y lo que ella quería, de acuerdo con sus notables condiciones como actriz. En mi opinión no fue una buena decisión abandonar MGM para, un año después, reiniciar su carrera en una producción de Columbia Pictures, propiciada por un amigo de Quine, el actor Charles Bickford (Nota ). Abandonar MGM es comprensible: en sus circunstancias y perdidos sus dos mayores apoyos, su madre y su esposo, su carácter, fuerte y decidido, que había impulsado su carrera tanto como sus evidentes condiciones naturales, jugó en su contra porque su orgullo y su honradez le impedían aprovecharse de su desgracia. No he encontrado nada que permita saber si en algún momento pensó seriamente en renunciar a su carrera como actriz, sin aferrarse a ella, y reconsiderar la posibilidad de estudiar Medicina, como estuvo a punto de hacer cuando la echaron de Warner. Hubiera sido una buena opción porque reunía condiciones sobradas para ejercer una profesión en la que sus limitaciones físicas no hubieran supuesto un obstáculo insuperable. Incluso, su propia situación hubiera sido un buen ejemplo para centrarse en una especialidad que le permitiera investigar y ayudar a personas en situaciones parecidas.  

Parece evidente que Susan estaba muy confusa respecto a lo debía hacer, no razonaba de forma realista y se centró demasiado en la continuidad de su carrera como actriz. Puede que sospesara la posibilidad de trabajar en el rancho de su suegra, con los caballos, una de sus grandes aficiones. En tales condiciones, tampoco es de desechar que hubiera reconsiderado la idea de divorciarse. Al fin y al cabo, la carrera de Quine como actor no tenía ningún futuro y él mismo tenía claro que la dirección era su salida lógica dadas sus condiciones. Junto al guionista y productor William Asher planeaban formar una productora para hacer sus propias películas. Por otra parte, frustraciones tales como no poder ayudar al niño en los meses en que gateaba y tenía que recurrir a otra persona para que lo vigilara y atendiera, era cuestión de semanas que se solucionara, conforme el niño creciera y se hiciera autosuficiente; sin contar el apoyo que le podía suponer cuando se hiciera mayor. 

El regreso al Cine y últimos trabajos


1948. La Revista Life  informó sobre la película con la que intentó 
relanzar su carrera, después de abandonar MGM: The sign of the ram 
(El signo del carnero), producción Columbia Pictures
El rostro de la actriz había cambiado


Teatro

Entre 1949 y 1950 protagonizó dos obras teatrales, El zoo de cristal en el Ivars Theatre de Hollywood y Las vírgenes de Wimpole Street en Princeton, Cincinnati y Filadelfia. Estaba previsto estrenar las Vírgenes en Broadway, pero problemas de salud lo impidieron.


Magacines

Susan escribió para diversas revistas, como Photoplay o Ecran y apareció en numerosas ocasiones en otras, como LIFE, tanto antes como después de su accidente.
En Photoplay escribió una serie de artículos sobre sus compañeros de profesión. El  más destacado fue el que dedicó a Clark Gable, en Febrero de 1946. En Ecran el que he comentado anteriormente. Todas habían publicado fotos, comentarios y artículos a partir de sus primeras intervenciones destacadas, que se fueron incrementando conforme fue creciendo su popularidad. Después del accidente siguieron publicando información sobre sus proyectos.


Este artículo apareció en Photoplay en Noviembre de 1943.
Aparece en diversos trabajos sobre ella sin el texto. Este es el original. 

Televisión
En 1951, cuando intervino por primera vez en una producción para televisión, Miss Susan, el nivel de calidad era todavía muy bajo, especialmente en lo que se refería a material filmado propio para películas o series. En este apartado era, en cierta medida, un cementerio de elefantes para cineastas en decadencia o sin trabajo. Pasarían muchas décadas para que dejara de ser así e incluso hoy día no hay cineasta que trabaje para producciones televisivas si tiene éxito en cine. Todavía se puede considerar un síntoma de que cómo marcha una carrera en el cine. No obstante, en aquel tiempo era un buen banco de pruebas para hacer producciones que en cine no tenían salida o no era claro que la tuviesen y como medio de formación de nuevos valores. 



La serie de televisión, Miss Susan, estaba pensada para ella.
Podría considerarse como un anticipo de lo que años más tarde sería una
serie como Ironside, protagonizada por Raymon Burr. Los problemas de salud
de Susan eran cada vez más serios y su rostro los reflejaba.


Fueron muy numerosas las revistas que recogieron la noticia de su muerte y le dedicaron extensos reportajes. He escogido la francesa CINE REVUE y la chilena ECRAN porque forman parte de mis propios recuerdos: Las leía durante mi adolescencia si no los retenía la Censura o los compraba "bajo mano" en el Mercado de San Antonio de Barcelona, los domingos por la mañana. 



ANTES DEL ACCIDENTE: 1921 - 1945
Hoy, Susan Peters es una actriz totalmente olvidada. Dar como motivo del olvido que murió muy joven, que su carrera fue corta o que ninguna de las películas que hizo ha pasado a la historia del cine puede ser cierto. No tuvo tiempo. Pero lo es más que su trayectoria personal y profesional no estuvo salpicada de escándalos, de conflictos o de morbo. 

Susan entre el director Sylvan Simon y el actor Lee Bowman
durante un descanso del rodaje de Tish, en 1942

APUNTES BIOGRÁFICOS: los comienzos



Nació el 3 de julio de 1921 en Spokane, Washington. Su padre, Robert, de ascendencia irlandesa, era ingeniero civil y su madre, Abbey, de ascendencia francesa, era descendiente del general Robert E. Lee. Al poco de nacer ella su familia se trasladó a Portland, Oregón. En 1933 (1928, según el escritor Kirk Crivello) su padre murió en accidente de automóvil. El nivel de vida de la familia bajó radicalmente y su madre ejerció diversos empleos para sacar adelante a ella y a su hermano menor. La familia se trasladó a Los Ángeles para vivir con su abuela materna, Marie Pattenaude, conocida dermatóloga, francesa de origen. Susan lo explicó así en una entrevista:

La vida de mi madre no fue fácil, pero nunca se quejó. Éramos pobres pero salíamos adelante.

Creció en contacto con la naturaleza. Le gustaba cazar, pescar, practicando deportes que había aprendido de muy pequeña, como natación y tenis. Montaba a caballo con tal destreza que incluso enseñó a hacerlo a otras personas, sacándose un sueldo con el que mantenerse con su propio esfuerzo y ayudar a su familia.  Es de suponer que la ayuda de su abuela, en buena situación económica, fue fundamental para realizar unos estudios y actividades que con los ingresos de su madre hubiese sido imposible. 

Entre 1933-1939 estudió en la Escuela Laird Hall, Escuela La Rue, Flintridge Sacred Heard y la Hollywood High School. En esta última tuvo como compañero de estudios a Jason Robbards Jr. Mientras, ejerció diversos trabajos a tiempo parcial para contribuir a la economía familiar. En principio su idea era estudiar medicina, pero el último año en la High School se matriculó en teatro. Demostró tener condiciones naturales y pronto destacó hasta el punto que durante una representación, un cazatalentos, Lee Sholem, se fijó en ella y la presentó al productor Sol Lesser, para que la probase en "Our Town", pero el productor eligió a Martha Scott, ya con experiencia. Susan, convencida de que tenía condiciones para llegar lejos, decidió seguir probando. Fue aconsejada por una amiga de su tía, Salka Viertelantigua actriz, escritora y amiga y consejera de Greta Garbo. Viertel le presentó a George Cukor, que le aconsejó pulir su dicción con la profesora de arte dramático, Gertrude Vogler, antes de dedicarse profesionalmente al cine o al teatro. En 1940 firmó su primer contrato con Warner Brothers. Se fue a vivir con otras dos promesas de la productora, Ann Edmonds y Jean Ames. Las tres empezaron con pequeñas apariciones, generalmente sin acreditación, pero pronto se hizo evidente que sólo Susan tenía futuro y que sus compañeras  no pasarían de intervenciones esporádicas.

Susan con sus compañeras, Ann Edmonds y Jean Ames. Reportaje de Photoplay en Febrero de 1942 
  
Primeras fotos publicitarias en Warner Bros - First National Pictures
Filmografía comentada
Empezó a trabajar en la Warner Bros leyendo en pruebas para nuevos actores, pasó a pequeños papeles sin acreditación, que ya consiguió en Santa Fe Trail (Camino de Santa Fe), 1940, dirigida por Michael Curtiz, con Errol Flynn, Olivia de Havilland, Raymond Massey y Ronald Reagan


Un pequeño papel con su primera acreditación, todavía como Suzanne Carnahan. 
En cuarto lugar del reparto Ronald Reagan, habitualmente eclipsado por Errol Flyn.

Estuvo a punto de conseguir el principal papel femenino en Sargent York, 1941, dirigida por Howard Hawks y protagonizada por Gary Cooper. Las pruebas de selección fueron excelentes, hasta el extremo de que todo hacía pensar que sería la elegida, pero finalmente se escogió a Joan Leslie, cuatro años menor que ella y que, por edad, se adecuaba más a la requerida. Incongruencias del cine porque Cooper era bastante más viejo que el personaje real y Joan Leslie más que su novia parecía su hija. No obstante, la propia Susan consideró que la elección había sido correcta, tanto por la edad que requería el personaje como por las condiciones de Leslie. Le dolió, sin embargo, tener que enterarse a través de la periodista Louella Parsons. En Warner no terminaban de ver claro qué hacer con ella y la cedieron a RKO para Scattergood pulls the strings. De regreso, intervino en Three sons o'guns y The big shot.

RKO, 1941. Susan Peters tiene el principal papel femenino,
aunque todos los personajes están supeditados al de Guy Kibbee


De vuelta a Warner, su siguiente papel es episódico y no aparece 
en el cartel publicitario, aunque si aparezca acreditada. 
En su siguiente película da la impresión de que la productora confía en ella.

Una producción Warner de 1942 en la que Humphrey Bogart, hizo 
su último papel como ganster. El éxito de El halcón maltés le había marcado 
su verdadero rumbo. Susan Peters está en cuarto lugar en el reparto.

Con Richard Travis y Humphrey Bogart. Por fin parece que Warner sabe qué hacer con ella. 
En esta secuencia Susan ya da muestras de lo mucho que se puede esperar de ella

Contra todo pronóstico, a pesar de su destacada intervención en The big shot, Warner decidió no renovar su contrato. Susan había estado dos años en el Estudio aceptando con disciplina no ser escogida para papeles en los que había demostrado ser mejor que otras candidatas. No siempre de buen grado, como en la selección para King's row: le fue imposible entender que se escogiera a Betty Fild para el segundo papel femenino. Particularmente, a mi también me cuesta entenderlo. 
Tras el despido de Warner, Susan tuvo serias dudas sobre la continuidad de su carrera, hasta el extremo de que se concedió un plazo de seis meses, pasado el cual pensaba renunciar al cine y empezar estudios de medicina si no había conseguido algo que valiera la pena. Sin embargo, había personas que estaban al tanto de lo que ocurría en otras productoras, conocían su trabajo y  se pusieron en contacto con su agente: aquí intervino S. Sylvan Simon, de MGM, que teniendo a su disposición a muchas y destacadas candidatas, la quiso a ella para Tish, una producción de 1942, con Marjorie Main, Zazu Pitts, Aline Mac Mahon. Estaba en sexto lugar en el reparto, pero Simon, que veía claras sus condiciones, hizo ver al productor asignado por el estudio, Orville Dull, que se trataba de una actriz con futuro. Después de ver las filmaciones y el montaje definitivo, se potenció su intervención a través de la publicidad y en el trailer de la película.

Película hecha para mayor lucimiento de Marjorie Main
En el reparto, Richard Quine, actor mediocre que en los años 50s
se convertiría en un cotizado guionista y director. 

Durante el rodaje se enamoraron y semanas después se casaban


En MGM vieron bastante más claro que en Warner sus condiciones
y  potenciaron su intervención
Ese mismo año intervino con un breve papel en Andy Hardy's double life, en donde debutaba Esther Williams tenía el principal papel femenino, y en Dr. Gillespie's new assistant, que supuso el lanzamiento del actor Van Johnson, con el que Susan inició una gran amistad. Johnson se convirtió en un gran apoyo después del accidente.

Un papel minúsculo al lado de Mickey Rooney pero suficiente
para alimentar las esperanzas que MGM estaba depositando en ella. 



El tamaño de las letras de su nombre dejan bastante claro
quienes eran los intérpretes principales para la productora. 
El accidente invertiría los papeles


El director Mervyn LeRoy buscaba una actriz joven para su próxima película y Sylvan Simon le habló de Susan. LeRoy tuvo acceso, además, a las pruebas de ella en King's row (Warner) en el papel otorgado a Betty Field y no tuvo dudas de que era la actriz adecuada para el personaje de Kitty en Ramdon harvest (Niebla en el pasado). Fue un acierto total: le valió una nominación al Oscar como actriz de reparto y, para quienes confiaban en su talento, la confirmación de que no se habían equivocado al juzgarla. Para MGM supuso la seguridad de haber descubierto una futura estrella. 


Primer papel importante en una película de serie A con dos de las grandes estrellas 
de la MGM, y nominación al Oscar como mejor actriz de reparto. 
Quienes vieron en ella una futura estrella habían acertado. 
Otro trailer que indica las esperanzas que MGM tiene depositadas en ella.

Con Ronald Colman. Susan, muy metida en los personajes 
-los suyos y los de sus compañeros de reparto- se ganaba su confianza 
y les hacía sentirse a gusto.

En vista del éxito MGM decidió incluirla entre los diez intérpretes seleccionados para pasar de papel de reparto a protagonista. Si se analiza la lista con detalle se observará que, a pesar de lo que se ponen en tela de juicio a las productoras, se equivocaban muy poco en algunos aspectos. Los nueve restantes fueron: 

Esther Williams, Laraine Day, Kathryn Grayson, Van Johnson, Margaret O'Brien, Ginny Simms, Robert Walker, Gene Kelly y George Murphy.

Susan fue una actriz sensible, inteligente y dúctil, capaz de alternar comedia,  drama o aventura de forma fácil y natural y plenamente involucrada en su trabajo, no sólo el que le afectaba directamente como actriz sino también en cuanto se refería a la película y en la que pudiera aportar algo o aprender para futuras interpretaciones. Con sólo 23 años era la actriz joven con más futuro. En 1944, en la foto oficial del Estudio, con todas las grandes estrellas, apareció en primera fila, cerca de Louis B. Mayer
 De las diez elegidas como estrellas de futuro, varias aparecen en esta foto conmemorativa 
del 20 aniversario del Estudio, en 1943, sólo aparecen en primera fila, Susan y Ginny Simms,
entre ella y Lionel Barrymore. Gene Kelly está en la 2ª fila, George Murphy, Van Johnson y 

Pierre Aumont en la 3ª y Esther Williams en la 4ª. En este tipo de fotos aparecían intérpretes 
que en ese momento estaban rodando, de ahí la variedad de indumentarias. No obstante, 
en algún caso sí habían sido invitados o se les sugirió la conveniencia de asistir (notas ).

En Julio de 1943 se casó con su compañero de reparto en TishRichard Quine.
La revista chilena ECRAN lo contaba así: 
"Susan Peters nos manda esta foto del día de su boda, junto a su novio, el marino Richard Quine.
El novio dejó su carrera cinematográfica
para servir al Tío Sam, pero la novia seguirá filmando.
El León de la Metro
sólo le dio el permiso estrictamente necesario para la luna de miel."

Unos meses después, sobrevino una nueva desgracia: sufrió un aborto espontáneo y pasó momentos muy difíciles que la tuvieron convaleciente durante casi un año. Como consecuencia de ello tuvo que ser substituída por Donna Reed en la película que el estudio tenía preparada para ella, Gentle Annie (nota ).

Si se analizan las notas, fotos y comentarios sobre ella aparecidas en revistas de cine principalmente pero también en magazines, tanto de su país como de otros, se comprueba el rápido ascenso de Susan. Puede haber informaciones interesadas proporcionadas por la propia productor, Warner o MGM y comentarios periodísticos poco fiables, pero separando el grano de la paja en este tipo de noticias; que, por otra parte, son flor de un día si la persona promocionada no confirma las expectativas; es fácil observar que hay un verdadero interés por parte de quienes escriben, que también advierten que ya es más que una promesa y que no necesita de informaciones manipuladas para conseguir darse a conocer porque ellos están dispuestos a hacerlo por propia iniciativa. También, muy importante, "cae bien" y despierta la ternura o la simpatía de quienes la conocen, sea personalmente o a través de lo que saben de ella. Así, las informaciones en las revistas van in crescendo y pueden referirse a los más diversos apartados, incluidos los anuncios de diversas marcas que ya ven en ella un buen reclamo. A finales de 1943, el periodista John Temple escribió:
"... En los Estudios de la Metro existe una actriz a quien sus compañeros encuentran encantadora hasta en los momentos de filmación... Aquí en Hollywood, en donde el odio es cosa corriente por la lógica competencia que se desarrolla entre las artistas, encontrar una figura capaz de crear simpatías es algo extraordinario..." 
La misma simpatía, respeto o incluso ternura que despertaba entre sus propios compañeros se extendía a los que seguían el día a día de los Estudios, que veían en ella una persona especial.



Assignment in Brittany, 1943, dirigida por Jack Conway, fue su primer papel protagonista. Le acompañaba el actor francés Jean Pierre Aumont, que por su ascendencia judía tuvo que abandonar Francia. Aumont iniciaba su carrera en Hollywood, al igual que su esposa, la dominicana María Montez, especializada en aventuras exóticas en un rutilante Technicolor.  



Mary Astor a años luz de la perversa Brigid de El halcón maltés y
protagonista de uno de los divorcios más espectaculares de la Historia del Hollywood.
Encabezando el reparto con Herbert Marshall  y Mary Astor
ambos de larga y reconocida trayectoria, aunque se recuerde principalmente  
Marshall  porque en 1933 protagonizó con Greta GarboEl velo pintado

Song of Russia fue una paso más en el ascenso al estrellato. La película se convirtió años más tarde en una pieza básica para que políticos oportunistas y sin escrúpulos, encabezados por el senador Joseph McCarthy, organizaran una persecución sin cuartel contra elementos de ideología izquierdista. Lo curioso del caso es que la película se hizo a requerimiento del gobierno, como muestra de acercamiento a Rusia durante la Segunda Guerra Mundial, y posteriormente, McCarthy y sus secuaces la utilizaron como prueba de la introducción de elementos comunista en la Industria.  


Cada película es un paso más hacia la consagración como estrella. En Song of Russia 
comparte protagonismo con una de las máximas estrellas de MGM, Robert Taylor

La relación de Susan con Robert Taylor fue excelente, como lo era
con todos sus compañeros de reparto y técnicos. Responsable y siempre
dispuesta a mejorar, pero alegre y participativa en los momentos de descanso. 


La última película antes del fatal accidente fue Keep your powder dry, producción MGM de 1944, dirigida por Edward Buzzellpero estrenada en 1945, cuando Susan ya había sufrido el accidente.





A Lana Turner le faltaban un par de años para convertirse en una estrella. Lo conseguiría
a partir de The postman always rings twice (El cartero siempre llama dos veces).
 


SUSAN PETERS EN LA MEMORIA

Las fotos del rodaje de Ramdon Harvest son esclarecedoras para mostrar la atención con que Susan escuchaba a quienes participaban en el rodaje, fuera el director, sus compañeros de reparto o los técnicos. El clima de cordialidad y afecto que creaba a su alrededor era evidente, no sólo en este rodaje sino también en otros. El afecto y la simpatía de Mervin LeRoy hacia ella son significativos. 












2 comentarios:

  1. Si Susan estiviera viva te daría un par de besos. Me quedo con la primera foto como resumen, con Susan sobre la bicicleta mirando el mar desde la barandilla del paseo, radiante y cuando todo estaba por hacer. Duraría poco; tanto como la guerra.

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  2. Me he sentido muy compenetrado con Susan Peters desde el primer momento, tanto por su manera de ser como por ser, como ella, una de esas personas que sufren en su vida ese "antes y después" que hace que muchas cosas sean diferentes a partir de entonces. Compenetración que aumentaba conforme me adentraba, dentro de lo que podía, en las circunstacias posteriores al accidente. La foto que dices es un fiel reflejo de lo que comentas.

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