martes, 24 de marzo de 2015

DUDAS RAZONABLES

¿O DISCUTIBLES?



María Alba



Las dudas están ocasionadas en la necesidad de hacer cambios en el último trabajo que estoy haciendo, sobre la actriz María Alba, de corta y, por cierto, poco apreciada trayectoria. La poca valoración de su trabajo es, precisamente, uno de los motivos del cambio, por darse tanto en los momentos en que su carrera se desarrollaba como con posterioridad, en los diversos estudios sobre los cineastas españoles en Hollywood a los que he tenido acceso.


Dudas, por otra parte, que han aparecido después de haber resuelto otra, provocada por la necesidad de elegir el orden de elección entre dos opciones: ¿CONCHITA MONTENEGRO o MARÍA ALBA? ¿Cuál es prioritario? Prioritario, por supuesto, para mis propias ganas de poner uno antes que otro.


Mi primera intención fue centrarme en Conchita Montenegro, pero el descubrimiento de un actor del que no tenía noticia, Antonio Cumellas, relacionado con María Alba por ser los dos ganadores españoles del concurso convocado por FOX FILMS CORPORATION en 1926, me hizo decantarme por María Casajuana Martinez, de nombre artístico María Alba. 

De Cumellas, de trágico final, puse una foto en "Amics de Barcelofilia", en un intento de obtener información, parcialmente satisfecho. Una lástima por que el tema daba mucho de sí, como reportaje de investigación o como punto de partida de una gran novela.

Aquí aparecieron nuevas dudas, todavía no resueltas en su totalidad, que han ocasionado un considerable retraso en lo que ya tenía casi estructurado. No por Cumellas sino a causa de la dificultad de dar acomodo al nuevo material -y sesgo del mismo- sin modificar lo esencial: escribir sobre María Alba, ampliando en algunos aspectos la información existente, corrigiendo inexactitudes y -ésta es la duda capital- llevando al límite la opinión personal sobre una persona que desarrolló su carrera unos años antes de que yo naciera. Y encima, a través de unas informaciones que dejan mucho que desear. Porque se trata de una opinión -la mía- basada en impresiones muy "sui géneris", deducciones sacadas de informaciones de veracidad muy discutibles, comportamientos de personas desconocidas por mi y opiniones ajenas de una parcialidad notable.



"Bueno -me dije a mí mismo-, si fuiste capaz de leer la Prensa y escuchar la Radio en los largos y fluctuantes cambios de opinión de los años del Régimen de Franco -aunque en lo esencial la Opinión fuera inamovible-, sacando tus propias conclusiones sin ayuda de nadie, viendo venir los cambios; adivinando hacia donde iban a soplar los vientos después de cambiar su rumbo y aprendiendo a distinguir entre un elogio merecido, un peloteo más o menos indecente, una crítica soterrada, una alabanza envenenada o un episodio más de "la Puta i la Ramoneta"; bien puedes calibrar las informaciones o silencios de de quienes escribían el material que has encontrado y cuales eran fiables y cuales basados en simpatías o antipatías personales, cuando no, en intereses promocionales. Así que, deja de hacer el tonto y termina el trabajo antes de que críen pelo las ranas."

Las dudas no se refieren a la propia María, sino a su entorno artístico y al mediático. Aunque conocía algunos detalles; bucear en las informaciones, comentarios y críticas de revistas de la época, así como releer algunos libros dedicados al tema de la "Colonia Española de Hollywood", han hecho que se ampliara el ámbito del trabajo. Sin disminuir el protagonismo de María Alba, he puesto el acento en otros aspectos, en los que compañeros españoles de trabajo y periodistas tienen su lugar.

En parte, la nueva información me conducían a tener que tocar un tema previsto para otro trabajo: el de los españoles que trabajaron en Hollywood, en las versiones dobles entre 1930 y 1935, aproximadamente, que en algunos aspectos deja que desear, por muchos años que se hayan empleado en recabar información, muy diversas las fuentes consultadas y las personas entrevistadas.

María Alba, en el primer escalón, con Lupe Velez, Dolores del Río y Don Alvarado.
Las versiones en español ya estaban en marcha, pero María no sería una asidua de ellas


Han aparecido cosas curiosas, tanto en informaciones, opiniones o trabajos de aquella época y de otras más recientes. Cosas que inciden directamente en algunas de las características más frecuentes entre españoles, por muchos años que pasen. Cualquiera que sea el ámbito en que se producen estos cambios  y de los que muy competentes personas han dejado buenos ejemplos; que se remontan al primero que aprovechó el invento  de la imprenta para opinar sobre sus compatriotas, hasta el día de hoy.

En fin, espero que muy en breve, pueda poner el trabajo sobre María Alba, el de Conchita Montenegro y el de los españoles que trabajaron en Hollywood en la primera mitad de Siglo XX; que no se terminó todo cuando se acabaron las versiones en español, ni hubo que esperar a que aparecieran para que algunos compatriotas pusieron una pica en Flandes.

Todo ello, en el bien entendido de que las circunstancias me obligan a substituir, en más casos de los que quisiera, la información directa por la intuición, el sentido común o unas deducciones de investigador de estar por casa, aunque con muchas horas de vuelo y un cierto olfato para descubrir si lo que tengo en el plato es gato o liebre...  


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