domingo, 9 de septiembre de 2018

OPINIONES & IMÁGENES II: Jean Harlow, Irving Thalberg...


Nita, en una foto de estudio de 1932
En su libro autobiográfico, Adiós a Hollywood con un beso, la escritora Anita Loos recuerda su trabajo como guionista en la película Red Headed Woman, su relación con la protagonista, Jean Harlow, y con el productor ejecutivo de MGM, Irving Thalberg. Unas relaciones -en especial, con Thalberg- que iban mucho más allá de su labor como escritora porque las cualidades profesionales y personales de Nita, como se la conocía, inteligente, culta, comprensiva, ingeniosa y divertida, hacían de ella una compañía muy atractiva y buscada

1912 fue el año de su primer trabajo en el cine. Durante esa etapa, que se prolongó hasta la aparición del cine sonoro, a finales de la década de los 20s, fue guionista, redactora de rótulos de películas -Intolerancia, de DWGriffith, entre muchos- y autora de narraciones y novelas de enorme éxito, como Los caballeros las prefieren rubias, llevada al cine en varias ocasiones. Su trabajo en el cine sonoro empezó a las órdenes directas de Thalberg.

"Cuando comenzó mi primera entrevista con Irvin, aquella mañana de Diciembre de 1931, me explicó porqué me había llamado. Parece que varios de los autores que MGM tenía contratados habían escrito guiones para "Red headed woman", pero no habían hecho más que subrayar el hecho de que se trataba de un folletín bastante banal. El guión más reciente era de Scott Fitzgerald.

Thalberg: ¡Scott intentó transformar el estúpido libro en un poema sinfónico! Quiero que satirices el elemento sexual, igual que en Los caballeros las prefieren rubias"

Le entregó una copia de la novela para que se la mirara ese mismó día y quedaron para que le presentara su informe con el que empezar a trabajar al día siguiente. Era evidente que Thalberg estaba convencido de que el Sonoro era el vehículo idóneo para las condiciones de Loos, muy por encima de lo que le permitía el Cine Mudo, que limitaba sus posibilidades. la escritora consiguió lo que ninguno de los guionistas de MGM habían logrado, incluído entre ellos un escritor tan destacado en aquellos años como Scott Fitzgerald . 

Red Headed Woman trataba de una manipuladora secretaria que pretendía destruir el matrimonio de su jefe para ocupar el lugar de la esposa. Thalberg pretendía convertir el relato en una historia de amor, aprovechando los elementos satíricos para transformar el folletín en una comedia. Anita Loos lo explica:

Con el tempo aprendí que para Irving Thalberg toda película tenía que ser una historia de amor... Pero sus tácticas eran tan vulgares (se refiere a Lil, la protagonista) que en cuanto el hombre se dejaba atrapar por ellas se transformaba automátivamente en un tonto.  

Costó encontrar la manera de evitarlo y, según explica Loos, fue el propio Thalberg quien vio claro el camino a seguir:

Thalberg: Nuestra heroína debe estar profundamente enamorada de sí misma... la pobre chica tiene ese tipo de aspecto tan llamativo que asusta a cualquier hombre de cualidades heróicas. ¿A quién puede amar si sólo atrae a los tontos?

En perfecta sintonía con el productor y una vez cogida la idea, La escritora se puso manos a la obra y recompuso totalmente el guión. Mientras, Thalberg trató de encontrar la intérprete ideal para el personaje de Lil. Siguiendo su propio criterio y sin tener en cuenta las opiniones nada caritativas de los críticos de cine sobre ella, decidió elegir a Jean Harlow, una actriz poco conocida en aquellos momentos. Anita Loos cuenta un detalle significativo de la entrevista de Thalberg con Harlow a la que asistió para ayudarle a decidir si era adecuada para el papel: 

Jean no parecía nerviosa en presencia del hombre que podía dispararla a la fama; tenía esa especie de actitud suavemente sardónica que adquieren los principiantes después de pasear interminablemente por los estudios.

Thalberg: ¿Crees que podrás hacer reir al público?
Harlow: ¿Conmigo o de mí?
T: ¡De ti!
H: ¿Por qué no? La gente se ha estado riendo de mí durante toda mi vida.

Cuando Jean salió airosamente del despacho... Irving dijo:
T: No creo que debamos preocuparnos por el sentido del humor de la señorita Harlow.


Irving Thalberg vio con Anita Loos la primera preview de Red Headed Woman en Glendale y ambos advirtieron cierto desconcierto entre el público, que no sabía qué tipo de película estaba viendo. Al analizar los posibles motivos se dieron cuenta de que el problema estaba en un comienzo equivocado. Thalberg le pidió a Loos  que escribiera lo más rápido posible uno nuevo para que el público advirtiera qué tipo de película iba a ver. Dicho y hecho: Loos lo escribió, se rodó de inmediato y en la segunda preview el público advirtió desde el primer momento qué tipo de película iba a ver: una comedia, y que aquella actriz que había visto en pequeños papeles, generalmente de bobalicona o como rubia devoradora de hombres en Hell's angels, era una competente comedianta capaz de hacer atractivo un personaje que requería desenvoltura y sentido del humor.

Charles Boyer, el chauffeur que 
encandiló a las espectadoras en dos minutos
Entre los actores estaba Charles Boyer, entonces desconocido en América, que en dos semanas acababa su contrato de seis meses con MGM sin que se le hubiera utilizado para nada, principalmente por su acento. Thalbeg le pidió a Loos que viera una prueba que le habían hecho y le diera su opinión. La escritora consideró que el acento podía ser incluso beneficioso para el papel, así que decidieron aprovecharlo  antes de despedirlo para, al menos, amortizarlo. Sin embargo, ese pequeño papel le resultó tan impactante a las espectadoras, que lo hicieron constar en las tarjetas que rellenaron en la primera preview. Una buena parte del público había apreciado ese algo indefinible pero atrayente que a veces los profesionales -sean de la industria cinematográfica o de la crítica- no son capaces de advertir. Thalberg llegó a la conclusión de que valía la pena hacerle regresar de Francia. Boyer firmó un nuevo contrato, pasando de 350 dólares semanales a 3500.

Lil (Jean Harlow) explica a su mejor amiga, 
Sally (Una Merkel) el plan para conquistar 
a su jefe, William Legendre Jr (Chester Morris)

La segunda preview, en Pasadena, confirmó que el  nuevo comienzo de la película era adecuado y la secuencia ideada por Loos un gran acierto. En la 2ª foto, presentación espectacular de Lil ante su presa. 3ª, el plan funciona a la perfección y William Legendre Jr. está encantado. Su matrimonio con Irene (Leila Hyams), va a entrar en crisis.
 
La película tuvo un gran éxito, convirtió en una estrella a Jean Harlow y sacó del anonimato a Charles Boyer, aunque su consagración definitiva se haría esperar un par de años, principalmente en otros estudios. Sin embargo, Red Headed Woman, marcó un antes y un después en el Código de Censura de películas. Su trama desenfadada, muy atrevida para la época, provocó un aluvión de protestas y condenas por parte de las asociaciones más conservadoras, que se escandalizaron de que la protagonista no recibiera un castigo ejemplar al término de la película y, encima, acabara rica, adulada y disfrutando de la vida. A partir de ese momento la Censura se endureció de forma notable y el Código Hays controló la industria del cine de forma férrea. Supuso la gota de agua que colmó el vaso de la paciencia de los censores de la época, ya muy enervados por películas anteriores, viendo a las estrellas que más admiraban y que parecían inmunes a dichas tentaciones interpretativas, entraban de lleno en la interpretación de personas cínicas, desinhibidas e incluso inmorales. Red Headed Woman significó el final de lo que se conoce en la actualidad como la época pre-Code, que engloba aquellas películas de mayor libertad de expresión y de imágen, en la que los protagonistas, sean masculinos o femeninos, no purgan sus pecados al final de la película y su conducta ligera, irresponsable, egoista y carente escrúpulos resultaba atractiva porque quienes interpretaban esos papeles lo hacían con naturalidad, soltura y encanto. Fuera la mancionada Jean Harlow, Norma Shearer o Clark Gable, por citar algunos ejemplos.
Sin embargo, a pesar de las dificultades y de las campañas de ciertos sectores de la socieda, su éxito se produjo en todo tipo de públicos y dejó claro que quienes se escandalizaban y forzaron al endurecimiento de la censura eran, como suele ocurrir, mediocridades con más prejuicios que talento. Anita Loos explica un ejemplo significativo:

Ganó el premio de la revista Vanity Fair a la mejor película del año; y la oficina de la MGM en Londres nos informó que la familia real guardaba una copia en el Palacio de Buckingham para pasar la película a los invitados después de la cena. 
 
El cuerpo del delito, ideado por Loos, en el muslo de Harlow

Que la desvergonzada Lil terminara así, rica, feliz y agasajada 
por lo más selecto de la sociedad, después de lo que había 
hecho, fue demasiado para las asociaciones más 
conservadoras y para William Hays. La foto de Thalberg 
es de cinco años antes, pero es perfecta para dar 
una buena idea de él y de su despacho.



Anita Loos en su libro, hace algunos comentarios sobre Jack Conway, el director, y cita ocasionalmente a Harold Rosson, el cámara. He añadido un breve apunte sobre Douglas Shearer, director de sonido y  Blanche Sewell, editora, que no son citados en el libro. Blanche Sewell era la única persona que no me resultaba familiar, y que la curiosidad -que no mata al gato y si premia al investigador-, me llevó a confirmar que Hollywood era en algunos aspectos como una gran familia, al menos en aquellos tiempos.

JACK CONWAY, el director de Red Headed Woman iba tan despistado al empezar el rodaje como el público de la primera preview. La opinión de Loos es significativa cuando comenta con detalle lo que se habló en la reunión de Conway con Thalberg y Loos, que trataron de aclararle lo que pretendían y que Conway no terminaba de entender.

Pocos de Los directores de MGM eran buenos. Con Irving al mando no había necesidad de que tuvieran mucho talento... Para dirigir escogió a uno de sus compinches favoritos, Jack Conway. 

Al terminar la reunión, Thalberg dijo:  
Para estar seguros haré que Nita esté en el plató para que no olvides que la película es una comedia.


DOUGLAS SHEARER. Organizó y desarrolló el departamento de sonido de MGM hasta que se jubiló en 1968. Llegó a Hollywood en 1925 invitado por su hermana Norma para estudiar la posibilidad de sonorizar sus películas, pero empezó como ayudante de cámara. No duró mucho en el puesto porque pronto se comprobó que era mucho más que el recomendado de Norma Shearer y el cuñado de Irving Thalberg. A lo largo de su carrera ganó el Oscar en el apartado de sonido en 12 ocasiones, y numeroso galardones por su contribución al desarrollo de la industria cinematográfica.



HAROLD ROSSON
El director de fotografía fue Harold Rosson, que unos meses después se convirtió en el el segundo marido de Jean Harlow durante siete meses. En la foto aparecen en el aeropuerto de Yuma, ciudad en la que se casaron.  La opinión de Anita Loos respecto a los tres matrimonios de Harloww es contundente:
 ... un trío de maridos compuesto por un play boy de Kansas City (Charles McGrew, 2 años, divorcio), un psicópata alemán (Paul Bern, productor, 1 año, suicidio) y un pequeño y soso cámara de la MGM, todos ellos del tipo de aburrido caballero que las prefiere rubias.

BLANCHE SEWELL
La editora encargada del montaje fue Blanche Sewell, sobrina de Walt Disney, que a lo largo de su desgraciadamente breve carrera, montó películas que están en la historia del cine, como The wizard of Oz (El mago de Oz).






En resumen...

Nita estrujándose el cerebro para salvar guiones imposibles, 
como el de Red Headed Woman


 








viernes, 27 de julio de 2018

OPINIONES & IMÁGENES: NIVEN BUSCH (1903-1991), escritor, JAMES CAGNEY, HOWARD HAWKS



INTRODUCCIÓN: 
UNA PERSONA HABLA: NIVEN BUSCH

OTRA, PREGUNTA Y TRASCRIBE: David Thomson (Para Back Story)

MUCHAS LEEN: cuando se publica o años después, dado su interés.

ALGUNA BUSCA: a partir de unos comentarios, complementando los escogidos 

Este trabajo, en su mayor parte, no hace más que reflejar las opiniones de Niven Busch sobre unas personas concretas y acercarnos a una manera de hacer cine típica de la época de los Grandes Estudios. Así, pues, el mérito que pueda tener es de él. Pero, a través de sus comentarios, podemos apreciar como la relación entre las personas que trabajaban con él, al nivel que fuese, se basaba en la inteligencia, el sentido común, el reconocimiento a la capacidad de los demás, el ojo clínico para descubrir el talento todavía por demostrar, la disciplina ante quien da las órdenes y en el propio trabajo, las condiciones innatas para aprender -y rápido- sobre la marcha y de hacer las cosas de la mejor manera posible, siempre que las circunstancias y el presupuesto asignado lo permitiera. 

Niven Busch tenía una capacidad innata para escribir y su gran duda era decidir cual de los medios en los que desarrolló su labor era el más adecuado. Duda que, cuando fue entrevistado por David Tomson en 1983, ya con 80 años, se mantenía; hasta el punto que no estaba seguro que fuese una decisión acertada retirarse del cine en 1953 para centrarse en la novela. Su facilidad para desenvolverse con éxito en cualquier medio y ganarse la vida era un inconveniente a la hora de decidirse por uno u otro.

OPINIONES:
Sobre James Cagney, que interpretó a un piloto de carreras en The crowd roars:
Bajo el codo la palanca del cambio 
de marchas. Como en todas sus 
películas, Cagney daba la impresión 
de que lo había hecho toda su vida
"Me hice amigo de James Cagney en The crowd roars (Avidez de tragedia), 1932, una de sus primeras películas (...) Hice con él otra, He was her man (es mi hombre), 1933, con Joan Blondell (...) Los actores vivían en su propio mundo, y tú vivías en el tuyo (...) Tenías buenos amigos mientras estuvieras haciendo una película con ellos, pero luego te ibas a trabajar en otra película y no los volvías a ver (...)  
Cagney nunca se sintió atraido por ninguno de los deportes que yo practicaba. Nunca se subió a un caballo, los odiaba. Incluso odiaba los coches. Solía conducir a menos de 20 kms/h. Llegaba a pensar que ibamos marcha atrás. Era espantoso dar una vuelta con él (...) 
Al darle a la gente sus papeles, Jimmy me decía: "¡Santo Dios, Niven, ¿qué es esta mierda? No puedo decir estas tonterías". Yo le conterstaba: ¿Qué es lo que quiere decir, Jimmy? Y él decía: "Bueno, mira, creo que debo entrar y decir, Vete a tomar por culo". Y solía darme un diálogo obsceno, el cual yo convertía en algún tipo de inglés admisible. Una vez que lo tenía siempre le gustaba"


Comedor de la Warner durante un descanso de 
The crowd roars. Joan Blondell y detrás, 
James Cagney, no ident., Guy Kibbee y Niven Busch
Sobre Howard Hawks y los títulos de crédito de The crowd roars:
"Le habían enviado (a Howard Hawks) tres guiones y ya había tenido a Kubec Glasmon, John Bright y Seton I. Miller trabajando en la historia. Y Zanuck estaba harto de mandarle guionistas. Me envió con una nota muy halagüeña que decía: "Busch, de The New Yorker, es un estupendo escritor de diálogos y me da la sensación de que puede darte lo que necesitas" (...) Yo no había escrito una sola línea de diálogo (...) Hawks quería un escritor de categoría (...) Teníamos una reunión cada tarde después del rodaje del día; yo tenía que estar todo el día en el plató, pero hacía el esfuerzo (...) Él me describía con infalible precisión cómo debía desarrollarse la escena (...) Yo tomaba notas, volvía a casa; con mi memoria fresca, escribía la escena, lo cual me solía llevar hasta pasada la medianoche (...) Al cabo de una semana, me dijo: "Sabes, Niven, estás haciendo un buen trabajo". Así que yo estaba contento (...) Todo el diálogo de esa película era mío; aunque aquellos otros tres tipos aparecían en los créditos (ver en el cartel los guionistas, sin Niven Busch)... 
Hawks conocía muy bien el lenguaje de la cámara (...) Tenía un gran talento (...) Miraba una escena y siempre sabía si algo estaba mal... Tenía un buen sentido del reparto, de lo que la gente podía hacer y de lo que no."


"Me lanzó su feroz mirada de reptil"
En una las ocasiones, en casa de Hawks, que le explicaba cómo debía ser una escena, Niven se permitió decirle que consideraba que no debía hacerse como le decía.

Busch: "Me lanzó su feroz mirada de reptil. Tenía unos ojos azules fríos como el hielo (...) Era distante, como venido del espacio exterior (...) Te miraba con aquellos ojos congelados (...) Hacías lo que él decía, y por lo general lo sabía condenadamente bien."

Y añade lo que le dijo Hawks sobre los derechos de autor, que corrobora la fama de Hawks sobre su facilidad para considerar como propio el trabajo ajeno:

Hawks: "Mire, Niven. lo que estoy escribiendo y rodando es mi adaptación de una obra de Kenyon Nicholson titulada The Barker... La he sacado del marco del carnaval y la he ambientado en el autódromo. Queda muy bien. nadie va a enterarse de su procedencia (...) Aquí está la escena que vamos a rodar mañana. Escríbela de la forma que está aquí pero no uses las mismas palabras."
Unos días más tarde:
Busch: Sr. Hawks, es posible que le demanden por plagio
Hawks: En otras circunstancias es posible que sí. ¿No comprendes que ahora esta es una historia original mía? He vendido Crowd roars a la Warner. No corro ningún riesgo de que me demanden porque The barker ya les pertenece".


La entrevista, editada en Back story 1, da mucho de sí. Lo escogido para este trabajo es una mínima parte, de ahí que recomiendo leerla completa, junto con otras también muy interesantes. Sin embargo, en ninguna como en ésta, lamenta el lector que no fuese más extensa porque Niven Busch era un excelente conversador, ameno, divertido, con muchísimos recuerdos interesantes y una vida tan interesante o incluso más, que alguna de las personas con las que trabajó.