sábado, 14 de abril de 2018

ALICE MARBLE, 1ª parte

Wimbledon 1938
Foto original: E. Trym and Co.
Siluetado: E.Guardiola (Photoshop)
Beckwourth, California, 28/IX/1913
Palm Springs, California, 13/XII/1990
 Alice Marble era una persona especialmente dotada, física, anímica e intelectualmente. Lo notaron sus familiares y amigos, ya de niña, y durante sus estudios o en la práctica deportiva, ese tipo de educadores capaces de evaluar la capacidad de alguien desde la primera toma de contacto. El hecho de que esas personas estuvieran en su entorno facilitó que tomara conciencia de sus posibilidades durante su formación. Hay tres ejemplos significativos: su primer maestro en la Escuela de San Francisco, que advirtió su facilidad para aprender "a la primera" y retener lo aprendido; su hermano mayor, Dan, que supo aconsejarla en momentos clave de su vida, y el jugador profesional de baseball Lefty O'Doul, que la escogió para que lanzara bolas al público antes de un partido, con preferencia a cualquiera de los chicos disponibles -la mayoría mayores que Alice-, tras verla jugar con ellos en los prolegómenos de los partidos.
El ojo clínico de estas personas y la confianza que depositaron en ella fueron importantes. Luego, de adolescente y de adulta, conocería a otras personas con parecida capacidad para evaluar y, también, hacerle ver aspectos que le habían pasado inadvertidos o que, sabidos por ella, se resistía a corregir. Aprendió a controlar su fuerte carácter, alegrándose de poseer determinadas virtudes, por la ventaja que suponía, pero también de tener capacidad para aminorar en lo posible sus limitaciones. 
"Courting danger", su libro de memorias -escrito en colaboración con Dale Leatherman- publicado por deseo expreso en 1991, después de su muerte, resulta esclarecedor:

"El maestro me dijo que tenía memoria fotográfica y que tenía mucha suerte porque no tendría necesidad de estudiar tanto como mis compañeros... No imaginaba lo importante que sería más tarde en mi vida este regalo... Era capaz de recordar lo que leía palabra por palabra."

Primera Parte, 1913 - 1939
Primeros años. Familia. Escuela. Deporte. La violación. Primeros triunfos. La revolución de la indumentaria. Progreso: Eleanor Tennant. Grave enfermedad. Curación, cambio de técnica y regreso a la competición. Amistades: Carole Lombard, Clark Gable y otras estrellas.  La consagración: Nº 1. 

Nadie mejor que ella para explicar su actitud ante los múltiples retos que tuvo que afrontar a lo largo de su vida
"Mi padre, Harry Marble, murió cuando tenía siete años, muy joven para entender la ironía de verlo guapo, robusto, lleno de vida... talando árboles de 70 metros sin sufrir ningún daño... a estar herido por un accidente de coche y morir de una neumonía... Sin embargo, suficientemente mayor para comprender que nuestra vida había cambiado." 

La familia se mudó desde Beckwourth, en la Sierra de California a San Francisco, en la costa ante la imposibilidad de poder mantener a la familia en el mismo lugar: 
"Mamá y los cinco hijos: Dan, 13; George, 11; Hazel, 10; Yo, 7 y Tim, 4. Dan y George tuvieron que dejar la escuela para ponerse a trabajar, seis días a la semana."

La vida era complicada pero tuvieron ayudas: 
"Tío Woodie vino a vivir con nosotros ayudando a vivir a la familia con sus ingresos. Se convirtió en una de las personas más influyentes y estuvo a mi lado en  uno de los momentos más devastadores de mi vida... San Francisco se convirtió en un parque infantil. Mis primeros patines de ruedas se convirtieron en mi coche, mi locomotora, mi barco de vela y corría y giraba con mi amigo Billy en busca de nuevas aventuras..."

En una de las aventuras, regresando a casa antes de cenar, Ella y Billy entraron en una calle perpendicular a la que bajaban a toda velocidad, casi sin mirar. Alice acababa de saltar sobre las vías del tranvía cuando oyó a su espalda la campana de aviso del tranvía, el chirriar de los frenos y gritos de personas. Miró hacia atrás y vio a Billy cayendo sobre las vías sin que el tranvia pudiera frenar a tiempo. 
"La noticia corrió por el barrio y al poco tiempo, sin aliento, mi tio Woodie estaba a mi lado. Me cogió entre sus brazos, sin poder evitar que viera el cuerpo mutilado de Billy, y me llevó a casa... En un año había perdido a mi padre y a mi mejor amigo." 


A los 13 años, el baseball y el San Francisco Seals, un equipo de las ligas menores, se convirtieron en el centro de su universo. Un día, jugando a lanzar bolas con su hermano menor Tim y otros niños, en el terreno de juego durante los prolegómenos de un partido, el jugador Lefty O'Doul, su ídolo, la llamó para que lanzara unas bolas a los aficionados. O'Doule creyó que era un chico -llevaba el pelo corto, pantalón y una gorra-, porque había notado que era quien lanzaba con más puntería y potencia. Al acabar el partido la llevó al vestuario presentándola a los restantes jugadores: 
"Alice, una chica que tiene un brazo mejor que la mayoría de vosotros"
Al marcharse a casa, era la mascota oficial del equipo, con permiso para participar en el precalentamiento del equipo antes de los partidos. Un reportero del San Francisco Examiner, testigo de lo sucedido, fue a entrevistarla su casa y al día siguiente apareció su foto en un reportaje con el titular: "La pequeña reina de Swat, una niña de 13 años que lanza como un veterano".

Los inicios como tenista
Dan Marble, su hermano mayor, fue quien la convenció para que se dedicara al tenis. 
Dan: Allie, te he comprado esta raqueta para que aprendas a jugar a tenis. No puedes estar rondando a los Seals, tirando pelotas y comportándote como un chico.
Alice: ¿Qué dirán los Seals? ¿Y los chicos de la escuela? No puedo jugar a ese juego de "sissies" (maricas).
Dan: Mañana a la salida de la escuela irás al parque a jugar.
Sentía un gran respeto y admiración por su hermano, un excelente jugador de balonmano, que tuvo que abandonar los estudios para ayudar a la familia, así que le hizo caso. Empezó a practicarlo en las pistas municipales gratuitas del Golden Gate Park, cerca de su casa.
"Volví a casa levantando la raqueta, haciéndola girar, disfrutando de la sensación de ella en mis manos. Antes de que terminara la semana me había enganchado y Dan estaba encantado."

Jugaba cada día a la salida de la escuela y los fines de semana en las pistas del Golden Gate Park, hasta que se hacía de noche. El tenis ya la había cautivado y entre lo que aprendía de forma autodidacta y los consejos que recibía hizo grandes progresos. Sin embargo, no todo era jugar a tenis; había atracciones, pistas para otros deportes, actuaciones musicales, juegos de herraduras, bolos, casetas de tiro al blanco con escopeta o con bolas... Alice pronto aprendió a tirar y los trucos para compensar las triquiñuelas de los feriantes, de forma que empezó a ganar muñecas y osos de peluche y a comprobar como en algunos sitios suspendían la actividad cuando la veían

"El parque era mi lugar favorito y nunca pude imaginar el daño que me iban a hacer allí."

Un día, regresando a su casa al anochecer, después de despedirse de sus amigos, todo cambió. Había poca luz y la frondosidad de los árboles hacía que la zona cercana a la salida estuviera mal iluminada. Era algo habitual y nunca había ocurrido nada, pero ese día alguien la esperaba escondido. Un hombre la sujetó con fuerza y le tapó la boca, arrastrándola hacia la zona más oscura, en donde la violó. El dolor de los golpes recibidos en el forcejeo y el causado por la penetración, añadidos a la dificultad para respirar por el trapo que le había introducido en la boca, le hizo perder el conocimiento. Al recuperarse estaba sola. Vomitó por el trapo que llevaba en la boca y por la sangre. Cuando consiguió incorporarse, venciendo el dolor y sintiendo correr la sangre entre sus piernas, se dirigió a la casa de su tía Josephine, que vivía cerca del parque. Ella la lavó, restañó la sangre de la cara y de las piernas y telefoneó a su médico para que la curara.
"Tenía 15 años y había sido violada. Estuve de acuerdo con mi tía Josephine de no decirle nada a mi madre... El dolor físico disminuyó, pero el psicológico acababa de empezar... La rabia impotente que se siente cuando la venganza es imposible porque ni siquiera sabes quién fue... ¿Sería alguna de aquellas caras que veía en la escuela?... Nunca he odiado a los hombres, sólo al hijo de puta que me violó, diez años antes de que me atreviera a tener una relación física."  

Alice Marble siempre consideró que la violación la hizo más fuerte. Es posible que fuera así, aunque toda su vida demostró poseer un temple fuera de lo común. A partir de ese momento se volcó en el tenis intentando hacerlo cada vez mejor, como una forma de contrarrestar su bajo nivel de autoestima tras lo sucedido. Empezó a jugar pequeñas competiciones, tanto individuales como de dobles y por equipos. Físicamente, pasó de ser una chica desgarbada y llenita pero fuerte a convertirse en una jovencita estilizada y atlética.

En un homenaje presentado por la tenista negra 
Althea Gibson, que pudo jugar los Grandes 
Torneos gracias a la campaña promovida por Marble, 
se inauguraron las "Alice Marble Tennis Court", 
en donde estaban las pistas en las que Marble aprendió.
EL PROGRESO
"Desde el principio tuve un servicio poderoso... Rápidamente, saque y volea se convirtió en mi estilo... Jugaba dura y agresiva pero con el alegre abandono de un niño que disfruta de un juego."

En 1930 estaba entre las mejores jugadoras de la Costa Oeste. Su progresión era constante y recibió la visita de "Little Bill" Johnston, ganador de Forest Hills y Wimbledon: la Asociación de Tenis de California quería que hiciera una gira por el Norte y Canadá de casi tres meses. La subvencionaban con 75 dólares. Consultó con su hermano Dan, pero no bastaba para cubrir el presupuesto. Vendió su guante y su bate de baseball, hizo trabajos eventuales en su tiempo libre y reunió otros 40$, pero todavía era insuficiente. Estaba a punto de renunciar cuando llegó una carta, sin remite y con 60$. Nunca supo quién la mandó pero permitió cubrir todos los gastos y hacer la gira.

Su primera experiencia sobre tierra, superficie en la que no había jugado nunca, con un tipo de calzado al que no estaba acostumbrado, provocó que al cabo de varios días de competición tuviera unas ampollas enormes. El médico le aconsejó retirarse, pero aguantó y ganó el torneo. Acabada la gira regresó a casa con varios trofeos y 6,37$ que entregó a la Asociación.

Al siguiente año, todavía Junior, la Asociación la inscribió, con todos los gastos cubiertos, en diversos campeonatos del Este, previos a los nacionales de Forest Hills. Se jugaba sobre hierba, superficie nueva para ella, como el año anterior en tierra. Había ganado en varias ocasiones a la primera rival a la que se enfrentó pero en pistas de asfalto. La experiencia resultó demoledora: apenas conseguía devolver el saque contrario en condiciones, estaba siempre a merced de su rival y los pocos puntos que ganó fue con su servicio y con voleas. La superficie, las pelotas, el bote sobre la hierba y su forma de empuñar la raqueta, poco apropiada, resultaron obstáculos insalvables. Sentada en las gradas, dispuesta a descubrir lo que no había sabido hacer, se sentó a su lado una mujer de mediana edad que  le dijo
"Entiendo que esté decepcionada. Yo también soy de California y perdí en hierba en primera ronda. Estaba tan desorientada en la pista como usted, sin saber qué hacer. Luego, aprendí la lección y llegué a ganar tres veces el Torneo de Forest Hills. Asimile la derrota, Alice, vea todos los partidos que pueda y aprenda lo que debe corregir."
De regreso al vestuario, una compañera le dijo que aquella mujer era Mary K. Browne, campeona en Forest Hills (uno de los cuatro torneos del Grand Slam) en 1912-13-14.
Mary K. Browne en su mejor época, los 1910s

Aquél consejo fue como un bálsamo. Corrigió errores, adaptó en lo posible su juego a la superficie y días después, en el Torneo de Filadelfia llegó a la final. En cada partido se había notado la mejoría. Sin embargo, la final supuso una nueva decepción: perdió en dos sets, ganando sólo cinco juegos. Le dió la mano a su rival y salió corriendo hacia el vestuario para que no la vieran llorar, sin recoger siquiera su medalla de finalista. La directora del torneo y antigua jugadora, Ethel Sargeant, entró para entregársela y Alice la arrojó lejos de sí: 
Marble: ¡No quiero la maldita medalla!
Sargeant (sin inmutarse): Alice, tiene que aprender a perder, por difícil que sea. Un día puede estar jugando en Wimbledon. Recuerde las palabras de Rudyard Kipling: "Si tropiezas con el triunfo o con la derrota, trátalos de la misma manera". Intente recordarlo. Ahora, prepárese porque tiene que jugar la final de dobles en diez minutos. 

También Ethel Sargeant había advertido el potencial de aquella joven jugadora. Alice jugó pero seguía enfadada y lo notaba su compañera y el público. Mientras se disputaba el el primer set, que ganaron, fue asimilando lo que le había escuchado hacía unos minutos. Se serenó y consiguió que su compañera recuperara la confianza y que el público le perdonara su actitud desabrida. Ganaron el partido y el saber perder de sus rivales supuso una nueva lección acerca de cómo se debe encajar una derrota. En el largo viaje en tren de regreso a California tuvo tiempo para reflexionar sobre lo sucedido.

Unos meses después ya era la nº 1 de California y la nº 7 del país, pero tenía claro que sin entrenador propio ya no podía progresar. La revelación definitiva le llegó después de ganar la final del Campeonato del Sur del Pacífico. Allí tuvo su primer contacto con las estrellas del Cine porque en las gradas estaban: Marlene Dietrich, Robert Montgomery, Mirna Loy, Norma Shearer, Charles Chaplin, Bette Davis, Claudette Colbert y muchas más.

Robert Montgomery
Montgomery presentó el partido con un discurso encantador. ¡Dios, era tan guapo! Todos lo eran. No había visto en mi vida tanta gente hermosa... Gané a Florence Harper por 6/4, 7/5... En la fiesta social conocí personalmente a la mayoría de las estrellas, pero yo era muy tímida para entablar conversación con personas que había adorado toda mi vida...

De vuelta a casa, comentó con su madre y su hermano Dan lo que tenía pensado. Sabía cual era la persona adecuada para conseguirlo: Eleanor Tennant. Dan era partidario de que dejase el tenis y entrase en la Universidad de California, en donde ya había pasado las pruebas de ingreso. Tras escuchar sus razonamientos, el apoyo fue incondicional. Curiosamente, antes de que pudiera ponerse en contacto con Tennant, la entrenadora fue a verla a su casa para hablar con ella y con sus familiares. Hacía tiempo que seguía su evolución -debió verla, además, en el campeonato que había ganado-, estaba convencida de sus posibilidades y sabía que no tenía entrenador, ni medios para costearse uno, así que decidió facilitarle la posibilidad de entrenar con ella, en unas condiciones adecuadas para que su familia se sintiera segura del paso que iba a dar. Viajó con ella y quedó bajo su protección. Tennant le ayudó a encontrar diversos trabajos por las mañanas, compatibles con sus horas de entrenamiento por las tardes. Ayudaba en las clases con sus alumnos; era mecanógrafa en una empresa y trabajó en las oficinas y registro de Wilson Sporting Goods, fabricante de raquetas y material deportivo, que la proveería durante toda su carrera.


ELEANOR "TEACH" TENNANT
Tennant fue la primera jugadora de gran nivel que se pasó al profesionalismo en 1922, centrando su labor docente en las zonas de Hollywood y Los Ángeles, convirtiéndose rápidamente en la entrenadora más cotizada, con diferencia. "Teach" era un apodo  que se le ocurrió a Carole Lombard para referirse a ella y se convirtió en definitivo. Después de Marble, entrenó a jugadoras que consiguieron grandes triunfos, como Pauline Betz y Maureen Connolly. Ser la profesora de algunas estrellas de cine le proporcionó cuantiosos ingresos. La actriz Marion Davies le pagaba la cifra de 1000 dólares semanales, excepcional en aquella época, hace más de ochenta años -y es posible que en muchas posteriores- por asegurarse sus servicios profesionales. Una buena muestra de la capacidad profesional de Tennant lo da el hecho de que la llevara a conocer al entrenador que tenía los conocimientos y la técnica necesaria para hacerla progresar más allá de lo que ella podía enseñarle: Harwood "Beese" White. (El intercambio de impresiones que mantuvieron Marble, Tennant y White lo he colocado en el epílogo, al final de esta 1ª parte del trabajo porque lo consideron que refleja en buena medida la personalidad de Marble)


LA REVOLUCIÓN DE LA INDUMENTARIA
En 1933, ya con veinte años y para eliminar las trabas que obstaculizaban sus movimientos sobre la pista, no dudó en cambiar radicalmente su indumentaria de juego, acortando la longitud de la falda, amplia y todavía por debajo de las rodillas; incómoda y enredadora; con la que ella y más de una colega se dieron sus buenas costaladas. En ocasiones, utilizaba pantalones cortos que ni sus colegas masculinos se decidían a usar en competiciones. Teniendo en cuenta las dificultades que había debido afrontar desde muy joven no estaba dispuesta a permitir que semejante inconveniente frenara su progresión como jugadora. En realidad, era un cambio imprescindible para poner en práctica su nueva forma de jugar a tenis, aprendida de "Beese" White, que mantenía sus virtudes innatas, pero había substituído lo aprendido de forma autodidacta por lo aprendido de forma profesional. Se convirtió en una tenista mucho mejor, distinta, de la que la crítica deportiva solía decir que jugaba como un hombre, en tono más admirativo que peyorativo, seguramente por su atractivo físico.

De hecho, la espectacularidad del tenis femenino aumentó cuando los movimientos de las jugadoras se liberaron de semejante traba. El seguimiento de la moda fue espectacular, especialmente porque la adoptaron las actrices de cine que jugaban a tenis, tanto en su práctica deportiva como en las películas, haciendo que la moda se popularizara con rapidez. No obstante, la primera tenista que jugó con pantalón corto en Wimbledon fue Helen Hull Jacobs, que tampoco estaba dispuesta a jugar con ropa incómoda. Durante varios años la longitud de las faldas fue muy variable porque algunas tenistas eran reacias a cambiar -las más veteranas-, de ahí que se vieran modelos clásicos y nuevos indistintamente, pero el estilo terminó por imponerse, hasta tal punto que afectó a la moda masculina y en los 40s el pantalón corto ya era algo habitual entre los hombres. Las fotos de grupo son elocuentes.


Con Sarah Palfrey, S. Mathieu y J. Jedrzjowska

GRAVE ENFERMEDAD
En 1934, durante un campeonato disputado en Long Island y estando clasificada para las semifinales en individuales y en dobles -con Helen Wills, entonces nº 1 indiscutible-, se suspendió la jornada a causa de la lluvia. Se jugó al día siguiente por la mañana, ganando las dos semis y a continuación, con breves descansos y de forma consecutiva se disputaron las dos finales, a unas temperaturas altísimas. Tras 108 juegos las perdió, quedando en un estado de enorme agotamiento; sólo su enorme fuerza de voluntad le hizo aguantar sin abandonar.

El sobresfuerzo tuvo consecuencias posteriores: semanas después, mientras jugaba un partido correspondiente a la Copa Wigthman en París, sufrió un desfallecimiento. En el reconocimiento médico le fue diagnosticada una pleuresía y la necesidad de ser hospitalizada. De regreso a su país ingresó en un sanatorio y el diagnóstico definitivo fue de tuberculosis, con reposo absoluto, un largo tratamiento y la recomendación de no volver a jugar a tenis cuando se curase. Estuvo internada varios meses, perdiendo las temporadas de 1934 y 1935, sin experimentar una mejoría suficiente. Eleanor Tennant comprendió que era imprescindible sacarla del centro y con la ayuda de Carole Lombard, gran amiga y consejera, la sacaron. La actriz la convenció para que consultara con un médico conocido suyo, que tras exhaustivos análisis descartó la posibilidad de que fuera tuberculosis, aunque padecía anemia y las consecuencias de la grave pleuresía. Sin embargo, no veía riesgo en que una vez curada pudiera volver a jugar a tenis, aunque debía empezar de forma moderada. Una vez recibida el alta, Tennant, después de someterla a un programa de ejercicios y a una dieta específica para terminar de recuperar la salud, reanudó y coordinó los entrenamientos con "Beese" Whitey -teoría y ejecución de golpes-, encargándose ella de la táctica, la estrategia y el desarrollo del instinto asesino.
 
Recién recuperada compartió entrenadora con 
Carole Lombard, aunque sus entrenamientos 
y sus objetivos eran muy diferentes
1938: Con Lefty O'Doul, el jugador que la eligió como mascota de los Seals. 
Se retiró en 1934 en los Giants. Regresó a los Seals como gerente-entrenador y, 
con su innato ojo clínico, vió las enormes posibilidades del joven Joe di Maggio
(segundo marido de Marilyn Monroe veinte años después)
Marble tuvo dificultades con Tennant, en parte por su rigidez pero principalmente por su intromisión en cuestiones personales, ya que intentaba que nadie se interpusiera en su carrera, llegando a provocar la ruptura de su relación amorosa con un banquero suizo, a finales de los 30s. Marble no rompió su relación profesional porque sabía de la valía de Tennant y la había tenido a su lado en momentos muy críticos de su vida. Lombard, para la que Marble no tenía secretos, le aconsejó seguir entrenando con ella, pero preservando su vida privada, sin permitir intromisiones. 

ROAD TO WIMBLEDON
(Es el título de su primera autobiografía, publicada en 1946, referida a su trayectoria como tenista.)

Wills y Jacobs a finales de los 20s. Retirada Suzanne 
Lenglen, Wills era nº1 indiscutible. Jacobs sólo pudo 
ganarla en una ocasión.Todavía con medias largas y 
faldas por la rodilla.
Hasta 1934, año en que se produjo el desfallecimiento, había ganado diversos campeonatos, de los que la Copa Wightman, por equipos, era el más importante. Estaba preparada para intentar ganar los torneos del Grand Slam, aunque en aquel momento Helen Wills, nº 1 y Helen Hull Jabobs, sucesora como nº 1, eran superiores a ella. Su enfermedad retrasó el progreso. A partir de su recuperación y regreso a la competición en 1936 llegaron los anhelados triunfos, aunque Wills y sobre todo, Jacobs, más joven, demostraron que todavía estaban en condiciones de ganar títulos. Por otra parte, sufrió derrotas inesperadas en algunos campeonatos ante rivales muy difíciles y grandes competidoras aunque inferiores a ella, como Jadwiga Jedrzejowska, Anita Lizana y Dodo Bundy.

Ninguna jugadora había saltado por encima 
con la indumentaria anterior al gran cambio
Marble ganó en Forest Hills en 1936,1938-39-40 y Wimbledon 1939. En Dobles Damas y Dobles Mixtos ganó todos los campeonatos que se celebraron entre 1936 y 1940, excepto uno en Wimbledon y otro en Forest Hills. Los triunfos en campeonatos no pertenecientes al Grand Slam fueron numerosos y no es objeto de este trabajo hacer un palmarés exhaustivo. La 2ªGM cortó su trayectoria cuando era la indiscutible nº 1
.

LAS MANSIONES W.R.HEARST - MARION DAVIES

Ser alumna de Eleanor Tennant y ayudante en sus clases le permitió ampliar el trato con las estrellas de cine cuando la acompañaba a las residencias del magnate de los medios de comunicación William Randolph Hearst y su amante, Marion Davies y, también, por propios méritos al haberse convertido en una de las jugadoras más destacadas de California, con la que todos deseaban jugar. Tuvo oportunidad de frecuentar el trato con algunos de ellos, ya controlada su timidez, así como con personalidades destacadas de otras profesiones, invitados de los anfitriones. Tanto San Simeón Castle, la residencia oficial, como The Beach House -que no era precisamente una casita playera-, había dos pistas de tenis. 

Foto: Martin Munkacsi. Mediados de los 1930s en San Simeón. 
Las montañas que se ven al fondo pertenecían a la propiedad, como 
todo lo que había en varios kms a la redonda, hasta llegar al 
Océano Pacífico, con aeródromo y estación de tren propios

CAROLE LOMBARD, CLARK GABLE Y OTRAS ESTRELLAS.
 
Viendo un partido, mientras espera su turno  para
 jugar. Les acompaña, a la derecha, Felix Young
gerente deTrocadero, Mocambo y lanzó a Lena Horne

La amistad más fuerte la mantendría con Carole Lombard y Clark Gable hasta la prematura muerte de la actriz en 1942. Los largos períodos de rodaje de ellos y los constantes viajes de la tenista para participar en campeonatos fueron obstáculos no insalvables por la compenetración que había entre ellos, especialmente con Lombard. Las dos eran personas inteligentes, decididas y sensatas y el sentido del humor y la espontaneidad de la actriz encantaba a Marble. Como se verá en la 2ª parte del trabajo intervino en algunas películas, como, Tennis in rhythm, MGM o Pat and Mike, MGM, dirigida por George Cukor y protagonizada por Spencer Tracy y Katharine Hepburn, asi como en numerosos documentales dedicados a la enseñanza y práctica del tenis.



Con Charles Farrell, Erroll Flynn y un entrenador
John Weismuller, Carole Lombard y Wendy Barrie


Cantando en el Waldorf Astoria en 1938 en una gala 
benéfica. Lo hizo en otras ocasiones

 Hay personas tan dotadas que hagan lo que hagan, lo hacen bien o, como mínimo, salen airosas. Alice Marble fue extraordinariamente buena en su profesión, el tenis, y si acabó dando clases después de retirarse fue porque también era muy buena como profesora. Y, precisamente porque era de esas personas especiales, jugaba bien a diversos deportes, era buena estudiante, tenía memoria fotográfica, era buena cantante, comentarista de radio, escritora, activista en pro de los derechos civiles... y espía, lo cual estuvo a punto de costarle la vida. En la 2ª parte de este trabajo se comprobará. Las fotos que dan fin a este trabajo, más que reflejar sus triunfos, su forma de jugar o las entregas de trofeos -que también tienen cabida- pretenden expresar una manera de ser, estilo y capacidad de atracción en cualquier tipo de personas de muy distintas edades y profesiones.



1938, Victoria Eugenia de Battemberg, esposa de 
Alfonso XIII, entre Helen Wills y Alice Marble.


EPÍLOGO: LA ARROGANCIA DOMADA POR EL SENTIDO COMÚN Y LA DISCIPLINA

Eleanor Tennant llevó a Marble a conocer a "Beese" White porque estaba segura de que era el hombre indicado para convertirla en la nº1. Durante diez minutos pelotearon. 
White (a Tennant): Es la peor forma de jugar que he visto en mi vida
Alice (rabiosa, para sus adentros): Me quedé inmovil y luego temblé de rabia. ¡Yo era la nº 7 del país! Tiré mi raqueta, que deslizó a lo largo de la pista hasta parar en el jardín de al lado. 
Alice (a Tennant): Sé lo que pretende, pero no pienso entrenar con él
Tennant (Fría y sin apelación posible): Si quiere ser campeona, lo hará.
Yo era arrogante pero no estúpida. Miré a White:
Alice (a White): Voy a buscar mi raqueta.
White: Va a olvidar todo lo que sabe y vamos a partir de cero.
Fue haciendo todo lo que le decía. Notó que aquel hombre sabía lo que se llevaba entre manos y que con menos esfuerzo controlaba mejor sus golpes y la pelota cogía más velocidad. Al cabo de un tiempo pararon
White (muy amable): ¿Qué piensas ahora?
Alice (Confusa y avergonzada): Estaba equivocada
White (muy amable y sonriendo): Es un comienzo
Era el comienzo de la experiencia de aprendizaje más intensa y provechosa que había tenido en su vida."Beese" construyó un nuevo tipo de juego  sin renunciar a sus condiciones innatas, pero haciéndole desechar trucos y habilidades -por útiles que le resultaran en ocasiones-, pero que impedían un verdadero progreso.

Campeona en Wimbledon y Forest Hills, 
en Individuales, Dobles y Mixtos. Nº 1.