viernes, 10 de abril de 2015

a propósito de la búsqueda de información

CUANDO LA REALIDAD CONFIRMA LO INTUIDO



María tratando de no ceder ante las perversas intenciones del baboso de la película.

A lo largo del trabajo sobre la actriz María Alba -que no he terminado todavía porque está resultando más complicado de lo previsto-, me he visto obligado, ante la escasez de información fiable, a efectuar más suposiciones de las habituales y a dejar que la intuición sustituyera a la realidad en más ocasiones de las que son aconsejables; si se pretende que lo que se escribe sea fiable.

Afortunadamente, y me congratulo de ello, el paso de los años que afecta negativamente en muchos aspectos a las personas -en este caso a quien escribe-, no lo ha hecho en el de conservar la lucidez para descubrir lo que verdaderamente hay detrás de una información o un comentario, y, por añadidura, acerca de quien lo escribe y de sus intenciones.

Inmerso en esa situación de duda e inquieto y disconforme conmigo mismo por verme obligado a echar mano en exceso de lo "personal", he seguido buscando, casi como un arqueólogo de estar por casa, para encontrar confirmación a lo que intuía porque no tenía constancia fiable a través de otras personas con más conocimiento que yo, bien por ser contemporáneas de las personas mencionadas y haber trabajado o tenido relación con ellas. Afortunadamente esas opiniones han aparecido.

Y estoy contento porque aunque ello esté suponiendo un retraso considerable en la publicación del trabajo sobre María Casajuana, lo obtenido me ha permitido constatar que la intuición sigue en buena forma y que algunas cosas supuestas -porque me parecía lógico y de sentido común considerarlo como decía-, se han visto confirmadas por la realidad y han dejado de ser, un punto de vista personal.

También ha resultado gratificante constatar que la simpatía que me despertó María Alba, conforme fui sabiendo más de ella y, ¿por qué no admitirlo?, la antipatía hacia algunos personajes aparecidos en el transcurso del trabajo, estaban justificadas. Simpatías y antipatías, quede bien bien claro, controladas no con mano férrea, pero si con el suficiente sentido común para que no interfirieran en mi capacidad de juicio hasta el punto de hacerme incurrir en los mismos vicios que siempre me han repugnado: la parcialidad descarada y, en ocasiones, intencionada y el desprecio gratuito de los méritos de otras personas, fuese por incapacidad para verlos , por antipatía personal o por interés.

Una agradable consecuencia -en momentos en que las ideas nuevas empiezan a mostrarse reacias en aparecer- es el encuentro con nuevos temas sobre los que trabajar o la revitalización de algunos ya previstos. 

Entre estos últimos, el de los Cineastas Españoles en Hollywood, pero que los documentos encontrados abre nuevas maneras de enfocarlo y, sobre todo, deja en entredicho algunos de los libros o documentales hechos al respecto. O más bien, a sus autores.

Entre los imprevistos, el que iniciaré, si Dios quiere (recordando tiempos pasados en los que cualquier propósito incorporaba la frase). Se centrará en dos antiguas eminencias de fama y honores poco merecidos en algunos aspectos: el director y falso escritor Gregorio Martinez Sierra y la "eximia" actriz Catalina Bárcena que, esencialmente y sin discutir sus evidentes méritos -que los tuvieron, no cabe duda- fueron, en lo esencial, dos caraduras que se aprovecharon del trabajo ajeno y cuyos méritos distan bastante de los que se les atribuyen todavía hoy día.


Gregorio Martinez Sierra

Catalina Bárcena

Otro se referirá a críticos, comentarista, gacetilleros y diversos especímenes del Periodismo o de la Colaboración periodística, de ayer de hoy y de siempre, cuya opinión está mediatizada por sus fobias y filias y, en ocasiones, de los estímulos que reciben por opinar en un sentido o en otro. Idolatran o ningunean sin ningún rubor, aunque, si se tercia, sean capaces de maldecir a sus ídolos cuando les caen en desgracia y alabar a quienes despreciaban o ignoraban, en este caso, eso sí, mediante cobro por el cambio de opinión. Es posible que este último trabajo lo reparta entre los dos citados. Está por decidir.

Entre las opiniones fiables encontradas, dos han sido particularmente importantes, las del actor José Crespo y las del director y actor Adolfo Marsillach. Curiosamente, las memorias de Marsillach las leí cuando se publicaron, a finales del siglo pasado y ha sido, a raíz de cruzarse en el camino la pareja Martinez-Bárcena, cuando he recordado que valía la pena releerlas.


José Crespo

Adolfo Marsillach
Dentro de poco, por fin, María Alba.





 

2 comentarios:

  1. Estoy deseando leer tu escrito sobre María Alba. Me ha intrigado lo que comentas acerca de Martinez Sierra y Catalina Bárcena, dos figuras de las que sé poco, pero que, efectivamente, están muy bien consideradas.

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    1. Yo no había reparado en ellos hasta que al buscar información sobre María Alba han aparecido, un poco de rebote. Sabía de ellos, sin más.

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