martes, 23 de septiembre de 2014

CONRAD VEIDT Y PETER LORRE

CONRAD VEIDT  Y PETER LORRE 
EXILIADOS EN HOLLYWOOD




CASABLANCA, Producción Warner de 1942, fue un gran ejemplo, quizás el mejor, de la aportación al Cine de Hollywood -en una misma película- de los exiliados europeos en la década de los 30s del pasado siglo, especialmente desde el advenimiento de los nazis al Poder. Ha pasado a la Historia del Cine sin ser mejor que algunas que han caído en el olvido o incluso siendo inferior en muchos aspectos a otras. ¿Por qué ha sido así, aparte del carisma de su pareja protagonista, Humphrey Bogart e Ingrid Bergman? Misterios, si no de la Ciencia, sí del Marketing, de los Críticos, de los Espectadores y de la confluencia -en este caso inesperada y en el momento y lugar oportunos- de una serie de factores.
Que la coincidencia sea oportuna y no premeditada es esencial para el éxito porque cuando es intencionada y forzada el fracaso está casi asegurado, por muy listos y competentes que sean los muñidores del proyecto.

Unía a quienes participaron, el hecho de haber tenido que huir de los nazis para preservar su libertad o, como en el caso de Conrad Veidt, su vida, pues estaba previsto asesinarlo. Con ellos intervinieron en la película otros exiliados, tanto en la parte técnica como artística e incluso entre los figurantes. Sin duda, este mayoritario núcleo de personas opuestas al nazismo es lo que debe dar esa especial emoción que trasciende fuera de la pantalla y que cautivó al público por encima de los valores intrínsecos de la película. Es particularmente patente en el cruce de himnos entre los militares alemanes y el resto de ocupantes del Café de Rick. Muchos de ellos tuvieron que interpretar a nazis cuando habían tenido que exiliarse por su culpa.





MICHAEL CURTIZ, director de la película, húngaro de ascendencia judía, ya estaba en Hollywood cuando los nazis llegaron al poder, pero está fuera de toda duda que si no hubiera sido así se hubiera visto obligado a emigrar. Fue un muy competente director, capaz de tocar cualquier tipo de género con igual eficacia y de controlar cualquier aspecto de la producción con mano de hierro. Calificarlo como «un buen artesano», aparte de resultar injusto, es una solemne tontería por el tono peyorativo con que se suele adjudicar el calificativo.




Sin embargo, como he hecho en mi libro, "Un Hollywood muy personal", se puede hablar de Casablanca sin citar a Ingrid Bergman y Humphey Bogart. No es fácil resistir la tentación, pero se puede. Hay tantos elementos, de muy diversa índole, dentro de esta producción que hay lugar para ello. Ahí están,  para dar fe, dos magníficos actores, VEIDT y LORRE, con una larga y excelente trayectoria a sus espaldas cuando llegaron a Hollywood. Junto a ellos y en diversos cometidos estuvieron, S.Z.ZAKALL, CURT BOIS, CARL JULES WEYL (director artístico), HELMUT DANTINE y algunos más.






Unas cuantas fotos, colocadas al tresbolillo, acercan, aunque sea someramente, a la vida y obra de estos intérpretes de tan amplio registro, aunque se les encasille a veces en un sólo apartado.


Conrad Veidt con su esposa y su hija durante unas vacaciones.


Con su segunda esposa, la actriz Kaaren Verne,
también exiliada, en su rancho y durante una recepción.
Lorre era un apasionado de los caballos.




Veidt y Lorre coincidieron en pocas películas.
"All trough the night" fue una de ellas.
Durante el rodaje conoció Lorre a su futura esposa, Kaaren Verne,
que era una de las protagonistas.

Además de un consumado jinete, y un buen jugador de ping-pong,
Lorre aprendió a jugar a tenis con uno de los mejores entrenadores, Don Budge.





Con dos intérpretes en el mejor momento de sus largas y excelentes trayectorias,
Joan Crawford y Melvin douglas, en "Un rostro de mujer", dirigida por George Cukor.


No hay comentarios:

Publicar un comentario